El mítico Subaru Impreza prepara su regreso a Europa pero siendo eléctrico
Subaru planea revivir al Impreza como modelo eléctrico: el regreso del mito
Los aficionados al automovilismo, y en particular a la saga del Subaru Impreza, podrían estar más cerca de ver cumplido un deseo que parecía inalcanzable: el retorno del mítico deportivo japonés. Aunque aún no hay una confirmación oficial, desde la cúpula europea de la marca ya se insinúa que el regreso del Impreza está sobre la mesa… con un matiz que seguramente dividirá opiniones: será un modelo 100% eléctrico.
Un icono que marcó época
Pocos nombres generan tanta nostalgia y emoción en el mundo de los rallies como el Subaru Impreza. Con su inconfundible carrocería azul decorada con detalles amarillos, su sonido inconfundible y su legendaria tracción total, el modelo dejó una huella imborrable tanto en la competición como en las calles. Sin embargo, las normativas medioambientales europeas acabaron desplazando a este tipo de deportivos de combustión, condenando al Impreza al ostracismo en muchos mercados del Viejo Continente.
Ahora, con el auge de la electrificación y nuevas oportunidades tecnológicas, Subaru estaría dispuesta a reescribir la historia del Impreza bajo una nueva filosofía.
Una nueva era, el mismo espíritu
David Dello Stritto, director general de Subaru para Europa, ha ofrecido unas declaraciones a Auto Express que no han pasado desapercibidas. En ellas, deja entrever que el regreso del Impreza podría estar en desarrollo, aunque adaptado a los tiempos actuales. “Los vehículos eléctricos están haciendo posible cosas con las que llevábamos años soñando. Estamos asistiendo a una especie de renacimiento del coche azul con pintura amarilla”, comentaba, sugiriendo que el ADN del Impreza podría renacer en forma de un deportivo eléctrico.
Según explica el directivo, pese a que los entusiastas de este tipo de modelos no representen el grueso de las ventas en Europa, su voz se deja oír con fuerza. “Son una comunidad activa y siguen presionándonos. Ahora que contamos con plataformas eléctricas lo suficientemente versátiles, tal vez podamos volver a experimentar con algo así en el futuro”, añadió.
¿Un Impreza eléctrico sin Toyota?
A diferencia de otros modelos recientes desarrollados en colaboración con Toyota —como el BRZ con el GR86, o el Solterra con el bZ4X—, todo apunta a que este nuevo Impreza eléctrico sería un proyecto íntegramente gestionado por Subaru. La idea detrás del modelo no sería lograr grandes volúmenes de ventas, sino más bien posicionarlo como un “halo car”, es decir, un vehículo insignia que represente el espíritu más deportivo de la marca y que ayude a reforzar su identidad.
Esto tendría sentido si se tiene en cuenta que un deportivo eléctrico de nicho, como sería este nuevo Impreza, tendría un público muy concreto. Pero si el desarrollo logra mantener esa esencia que hizo único al modelo original —especialmente la tracción integral y su capacidad dinámica—, podría convertirse en un icono dentro del mundo de los coches eléctricos de alto rendimiento.
El gran reto: mantener la emoción sin combustión
Una de las grandes dificultades será recrear las sensaciones que definieron al Impreza clásico. Tal como explicó una fuente interna de Subaru al medio británico, “mucho del amor por el Impreza venía de su sonido. Sin eso, es más difícil emocionar”. No obstante, reconocen que si no se prioriza la autonomía y se enfoca el diseño en el rendimiento y el placer de conducción, se puede conseguir un producto realmente divertido, incluso sin el rugido de un bóxer turboalimentado.
La posibilidad de equipar motores eléctricos en ambos ejes permitiría configurar un sistema de tracción total avanzado, con un reparto de par instantáneo y preciso, potenciando así una conducción emocionante y eficaz, aunque diferente.
Lo que viene para Subaru
El supuesto Impreza eléctrico formaría parte de una ambiciosa ofensiva eléctrica que Subaru tiene preparada para los próximos años. Según se ha podido saber, la marca japonesa planea lanzar al menos siete nuevos modelos eléctricos en Europa antes de que acabe 2028. Este movimiento busca no solo cumplir con las exigentes normativas medioambientales del continente, sino también renovar su imagen ante un público cada vez más comprometido con la sostenibilidad.