Lynk & Co desafía a BYD con una carga de más de 1,1 MW: su nueva berlina eléctrica apunta al futuro
China ha vuelto a mover la portería en la carrera por la recarga ultrarrápida del coche eléctrico. Si hace apenas unas semanas BYD sorprendía al presumir de una plataforma capaz de recuperar 400 kilómetros de autonomía CLTC en cinco minutos, ahora Geely responde con otro golpe sobre la mesa a través de Lynk & Co.
La protagonista es la nueva Lynk & Co 10+, una berlina eléctrica de altas prestaciones que no solo presume de más de 900 CV, sino también de una arquitectura de 900 voltios y una batería preparada para superar los 1,1 MW de potencia pico. Sobre el papel, sus cifras acercan aún más la experiencia de carga a la rapidez de una parada en gasolinera.
Lynk & Co 10+: la nueva ofensiva china en la recarga ultrarrápida
Lynk & Co ha presentado la evolución más ambiciosa de su gran sedán eléctrico. La marca, integrada en el ecosistema industrial de Geely, asegura que el modelo puede completar una recarga del 10 al 70% en 4 minutos y 22 segundos. Por otro lado, el salto del 10 al 80% se resuelve en 5 minutos y 32 segundos. Son cifras que, hasta hace muy poco, parecían fuera del alcance de un coche eléctrico de producción.
El dato más llamativo es que la berlina es capaz de superar los 1.100 kW de potencia, una barrera simbólica que confirma que la industria china no solo lidera en volumen de ventas de eléctricos, sino también en velocidad de recarga. Incluso al acercarse a la carga casi completa, el ritmo sigue siendo muy alto. La marca habla de un 10 al 97% en 8 minutos y 42 segundos. Esto es algo especialmente llamativo en una batería de alrededor de 100 kWh.
Una batería de 900 voltios para pelear con BYD
La clave técnica está en la combinación entre la arquitectura eléctrica del vehículo y la llamada batería Shield Gold Brick de 900 voltios. Lynk & Co sostiene que este paquete incorpora mejoras en refrigeración y gestión térmica para soportar sesiones de carga extremadamente exigentes. Este aspecto es decisivo cuando se habla de potencias superiores al megavatio.
En términos de autonomía homologada, la marca anuncia hasta 816 kilómetros CLTC, una cifra que encaja con el vídeo de demostración difundido en China, donde el coche mostraba unos 795 kilómetros al alcanzar el 97% de carga. Conviene recordar, eso sí, que el ciclo CLTC suele arrojar resultados bastante más optimistas que los valores EPA o incluso que muchos usos reales en autopista.
La batalla del megavatio ya no es solo cosa de BYD
Hasta ahora, BYD había sido la marca que más ruido había generado con su tecnología de recarga “flash”, al anunciar una solución capaz de añadir 400 kilómetros CLTC en 5 minutos en sus modelos compatibles. Ese movimiento colocó a la firma china en el centro del debate mundial sobre el futuro de la infraestructura de alta potencia.
La irrupción de Lynk & Co demuestra que aquello no era una exhibición aislada. Geely también quiere su parte del protagonismo y está construyendo un ecosistema alrededor de sus nuevos eléctricos. De hecho, la prueba de la 10+ se realizó con un cargador Zeekr V4. Esta estación la propia compañía describe oficialmente como capaz de alcanzar 1,2 MW.
El cargador importa casi tanto como el coche
En este tipo de demostraciones hay un detalle que no conviene pasar por alto: no basta con tener un coche preparado para admitir enormes potencias de carga. También hace falta una infraestructura capaz de entregarlas de forma estable y segura. En otras palabras, el espectáculo del megavatio depende tanto del vehículo como del poste.
Eso explica por qué China está ampliando la distancia con otros mercados. Allí, varios fabricantes no se limitan a lanzar coches; también desarrollan su propia red de recarga, sus baterías y su electrónica de potencia. Esa integración vertical es la que está permitiendo a grupos como BYD o Geely acelerar mucho más deprisa que sus rivales occidentales.
Más que tiempos de carga: una berlina eléctrica de 912 CV
Lynk & Co no quiere que la conversación se quede únicamente en la recarga. La 10+ también pone sobre la mesa una propuesta prestacional muy seria, con una potencia máxima anunciada de 912 CV y una velocidad punta de 240 km/h. Todo ello sobre la conocida plataforma modular SEA del grupo Geely. Es la misma base técnica que ha dado vida a varios modelos eléctricos de la órbita Zeekr.
Además, esta nueva generación de productos del grupo chino llega acompañada de una evolución clara en el sistema eléctrico de 900 voltios. El objetivo es obvio: reducir los tiempos de espera, mejorar la eficiencia energética y reforzar la idea de que el coche eléctrico ya no tiene por qué estar asociado a largas paradas.

Europa, posible siguiente escenario
Por ahora, el plan pasa por comercializar este modelo en China, pero el movimiento interesa especialmente en Europa. Lynk & Co ya tiene presencia en el continente y BYD también ha dejado clara su intención de desplegar cargadores ultrarrápidos fuera de su mercado doméstico. Si esa ofensiva se materializa, Europa podría convertirse en el siguiente campo de pruebas para esta nueva generación de recarga extrema.
Las dudas siguen sobre la mesa
Ahora bien, que la tecnología sea impresionante no significa que todas las preguntas estén resueltas. La principal tiene que ver con la degradación de la batería a largo plazo. Es más, BMW ya lanzó un mensaje claro y contundente a la tecnología de BYD, convencido de que para lograr esas cifras hay que sacrificar otros puntos. Falta ver cómo envejecen estos acumuladores tras años de cargas frecuentes a potencias tan elevadas. Además, habrá que ver en qué medida influirán factores como la temperatura ambiente, el uso real o la repetición continuada de sesiones de carga ultrarrápida.
También queda por aclarar si el usuario medio necesita realmente parar solo cinco minutos para seguir viaje. Para muchos conductores, cargar algo más despacio pero con menor coste y menor exigencia térmica ya puede ser suficiente. Aun así, incluso aunque no todos los clientes expriman esta capacidad, el simple hecho de reducir de forma tan drástica la ansiedad por el tiempo de espera supone un avance enorme para la imagen del coche eléctrico.
No solo deben de ser cifras, tiene que ser algo más
Lo realmente importante de anuncios como este no es solo el titular del “10 al 80% en poco más de cinco minutos”, sino el mensaje industrial que hay detrás. China ya no compite únicamente en precio o volumen: ahora también quiere liderar la tecnología más visible y más fácil de entender para el gran público. Y la recarga ultrarrápida es, probablemente, el argumento comercial más potente que existe hoy para convencer a quien todavía duda entre un eléctrico y un coche térmico.
Mi impresión es que veremos muchos titulares espectaculares en los próximos meses, pero la verdadera revolución llegará cuando estas cifras dejen de ser una demostración de laboratorio y pasen a repetirse con normalidad en miles de puntos de carga. Ahí será cuando el coche eléctrico cambie de verdad de escala. Porque una cosa es alcanzar 1,1 MW una vez, y otra muy distinta convertirlo en una experiencia cotidiana, fiable y rentable. Es cierto que este es el primer paso que se tiene que dar y que próximamente veremos estos datos tan brutales como algo normal. Además, esto es una muestra mas de que la tecnología asociada al coche eléctrico está en plena ebullición.
Si me centro en el coche como tal, el Lynk&Co C10+ me parece una berlina deportiva realmente bonita, con su propia personalidad y que viene acompañado de unas prestaciones realmente impactantes. La era eléctrica no solo está trayendo coches eléctricos eficientes, sino también realmente potentes como es este caso con sus 912 CV de potencia. ¿Te imaginas una berlina de gasolina con 912 CV? Pensando creo que no existe a día de hoy.
