La gran apuesta europea de fábrica de baterías que ahora tiene una empresa estadounidense

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Europa quería dejar de depender de China, por ello invirtió 10.000 millones de euros en su propia fábrica (Northvolt) pero fue un fracaso

Durante años, Northvolt fue presentada como el gran proyecto europeo para competir contra el dominio asiático en la industria de las baterías para vehículos eléctricos. Con inversiones superiores a los 10.000 millones de euros, la compañía sueca aspiraba a convertirse en la referencia mundial de producción limpia y sostenible, ofreciendo una alternativa real a China.

Pero la realidad fue muy diferente. Retrasos en la construcción de fábricas, problemas en las entregas y una deuda creciente minaron la confianza de sus socios. El golpe definitivo llegó en 2024, cuando BMW canceló un pedido valorado en 2.000 millones de euros, alegando incumplimientos en plazos y calidad. Poco después, Northvolt anunció el despido de 1.600 trabajadores, reduciendo su plantilla a menos de 5.000 empleados. La empresa, incapaz de mantener el ritmo de gasto, acabó en quiebra en marzo de 2025.

Lyten entra en escena

En medio de este escenario, la californiana Lyten, una joven empresa de apenas 325 empleados, ha dado un paso inesperado: adquirir los principales activos de Northvolt en Suecia y Alemania, con la promesa de reactivar su producción. La operación, que debería cerrarse antes del cuarto trimestre de 2025, representa un movimiento ambicioso para una compañía que hasta ahora solo había trabajado en el desarrollo de baterías de litio-azufre.

Aunque el precio exacto de la compra no se ha revelado, Lyten ha estimado el valor de los activos adquiridos en unos 5.000 millones de dólares (unos 4.650 millones de euros). Se trata de una cifra muy por debajo de lo que Northvolt llegó a invertir en sus instalaciones, lo que evidencia el desplome de la empresa sueca.

Qué se ha comprado realmente

El acuerdo otorga a Lyten el control de infraestructuras clave para la producción europea de baterías:

  • Northvolt Ett, la gigantesca planta en Skellefteå (Suecia), considerada el buque insignia del proyecto.
  • El centro de I+D en Västerås, especializado en innovación y desarrollo de nuevos materiales.
  • La fábrica Northvolt Drei, aún en construcción en Heide (Alemania), llamada a ser uno de los mayores centros de producción del continente.

Además, Lyten adquirió meses antes la planta de Gdansk (Polonia), dedicada al almacenamiento energético para fuentes renovables. Con esta operación, la empresa estadounidense se asegura una presencia sólida en los tres países donde Northvolt había intentado consolidarse.

Una apuesta por el litio-azufre

La estrategia de Lyten no se limita a mantener viva la herencia de Northvolt. Su objetivo es dar un giro tecnológico con el despliegue de sus baterías de litio-azufre, una química que promete varias ventajas frente a las tradicionales de iones de litio: mayor densidad energética, menor coste de producción y uso de materiales más abundantes y sostenibles.

Si consigue escalar esta tecnología en las instalaciones adquiridas, Europa podría convertirse en uno de los primeros mercados en industrializar esta alternativa. Sin embargo, Lyten es consciente de que, mientras tanto, deberá seguir produciendo baterías de iones de litio para poder mantener las fábricas en marcha y atender a clientes del sector automovilístico.

El contraste entre ambas compañías no ha pasado desapercibido. Mientras Northvolt recaudó más de 10.000 millones de euros en financiación durante su corta vida, Lyten cuenta con alrededor de 540 millones de euros de respaldo financiero. El diario sueco Svenska Dagbladet resumía la situación como un claro caso de “David comprando a Goliat”.

El reto es mayúsculo: no se trata solo de reactivar fábricas, sino también de recuperar la confianza de fabricantes como BMW, Volkswagen o Volvo, que habían apostado por Northvolt pero acabaron defraudados.

Una segunda oportunidad para Europa

La compra aún necesita pasar por varias autorizaciones gubernamentales en Alemania, Suecia y la Unión Europea. Si se confirma, Lyten prevé reanudar la producción en Skellefteå en 2026, con el objetivo de escalar progresivamente la capacidad de fabricación.

La pregunta que queda en el aire es si esta operación permitirá a Europa retomar el camino hacia la autonomía en baterías o si, por el contrario, será otro intento fallido. Lo cierto es que la adquisición de Northvolt por Lyten evita el desmantelamiento de una infraestructura estratégica y ofrece al continente una nueva oportunidad en una industria crucial para el futuro de la movilidad eléctrica.

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