La automoción española alza la voz: sin estabilidad política, no hay futuro industrial
En un momento en el que la industria de la automoción se enfrenta a uno de los mayores retos de su historia, el XII Encuentro SERNAUTO, celebrado en IFEMA Madrid, se convirtió en un espacio de reivindicación y alerta. Más de mil empresas proveedoras del sector se reunieron con un mensaje claro: no es el momento de titubeos ni de políticas a medio gas. La transformación hacia la movilidad eléctrica, la irrupción de competidores asiáticos y la presión de la descarbonización exigen una respuesta contundente por parte del Gobierno, en lugar de verse condicionada por la crispación política actual.
Francisco J. Riberas, quien hasta ahora ha presidido SERNAUTO y cederá el testigo a Javier Pujol (Ficosa) a partir de julio, dejó claro que la situación requiere medidas extraordinarias. “No podemos seguir con ayudas que llegan a cuentagotas. Hace falta actuar con decisión, como si usáramos un bazoca”, advirtió el también presidente de Gestamp. Sus palabras no fueron una hipérbole aislada, sino el reflejo de un sentimiento compartido entre las empresas del sector, que ven cómo la falta de agilidad regulatoria y de apoyo institucional amenaza su competitividad y su capacidad de adaptación.
En el encuentro participaron figuras clave del panorama político e industrial, entre ellas el ministro de Industria, Jordi Hereu, y el líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo. Ambos coincidieron en reconocer la importancia estratégica de la automoción para la economía española. Hereu recordó que el país cuenta con 17 fábricas de vehículos, una red de mil proveedores y un mercado de exportación que llega a más de 170 países. Además, subrayó que cerca de dos millones de empleos, directos e indirectos, dependen de este ecosistema. Sin embargo, también admitió que aún queda mucho camino por recorrer: “No basta con hablar de transformación; hay que pasar a la acción”.
Por su parte, Feijóo planteó la necesidad de un plan nacional que acompañe la transición de forma pragmática, combinando incentivos tanto para vehículos eléctricos como para aquellos de bajas emisiones. Reclamó una estrategia valiente de reindustrialización, que no se quede atrapada en debates ideológicos sino que priorice el crecimiento del tejido productivo.
El mensaje más contundente sobre la urgencia del momento llegó de la mano de Antonio Brufau, presidente de Repsol, quien advirtió que Europa se juega su última gran oportunidad para recuperar el liderazgo industrial que ha ido perdiendo en los últimos años. Según Brufau, la descarbonización no puede llevarse a cabo a costa de sacrificar el músculo productivo, ni mucho menos la soberanía tecnológica del continente.
Desde el sector empresarial, Markus Haupt, presidente interino de Seat, resaltó el potencial de España como polo tecnológico e industrial dentro de Europa. La compañía está desarrollando un ambicioso proyecto de electrificación con una inversión que asciende a 10.000 millones de euros, y ve en el talento local y en la capacidad de innovación los pilares sobre los que construir ese futuro.
En esa misma línea se expresó Vicente Segura, socio de Deloitte especializado en automoción, quien presentó un informe que identifica las fortalezas que hacen de España un destino atractivo para la inversión: una infraestructura sólida, una diversidad cultural que impulsa la innovación, y un ecosistema preparado para afrontar los retos de la globalización y la digitalización.
Un aspecto transversal que atravesó todas las intervenciones fue el valor del talento humano. Voces como las de Elena Riber (Adecco), Concepción Galdón (IE) y Verónica Rodríguez (Bosch) coincidieron en que la inteligencia artificial, lejos de sustituir a las personas, debe ser una herramienta para amplificar sus capacidades. Pero para que eso ocurra, insistieron, es imprescindible formar y preparar a los equipos desde una perspectiva ética y con visión de futuro.
La jornada cerró con un mensaje de unidad y de propósito compartido: España puede y debe seguir siendo un referente industrial en Europa, pero para lograrlo no basta con resistir. Hace falta un entorno político estable, seguridad jurídica y una estrategia clara a largo plazo. Como señaló Riberas, el sector no pide favores, sino condiciones para poder competir en igualdad, innovar y seguir generando valor añadido en forma de vehículos, componentes y tecnologías de vanguardia.
Ahora, con Javier Pujol al frente de SERNAUTO, será responsabilidad del nuevo liderazgo —y del conjunto del arco político— responder a una demanda tan clara como urgente: menos confrontación, más visión. Porque sin acción decidida, el futuro del motor español puede perder el impulso que tanto ha costado ganar.