Tesla prepara un bloqueo biométrico para FSD: el coche sabrá quién conduce

Tesla podría estar preparando una nueva capa de seguridad para Full Self-Driving Supervisado: antes de activar la conducción autónoma avanzada, el coche comprobaría con la cámara interior si la persona al volante está autorizada, una función que podría evitar usos indebidos en vehículos familiares, de alquiler o en la futura flota Robotaxi.

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Tesla podría estar preparando un nuevo filtro de seguridad para su sistema Full Self-Driving. La compañía estaría trabajando en una función capaz de comprobar quién se sienta al volante antes de permitir el uso de FSD Supervisado, usando para ello la cámara interior del vehículo.

La pista llega a través de la última versión de la app móvil de Tesla, donde han aparecido referencias internas a una comprobación de identidad vinculada a FSD. No hay anuncio oficial ni fecha de lanzamiento, pero el movimiento encaja con la estrategia de Tesla: convertir la cámara de la cabina en una pieza cada vez más importante para la seguridad, el control de acceso y el futuro Robotaxi.

Tesla quiere saber quién conduce antes de activar FSD

Hasta ahora, la cámara interior de los Tesla se ha utilizado principalmente para vigilar la atención del conductor cuando está activo Full Self-Driving (Supervised). Es decir, el coche comprueba que la persona que va al volante sigue pendiente de la carretera y preparada para intervenir, ya que FSD todavía no convierte al vehículo en completamente autónomo.

Sin embargo, el código encontrado en la versión 4.58.5 de la aplicación móvil apunta a algo más ambicioso. Entre las nuevas cadenas internas aparecen referencias como fsdIdentityCheckFailedMessage y showFsdIdentityCheckFailedDialog, lo que sugiere que Tesla podría bloquear el acceso a FSD si la cámara del habitáculo no reconoce al conductor como usuario autorizado.

En la práctica, el coche podría comparar el rostro de la persona sentada al volante con los perfiles guardados en el vehículo. Si no hay coincidencia, FSD no se activaría y el propietario recibiría un aviso de acceso no autorizado desde la propia aplicación.

Un paso más allá del control de atención

La diferencia es importante. No hablamos solo de comprobar si el conductor mira a la carretera, sino de verificar quién es esa persona. Esto abre la puerta a un uso mucho más avanzado de la cámara interior, que pasaría de ser un sistema de supervisión a convertirse también en una herramienta de permisos.

Esta función podría tener sentido en varios escenarios reales. Por ejemplo, impediría que un adolescente o un familiar sin autorización active FSD en un coche compartido. También podría ser útil en vehículos de alquiler, donde el acceso a determinadas funciones tendría que estar limitado al conductor que ha contratado el servicio.

Otro caso evidente es el futuro Robotaxi de Tesla. Si la compañía quiere operar una flota sin conductor, identificar a la persona que entra en el habitáculo puede ser clave para asegurarse de que coincide con quien ha reservado el viaje.

La cámara interior gana peso dentro del ecosistema Tesla

Este posible sistema de reconocimiento no aparece de la nada. En los últimos meses ya se habían encontrado indicios de que Tesla estaba explorando nuevas capacidades para la cámara de la cabina, incluida la posibilidad de estimar la edad del conductor mediante análisis facial.

Además, Tesla ya ha ido reduciendo la dependencia de algunos sensores físicos dentro del habitáculo. En determinados casos, la cámara interior puede asumir funciones de detección de ocupantes, lo que demuestra que la marca está apostando cada vez más por el software y la visión artificial para gestionar lo que ocurre dentro del vehículo.

Aun así, conviene no confundir esta posible novedad con un sustituto de la llave del móvil o del PIN para conducir. La cámara RGB instalada en el habitáculo no ofrece el mismo nivel de seguridad biométrica que sistemas como Face ID, que usan sensores infrarrojos y mapeo de profundidad. Todo apunta a que sería una capa adicional de control, no el método principal para desbloquear el coche.

Todavía falta una actualización del coche

Por ahora, la novedad solo aparece reflejada en la app. Para que llegue a los usuarios haría falta también una actualización de firmware en los vehículos compatibles. Hasta entonces, no se puede saber si Tesla la activará de forma general, si la limitará a ciertos mercados o si primero la probará internamente.

También queda por ver cómo gestionará la compañía la privacidad de los datos biométricos. Cualquier función basada en reconocimiento facial exige explicaciones claras: qué se almacena, dónde se procesa y cómo puede desactivarse.

Un plus de seguridad pero que tendrá que gestionarse muy bien para no generar conflicto

La idea tiene lógica, especialmente si Tesla quiere que FSD esté más controlado en coches compartidos, alquilados o usados por varios miembros de una familia. No todos los conductores entienden igual las limitaciones del sistema, y una barrera extra puede evitar usos irresponsables.

Ahora bien, Tesla tendrá que hilar fino. Una cosa es reforzar la seguridad y otra muy distinta es que el usuario sienta que el coche le observa más de la cuenta. Si la marca quiere que esta función sea bien recibida, deberá explicarla con transparencia y dejar claro que no sustituye la responsabilidad del conductor. FSD sigue siendo supervisado, y por mucho software que haya de por medio, la persona al volante continúa siendo la última responsable.

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