SpaceX podría fusionarse con Tesla o xAI: el movimiento de Elon Musk que inquieta a los accionistas
El resultado de la fusión generaría una macro empresa nunca antes vista. ¿Se hará realidad? Te lo cuento
Según Bloomberg, SpaceX estaría valorando movimientos corporativos de gran calado antes de una hipotética salida a bolsa prevista para mediados de 2026. Sobre la mesa hay dos opciones que ya están generando inquietud entre los mercados: una posible fusión con Tesla o una integración con xAI, la empresa de inteligencia artificial de Elon Musk, que a su vez controla X (antes Twitter).
La operación, de materializarse, podría valorar SpaceX por encima del billón de dólares (aproximadamente más de 920.000 millones de euros), una cifra que la situaría entre las compañías más valiosas del planeta incluso antes de debutar en bolsa.
SpaceX, Tesla y xAI: un triángulo que preocupa a los inversores
De acuerdo con Bloomberg, algunos inversores estarían presionando para una combinación entre SpaceX y Tesla. Paralelamente, Reuters apunta a que SpaceX y xAI ya estarían explorando una integración previa a la OPV, mediante un intercambio de acciones de xAI por títulos de SpaceX.
Sobre el papel, estas maniobras podrían interpretarse como una estrategia de simplificación del imperio empresarial de Musk. Sin embargo, para los accionistas de Tesla el escenario dista mucho de ser tranquilizador.
El problema del “autocontrato”: Musk negociando consigo mismo
Aquí surge el principal foco de alarma: Musk estaría valorando que una de sus empresas compre o se fusione con otra… también suya. Y lo haría liderando las negociaciones en ambos lados de la mesa.
No sería la primera vez que ocurre algo parecido:
- En 2025, xAI absorbió X (Twitter) por unos 33.000 millones de dólares (alrededor de 30.300 millones de euros), rescatando a inversores privados tras el desplome desde los 44.000 millones de dólares iniciales.
- Hace apenas unos días, Tesla destinó 2.000 millones de dólares (unos 1.840 millones de euros) a invertir en xAI, utilizando capital de una empresa cotizada para apuntalar una compañía privada.
- En 2016, Tesla ya integró SolarCity, otra empresa vinculada directamente a Musk.
El patrón se repite: Musk posee un porcentaje mucho mayor de xAI y SpaceX que de Tesla. Eso significa que, cuando se negocia una fusión, sus incentivos personales no están alineados con los de los accionistas de Tesla.
Tesla, en clara desventaja estructural
Tesla es una empresa cotizada, con obligaciones fiduciarias hacia millones de accionistas. SpaceX y xAI, en cambio, son compañías privadas donde Musk concentra mucho más poder y participación.
Cualquier operación de fusión obligaría a fijar valoraciones muy delicadas:
- Tesla, un fabricante de coches eléctricos que recientemente ha registrado caídas en entregas e ingresos.
- SpaceX, una compañía aeroespacial con contratos gubernamentales clave y el negocio estratégico de Starlink.
- xAI, una firma de IA que quema capital mientras intenta competir con gigantes como OpenAI o Google.
El problema es evidente: la misma persona que impulsó que Tesla invirtiera miles de millones en xAI sería quien decidiría cuánto “vale” Tesla frente a sus empresas privadas.
Además, xAI ya ha comunicado a inversores que desarrollará IA para los robots Optimus de Tesla, lo que abre la puerta a que tecnología financiada con dinero de accionistas de Tesla termine bajo control de otra empresa de Musk.
El patrón financiero: siempre se rescata al inversor privado
Si se analiza el recorrido del dinero, la secuencia es clara:
- Musk paga de más por Twitter y los inversores privados pierden miles de millones.
- xAI absorbe X y revaloriza el activo.
- Tesla invierte 2.000 millones de dólares en xAI, reforzando su valoración.
- SpaceX podría absorber xAI… y quizá Tesla.
En cada paso, los inversores privados salen beneficiados. Y el vehículo que lo hace posible suele ser Tesla o unas condiciones de fusión diseñadas por Musk consigo mismo.
Elon Musk es capaz de hacerlo
Desde mi punto de vista, este es uno de los mayores riesgos de gobierno corporativo a los que se ha enfrentado Tesla en años. No se trata solo de números, sino de confianza. Cuando un CEO controla varias compañías y mueve recursos entre ellas, la línea entre visión estratégica y conflicto de intereses se vuelve peligrosamente difusa.
Tesla ha sido históricamente una apuesta por la innovación y el largo plazo, pero también por la transparencia hacia el mercado. Si llega a plantearse seriamente una fusión con SpaceX en condiciones favorables a las empresas privadas de Musk, el mensaje para los accionistas sería demoledor. No creo que esta operación llegue a buen puerto con Tesla de por medio; una integración SpaceX–xAI parece mucho más viable. Aun así, los accionistas harían bien en vigilar cada movimiento.
La posibilidad de una fusión entre SpaceX, Tesla y xAI abre un debate profundo sobre conflictos de interés, valoración de activos y protección del accionista minoritario. Aunque el escenario más probable parece ser una integración entre SpaceX y xAI, la simple mención de Tesla en la ecuación debería encender todas las alarmas en Wall Street.
Como ya he expresado en este análisis, la posibilidad de fusión está sobre la mesa, que Elon Musk ya nos ha mostrado en varias ocasiones como sus compañías trabajan juntas y colaboran entre ellas y que en parte tiene todo el sentido del mundo pero este nuevo paso supondría la creación de una compañía que pasaría de ser varias compañías de gran calado a un auténtico monstruo donde Musk estaría al frente de ello. ¿Piensas que es una locura o puede tener todo el sentido del mundo?