El responsable del diseño del Ferrari Luce por fin habla y explica dicha apuesta

Ferrari ha abierto una de las etapas más delicadas de su historia con el Luce, su primer coche totalmente eléctrico. Y no lo ha hecho con un superdeportivo bajo, afilado y continuista, sino con un modelo de cinco plazas, cuatro puertas y una silueta que rompe de forma evidente con el imaginario clásico de Maranello.

La jugada no ha pasado desapercibida. El Ferrari Luce se presentó el 25 de mayo de 2026 en Roma con un precio de 550.000 euros —unos 638.000 dólares al cambio citado por Reuters— y desde entonces ha generado una oleada de comentarios, críticas y debates entre aficionados, clientes e inversores. Ferrari, sin embargo, parece haber asumido que la polémica formaba parte del plan.

Ferrari Luce: el eléctrico que no quería parecerse a ningún Ferrari anterior

El primer eléctrico de Ferrari no ha llegado para pasar desapercibido. Al contrario, el Luce parece diseñado para incomodar a quienes esperaban una simple reinterpretación eléctrica de un coupé clásico de la marca. Su planteamiento es mucho más radical: cinco plazas, carrocería de grandes dimensiones, arquitectura específica para vehículo eléctrico y una estética difícil de encajar dentro de los códigos tradicionales de Ferrari.

La decisión ha sorprendido porque Ferrari tenía opciones más “seguras”. Podría haber lanzado un deportivo eléctrico de dos puertas, más cercano al lenguaje visual de sus modelos de combustión. Pero Maranello ha elegido otro camino: utilizar la electrificación como excusa para redibujar la idea de lo que puede ser un Ferrari moderno.

Detrás de esa ruptura aparece un nombre especialmente relevante: Jony Ive. El histórico diseñador de Apple, junto a Marc Newson y el equipo de LoveFrom, ha participado en el desarrollo del diseño exterior e interior del Luce, en colaboración con el Centro Stile Ferrari dirigido por Flavio Manzoni.

Jony Ive defiende la sorpresa como parte del ADN del coche

En una entrevista conducida por Cleo Abram, con la presencia de Jony Ive y Flavio Manzoni, ambos diseñadores abordaron una de las grandes preguntas que rodean al Luce: por qué Ferrari decidió hacer un coche tan distinto justo en su primer salto al 100% eléctrico.

La respuesta de Ive fue clara en su enfoque. Ferrari, según explicó, es una compañía acostumbrada a explorar límites que otras marcas no pueden o no se atreven a tocar. En ese contexto, el Luce no debía ser simplemente “un Ferrari con batería”, sino una declaración de intenciones.

La idea de sorprender no aparece como un efecto secundario, sino como uno de los pilares del proyecto. Ferrari no quería que su primer eléctrico fuese una versión silenciosa de algo ya conocido. Buscaba un coche que dejase claro que la electrificación también podía servir para abrir una etapa estética, técnica y conceptual completamente nueva.

La tecnología mandó sobre la forma

Flavio Manzoni también ha explicado que el Luce nació desde la tecnología, no desde una silueta preconcebida. En otras palabras, Ferrari no empezó dibujando un coche para después adaptarle una batería. El proceso fue al revés: primero se analizaron las posibilidades de una plataforma eléctrica y después se construyó el diseño alrededor de esa libertad.

Ese enfoque ayuda a entender por qué el Luce es más grande, más habitable y más inusual de lo que muchos esperaban. Según Road & Track, Ferrari partió de las ventajas propias de una arquitectura eléctrica: aceleración inmediata, alto par, menor ruido, más confort y una distribución interior imposible en sus deportivos de combustión, donde el motor y la transmisión condicionan toda la carrocería.

El resultado es el primer Ferrari de cinco plazas reales. También es un coche con cuatro motores eléctricos y una potencia que Car and Driver sitúa en 1.035 CV, una cifra que lo coloca por encima de cualquier Ferrari de calle anterior en términos de potencia total declarada.

Un diseño que divide, pero que Ferrari no quiere justificar a medias

La reacción del público ha sido intensa. Para algunos, el Luce es una traición a la tradición de Ferrari. Para otros, precisamente ahí está su valor: en atreverse a hacer algo que no parece una continuación automática del pasado.

El propio Benedetto Vigna, CEO de Ferrari, ha salido en defensa del modelo. Según Reuters, el directivo aseguró que el Luce está despertando un fuerte interés entre clientes actuales y nuevos compradores. También señaló que algunos asistentes a la presentación ya habían realizado pagos, aunque Ferrari ofrecerá cifras más concretas de pedidos en julio, coincidiendo con sus resultados del segundo trimestre.

Vigna también quiso dejar claro que el Luce no sustituirá a los Ferrari de gasolina ni a los híbridos. Su papel será ampliar la gama, no borrar la historia mecánica de la marca. Esa precisión es importante, porque una parte de la crítica hacia el coche no nace solo de su diseño, sino del miedo a que Ferrari acelere demasiado hacia una identidad completamente eléctrica.

Ferrari Luce de color azul
Ferrari Luce de color azul

El precedente del Purosangue vuelve a estar sobre la mesa

Ferrari ya vivió una situación parecida con el Purosangue. Antes de su llegada, muchos puristas rechazaban la idea de un Ferrari elevado, de cuatro puertas y más práctico. Después, la demanda terminó siendo tan alta que la marca tuvo que controlar cuidadosamente el volumen de producción para mantener la exclusividad.

Con el Luce, Ferrari parece confiar en una evolución similar. Primero llega el rechazo inicial, después la curiosidad y, finalmente, la aceptación entre quienes pueden acceder a un producto tan limitado y caro. No sería la primera vez que Maranello convierte una decisión polémica en un éxito comercial.

La diferencia es que ahora el salto es más profundo. El Purosangue seguía contando con el componente emocional de un motor de combustión. El Luce, en cambio, obliga a Ferrari a demostrar que también puede construir deseo sin recurrir al sonido, al olor y al ritual mecánico que han definido a la marca durante décadas.

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