Ferrari responde a las críticas del Luce, su primer coche eléctrico
Ferrari ha dado un paso histórico con el Luce, su primer coche eléctrico, pero el movimiento no ha dejado indiferente a nadie. Entre críticas por su diseño, dudas entre los puristas y una defensa firme desde Maranello, el modelo se ha convertido en uno de los lanzamientos más comentados de la marca en los últimos años.
El Ferrari Luce no ha llegado para pasar desapercibido. El primer coche eléctrico de Maranello ha tocado una de las fibras más sensibles de la marca: la relación casi religiosa entre Ferrari, el motor de combustión y una estética que muchos aficionados consideran intocable.
La respuesta ha sido tan ruidosa como previsible, aunque incluso dentro de Ferrari reconocen que la ola de críticas ha sido más intensa de lo esperado. La cuestión es si estamos ante un error de cálculo o, por el contrario, ante el tipo de ruptura que una marca necesita para abrir una nueva etapa.
Ferrari Luce: el eléctrico que ha dividido a los ferraristas
Ferrari sabía que su primer modelo 100% eléctrico iba a generar debate. Lo que quizá no esperaba era que buena parte de la conversación girase menos en torno a sus cifras de rendimiento y más sobre su aspecto exterior. Emanuele Carando, director global de marketing de la marca, ha admitido en una entrevista con Edmunds que esperaban una reacción polarizada, pero no una respuesta negativa de tal magnitud.
El Luce se aleja de la silueta clásica de un Ferrari de motor delantero o central. Es un coche de cuatro puertas, cinco plazas y planteamiento mucho más amplio, con una carrocería que ha provocado comparaciones poco amables en redes sociales. Sin embargo, para Ferrari esa incomodidad forma parte del proyecto: no querían fabricar un Purosangue eléctrico ni esconder una batería bajo una receta conocida.
Una arquitectura que no habría sido posible con un V12
La decisión más importante no está solo en el diseño, sino en el punto de partida. Carando explicó que Ferrari podría haber tomado el Purosangue, retirar el motor de 12 cilindros e instalar un sistema eléctrico, pero la marca consideró que ese camino habría limitado el potencial del coche.
La plataforma eléctrica permite un capó delantero muy corto, más espacio interior y una posición de conducción cercana al eje delantero. Según Ferrari, esa configuración busca mejorar la precisión al entrar en curva y ofrecer una experiencia diferente, no simplemente silenciosa. De hecho, el Luce combina cuatro motores eléctricos, más de 1.000 CV, una batería de 122 kWh, hasta 530 kilómetros WLTP y una velocidad máxima superior a 310 km/h. Su precio se sitúa desde unos 550.000 euros.
Jony Ive, LoveFrom y un diseño pensado para romper
Otro de los elementos que explica el impacto del Luce es la colaboración con LoveFrom, el estudio fundado por Jony Ive y Marc Newson. Ferrari ha querido que este coche no se entienda solo como “un Ferrari eléctrico”, sino como un producto de nueva generación, con una aproximación más cercana al diseño industrial y a la tecnología de consumo premium.
Ese enfoque tiene riesgos evidentes. En una marca tan emocional como Ferrari, cualquier desviación del lenguaje tradicional se interpreta como una amenaza. Ya ocurrió con el Purosangue, criticado inicialmente por los puristas y hoy convertido en uno de los modelos más deseados de la firma. Ferrari parece confiar en que el tiempo juegue de nuevo a su favor.
Ferrari niega que el Luce sea una “llave” para comprar modelos exclusivos
La polémica no se ha quedado en la estética. Algunas informaciones apuntaban a que la compra del Luce podía ayudar a ciertos clientes a acceder a futuras series limitadas. Ferrari lo ha negado de forma tajante: no existe, según la compañía, una estrategia de venta combinada del tipo “compra este coche para poder optar a otro”.
Lo que sí reconoce la marca es que utiliza sistemas internos para ordenar la relación de cada cliente con Ferrari. Cada interacción, compra o vínculo con la compañía forma parte de una clasificación que ayuda a priorizar asignaciones en modelos de altísima demanda. Es decir, el historial importa, pero Ferrari insiste en que nadie estará obligado a comprar un Luce para entrar en la lista de otros modelos.
Una apuesta muy arriesgada de Ferrari que podría tener consecuencias
El Ferrari Luce puede gustar más o menos, pero sería un error juzgarlo únicamente como una traición al pasado. Ferrari no necesitaba hacer otro deportivo eléctrico con una carrocería “bonita” y reconocible; necesitaba demostrar que la electrificación podía servir para crear algo distinto.
Aun así, el reto es enorme. El cliente de Ferrari no compra solo prestaciones, compra mito, sonido, proporciones y una sensación de pertenencia. Si el Luce consigue trasladar todo eso a una nueva arquitectura, será recordado como un punto de inflexión. Si no lo logra, quedará como una rareza carísima en una etapa de transición incómoda.
Lo interesante es que, pese al ruido, el coche ya estaría recibiendo pedidos tanto de clientes actuales como nuevos, con una cartera que se extendería hacia finales de 2027. Puede que internet lo haya condenado demasiado pronto. Ferrari, al fin y al cabo, lleva décadas demostrando que el escándalo también puede vender.


