Jaguar fabrica su último coche de combustión. Lo próximo será ya eléctrico
Jaguar dice adiós al F-Pace y cierra definitivamente la era de los motores de combustión
Jaguar se adentra en una de las etapas más trascendentales de toda su trayectoria. La firma británica ha puesto fin de manera definitiva a la producción del Jaguar F-Pace, un modelo que no solo fue su primer SUV, sino también el último vehículo de la marca equipado con motores de combustión interna. Con esta decisión, Jaguar cierra definitivamente su pasado térmico y refuerza su compromiso absoluto con la electrificación.
El cese de la producción se ha llevado a cabo en la histórica planta de Solihull, un enclave clave para la industria automovilística británica. Desde su lanzamiento en 2016, el F-Pace supuso un auténtico punto de inflexión para Jaguar, abriendo la puerta a un segmento hasta entonces inédito para la marca y convirtiéndose rápidamente en uno de sus modelos más relevantes en términos comerciales.
A lo largo de casi diez años de vida, el SUV se comercializó con una oferta mecánica muy amplia, que abarcó versiones de gasolina, diésel y variantes híbridas enchufables. Esta diversidad permitió al F-Pace adaptarse a distintos mercados y perfiles de cliente, consolidando su papel como uno de los pilares de ventas de la compañía. Sin embargo, el último ejemplar fabricado va mucho más allá de lo comercial y adquiere un fuerte carácter simbólico.
El vehículo que pone punto final a esta etapa es un F-Pace SVR, la versión más prestacional de la gama, terminado en color negro. Lejos de ser entregado a un cliente, este modelo pasará a integrarse en la colección del Jaguar Daimler Heritage Trust, donde quedará preservado como testimonio del final de la era de los motores de combustión en Jaguar.
Este movimiento se produce en un contexto complejo para la marca. En los últimos meses, Jaguar ha sido objeto de críticas y reacciones encontradas tras comunicar un profundo cambio de identidad y estrategia, así como tras presentar el prototipo Type 00, que adelanta el nuevo lenguaje de diseño y la orientación tecnológica que definirá a sus futuros modelos eléctricos.
A todo ello se suman cambios relevantes en la dirección de la compañía. Han circulado rumores sobre la posible salida del diseñador Gerry McGovern, que la marca ha desmentido sin demasiada contundencia. Lo que sí se ha confirmado es la marcha del hasta ahora consejero delegado, Adrian Mardell, cuyo cargo ha sido asumido por P.B. Balaji, directivo procedente de Tata Motors, el grupo propietario de Jaguar.
Uno de los aspectos más llamativos de esta estrategia es que, tras la desaparición del F-Pace, Jaguar se queda prácticamente sin modelos disponibles en su catálogo. A diferencia de otros fabricantes que optan por una transición gradual, la firma británica ha decidido no recurrir a modelos intermedios que convivan con la nueva generación eléctrica.
La próxima gran fecha en el calendario de Jaguar es 2026, año en el que está previsto el debut de su primer vehículo eléctrico de producción, inspirado en el mencionado Type 00. Hasta entonces, la marca afronta un periodo de transición tan arriesgado como poco habitual en el sector del automóvil, en el que se juega buena parte de su futuro.