Tesla inicia la producción del Cybercab, pero su Robotaxi aún tiene un gran problema
Tesla acaba de dar un paso simbólico en su gran apuesta por el coche autónomo: el Cybercab ya ha empezado a salir de la línea de producción en Giga Texas. La compañía ha mostrado nuevas imágenes del vehículo, un modelo diseñado desde cero para circular sin conductor, sin volante y sin pedales.
Pero el momento llega con una paradoja evidente. Tesla ya tiene listo el hardware de su robotaxi más ambicioso, incluso con una llamativa pintura dorada brillante que sustituye al acabado mate visto en prototipos anteriores. Sin embargo, la tecnología que debe permitirle operar de forma completamente autónoma, el FSD sin supervisión, todavía avanza con mucha cautela y en zonas muy limitadas.
Tesla inicia la producción del Cybercab, pero el gran reto sigue estando en el software
El Cybercab representa una de las mayores apuestas de Tesla desde el lanzamiento del Model 3. No es simplemente otro coche eléctrico más dentro de su catálogo, sino un vehículo concebido para una función muy concreta: formar parte de una red de robotaxis sin conductor.
A diferencia de un Model Y o un Model 3 equipado con FSD, el Cybercab no está pensado para que una persona tome el control en caso de necesidad. Su planteamiento elimina directamente los mandos tradicionales. No hay volante. No hay pedales. Todo depende de que el sistema de conducción autónoma sea capaz de resolver cada trayecto por sí solo.
Y ahí es donde empieza la parte más delicada de la historia.
Tesla ha confirmado el inicio de producción del Cybercab en abril, cumpliendo con el calendario que había adelantado Elon Musk. El propio Musk aseguró durante la presentación de resultados del primer trimestre de 2026 que la producción del Cybercab ya había comenzado, aunque reconoció que el ritmo inicial será “muy lento”.
Purpose-built for autonomy
— Tesla (@Tesla) April 23, 2026
Cybercab in production now at Giga Texas pic.twitter.com/Y9qG3KyWBa
Un Cybercab dorado y sin volante ni pedales
Las nuevas imágenes compartidas por Tesla muestran al Cybercab saliendo de la fábrica y dirigiéndose hacia una zona exterior de vehículos terminados. El detalle más llamativo es el cambio de acabado: la unidad vista en producción luce una pintura dorada brillante, distinta al tono más mate que se había visto en anteriores prototipos.
Más allá del color, lo importante es que Tesla ya está fabricando unidades de un coche que, por concepto, no puede funcionar como un turismo convencional. El Cybercab necesita que el FSD sin supervisión esté suficientemente validado para poder operar con pasajeros reales y sin conductor de seguridad. Todo esto es debido a que la unidad que se está fabricando no tiene ni volante ni pedales.
Es una situación poco habitual en la industria: el coche está llegando antes que la autorización práctica y masiva del sistema que debe darle sentido.
El FSD sin supervisión para clientes podría llegar más tarde este año
La cautela no afecta solo al Cybercab. También alcanza a los propietarios actuales de Tesla que esperan poder usar el FSD sin tener que supervisar constantemente el vehículo.
Musk sugirió que el FSD sin supervisión podría empezar a llegar a coches de clientes en el cuarto trimestre de 2026, aunque no como una actualización masiva para todos los usuarios. La activación dependería de la región, las condiciones locales y la capacidad del sistema para manejar cruces complicados, tráfico real y climatología adversa.
Esto significa que, incluso si Tesla activa el FSD sin supervisión en coches de particulares este año, lo más probable es que lo haga de forma gradual, con zonas delimitadas y bajo un control muy estricto.

El gran contraste: fábricas listas, autonomía todavía inmadura
La imagen del Cybercab saliendo de la línea de producción es poderosa. Refuerza la idea de que Tesla ya ha conseguido materializar su robotaxi dedicado. Pero también deja al descubierto el gran cuello de botella del proyecto.
Fabricar un coche sin volante ni pedales es una demostración de confianza. Ponerlo a trabajar de forma masiva, rentable y segura en ciudades reales es un desafío completamente distinto.
Reuters recoge que analistas de Wall Street interpretaron el último mensaje de Musk como una señal de que el despliegue del Robotaxi está avanzando más despacio de lo esperado. La propia publicación señala que Musk ha pasado de prometer una expansión muy agresiva a hablar ahora de validación rigurosa y seguridad antes de escalar.
Tesla puede acabar acumulando Cybercabs antes de poder usarlos
El escenario que se abre ahora es llamativo. Tesla puede empezar a fabricar Cybercabs, pero eso no implica que todos esos vehículos puedan salir inmediatamente a la calle para generar ingresos.
Si el software no avanza al mismo ritmo que la producción, parte de las primeras unidades podrían terminar aparcadas en lotes de espera, listas a nivel físico, pero pendientes de que el FSD sin supervisión alcance el nivel necesario para operar con garantías.
No sería la primera vez que Tesla adelanta el hardware a la disponibilidad real de una función. La diferencia es que, en este caso, el Cybercab no tiene un uso alternativo evidente. No es un coche que pueda venderse fácilmente a un particular para ser conducido de forma manual. Su razón de ser es la autonomía total.