Mazda retrasa hasta 2029 su gran plataforma eléctrica y refuerza su apuesta por los híbridos

Logotipo de Mazda al detalle

Mazda vuelve a mover el calendario de su ofensiva eléctrica. La marca japonesa ha decidido retrasar hasta 2029 el lanzamiento de su primer modelo desarrollado sobre la plataforma Skyactiv EV Scalable Architecture, una base propia pensada exclusivamente para coches eléctricos y que, en origen, debía haber llegado mucho antes.

El cambio no es menor. Mazda no solo aplaza su proyecto eléctrico más ambicioso, sino que también reduce de forma notable la inversión prevista para esta arquitectura. En paralelo, la compañía concentrará más recursos en vehículos híbridos y en modelos electrificados desarrollados junto a sus socios chinos, una vía que ya empieza a tomar forma con productos como el Mazda6e y el futuro CX-6e.

Imagen del Mazda CX-6e (vista lateral)
Mazda CX-6e

Mazda pisa el freno con su plataforma eléctrica propia

La Skyactiv EV Scalable Architecture fue anunciada en 2021 como una pieza clave dentro de la hoja de ruta tecnológica de Mazda hasta 2030. La idea era crear una plataforma flexible, capaz de servir como base para coches eléctricos de distintos tamaños, segmentos y carrocerías.

En un primer momento, Mazda contemplaba lanzar varios modelos sobre esta arquitectura entre 2025 y 2030. Sin embargo, el calendario se ha ido desplazando con el paso del tiempo: primero hacia 2027, después a 2028 y ahora, finalmente, hasta 2029.

Este nuevo retraso refleja una estrategia mucho más conservadora que la de otros fabricantes. Mazda no quiere acelerar una inversión multimillonaria en eléctricos puros si considera que el mercado todavía no ofrece suficiente estabilidad, especialmente en regiones clave como Estados Unidos y Europa.

Menos inversión en eléctricos y más foco en híbridos

Según las informaciones publicadas, Mazda también recortará de forma importante el presupuesto destinado a su futura plataforma eléctrica. La marca prácticamente reducirá a la mitad la inversión prevista, una decisión que libera capital para reforzar tecnologías que hoy tienen una demanda más sólida, especialmente los híbridos.

Esta decisión encaja con el posicionamiento histórico de Mazda, una compañía que suele evitar movimientos bruscos y que prefiere avanzar de forma gradual. Su consejero delegado, Masahiro Moro, ha defendido en varias ocasiones que la marca actúa como un “seguidor intencionado”, es decir, una empresa que observa la evolución del mercado antes de comprometer grandes inversiones en una tecnología concreta.

En la práctica, Mazda quiere evitar el riesgo de lanzar una plataforma propia demasiado pronto y encontrarse con una demanda insuficiente, costes elevados o cambios regulatorios que alteren por completo la rentabilidad del proyecto.

China gana peso en la estrategia eléctrica de Mazda

El retraso de la plataforma propia no significa que Mazda vaya a abandonar el coche eléctrico. La marca seguirá vendiendo eléctricos, pero lo hará apoyándose en socios externos y, especialmente, en su alianza con Changan en China.

El mejor ejemplo es el Mazda6e, una berlina eléctrica desarrollada sobre una plataforma de origen Changan y fabricada por la empresa conjunta entre ambas compañías. A este modelo se sumará también el CX-6e, una variante SUV que debería ampliar la presencia de Mazda en el mercado de los eléctricos sin necesidad de esperar a su arquitectura propia.

Mazda 6e de color rojo
Mazda 6e de color rojo

Esta vía permite a Mazda ganar tiempo. Puede vender eléctricos competitivos en ciertos mercados, aprender del comportamiento de los clientes y ajustar su estrategia antes de lanzar una plataforma desarrollada internamente.

Una decisión marcada por Estados Unidos y Europa

Mazda justifica el nuevo calendario por los cambios que se están produciendo en sus principales mercados occidentales. La demanda de eléctricos no crece al ritmo que muchos fabricantes esperaban, los incentivos públicos se han reducido en algunos países y los costes de desarrollo siguen siendo altos.

Para una marca del tamaño de Mazda, este contexto tiene más impacto que para un gigante como Toyota, Volkswagen o Hyundai. Mazda necesita medir muy bien dónde coloca su dinero, porque un error en una plataforma global puede condicionar sus cuentas durante años.

Comentarios