El Gobierno de España no mete la prórroga del Plan Moves 3 en el nuevo decreto
El nuevo paquete de medidas que El Gobierno de España sacará adelante en los próximos días deja fuera las ayudas a la compra de un coche eléctrico en España. ¿Y ahora qué?
El pasado 22 de enero marcó un inesperado revés para la movilidad sostenible en España. La esperada prórroga del Plan Moves III, incluida en el denominado ‘decreto ómnibus’, no fue aprobada por el Gobierno, dejando en el aire miles de solicitudes y truncando las expectativas de quienes veían en estas ayudas una oportunidad para dar el salto al vehículo eléctrico. Fue el inicio de cavar una tumba para el avance de la movilidad eléctrica.
Tras una semana de debates estériles entre políticos, medios de comunicación y analistas, el Consejo de Ministros se reunió nuevamente con la posibilidad de rescatar la prórroga del plan. Sin embargo, la decepción se ha confirmado: la extensión del Moves III ha quedado fuera del nuevo decreto, lo que supone un golpe devastador para el sector. Así lo ha calificado la Asociación Empresarial para el Desarrollo e Impulso de la Movilidad Eléctrica (AEDIVE), que no ha dudado en hablar de "catástrofe".
El Moves III: un impulso clave que desaparece
El Plan Moves III había sido una pieza fundamental para acelerar la adopción del coche eléctrico y de pila de combustible en España, a pesar de ser un sistema de ayudas que tenía graves problemas de gestión y ejecución. Ofrecía incentivos de hasta 7.000 euros para quienes achatarraban su antiguo vehículo de combustión y hasta 4.500 euros para quienes adquirían un coche eléctrico sin entregar uno usado. En el caso de vehículos comerciales de hasta 3.500 kg, las ayudas podían oscilar entre 7.000 y 9.000 euros. Además, se complementaba con una deducción fiscal del 15% en la compra de estos vehículos, facilitando su acceso a un mayor número de ciudadanos.
Con la eliminación de estas ayudas, la incertidumbre se apodera del mercado. Muchos potenciales compradores que estaban a punto de dar el paso hacia la movilidad eléctrica ahora se enfrentan a una difícil decisión: comprar sin ayudas o esperar a un nuevo plan. El impacto es inmediato y supone un duro golpe no solo para particulares, sino también para empresas y administraciones que contaban con estas subvenciones para modernizar sus flotas.
La presión de marcas de automoción, un sector clave en España, puede ser el único motivo por el cual el Gobierno de España contemple lanzar de forma rápida un nuevo Plan Moves 4 o proponer de nuevo la prórroga del Plan Moves 3 hasta el 30 de junio de 2025 tal y como estaba previsto.
Un frenazo también para la infraestructura de recarga
El alcance del rechazo del decreto va más allá de la compra de vehículos. También deja en el aire las ayudas destinadas a la instalación de puntos de recarga, un elemento clave para la consolidación del coche eléctrico en España.
Las subvenciones contempladas en el Moves III incluían:
- Particulares en municipios de menos de 5.000 habitantes: ayudas de hasta el 80% del coste de instalación.
- Particulares en localidades más grandes: hasta el 70% del coste cubierto.
- Empresas y administraciones públicas:
- Entre un 35% y un 60% de ayuda para puntos de recarga de hasta 50 kW, según el tamaño del municipio.
- Subvenciones del 30% al 40% para puntos de carga superiores a 50 kW.
La eliminación de estos incentivos afecta directamente a la expansión de la infraestructura de carga, un área en la que España ya estaba rezagada respecto a otros países europeos. Las pequeñas localidades, que podían haber aprovechado esta oportunidad para impulsar el turismo sostenible y mejorar la calidad de vida de sus residentes, ven ahora cómo sus proyectos pueden quedar en suspenso.
Un freno a la transición ecológica en España
España sigue enfrentándose a serios desafíos en la transición hacia la movilidad sostenible. Con una infraestructura de recarga aún en desarrollo y una penetración del coche eléctrico inferior a la de otros países europeos, la falta de apoyo gubernamental no hace más que aumentar la distancia con las naciones líderes en electrificación.
Para los consumidores, el dilema es claro: ¿comprar ahora sin ayudas o esperar un nuevo plan? La inestabilidad legislativa genera incertidumbre y puede ralentizar aún más la adopción del vehículo eléctrico, justo en un momento en el que Europa avanza con determinación hacia la descarbonización del transporte.
El rechazo del decreto no solo pone freno a los planes de miles de compradores, sino que también supone un obstáculo para la consolidación de una movilidad más limpia y sostenible en España. Mientras otros países refuerzan su compromiso con la electrificación, España corre el riesgo de quedarse atrás. La pregunta que queda en el aire es inevitable: ¿estamos retrocediendo en lugar de avanzar?