Google compra Intersect por 4.400 millones de euros para asegurar energía a sus centros de datos de IA

Centro de datos IA de Google

Google se asegura un bien muy preciado, la energía para sus centros de datos de IA con la compra de Intersect

Alphabet, la matriz de Google, acaba de lanzar un mensaje muy claro al mercado: en plena explosión de la inteligencia artificial, el gran cuello de botella ya no son los servidores, sino la energía. La compañía ha anunciado la compra de Intersect, desarrolladora de energía y centros de datos, por 4.750 millones de dólares en efectivo (unos 4.400 millones de euros al cambio actual), además de asumir parte de su deuda.

Energía, el nuevo factor crítico para la IA

Google ya participaba como accionista minoritario en Intersect tras una ronda de financiación anterior. Con esta adquisición, el objetivo es acelerar la puesta en marcha de nuevos centros de datos y, sobre todo, de la generación eléctrica necesaria para alimentarlos. El movimiento refleja una realidad cada vez más evidente: el crecimiento de la nube y de la IA depende tanto de la capacidad de cómputo como del acceso rápido y fiable a grandes cantidades de energía.

Intersect, fundada en 2016, nació en Beaverton (Oregón) y trasladó su sede a San Francisco este mismo año. La compañía presume de una cartera de proyectos de varios gigavatios, que combina tanto generación energética como centros de datos, muchos de ellos ya en construcción o en fases avanzadas de desarrollo junto a Google.

Una alianza estratégica, no una absorción total

Pese a la compra, Intersect no se integrará directamente dentro de Google o Alphabet. Seguirá operando con su propia marca y estará liderada por su fundador y CEO, Sheldon Kimber. Eso sí, trabajará de forma muy estrecha con el equipo de infraestructuras técnicas de Google en proyectos presentes y futuros.

Uno de los ejemplos más claros de esta colaboración es el primer complejo de centro de datos y generación eléctrica co-localizados de ambas compañías, actualmente en construcción en el condado de Haskell, en Texas. Este modelo busca reducir dependencias de la red eléctrica tradicional y acelerar los plazos de conexión.

Eso sí, no todos los activos de Intersect entran en la operación. Sus instalaciones ya operativas en Texas, así como algunos proyectos en funcionamiento o desarrollo en California, quedarán fuera y pasarán a formar parte de una empresa independiente.

Nuevas tecnologías energéticas sobre la mesa

El CEO de Google, Sundar Pichai, señaló que Intersect ayudará a la compañía a “expandir capacidad y construir generación eléctrica al mismo ritmo que crece la demanda de los centros de datos”, además de replantear soluciones energéticas que refuercen el liderazgo tecnológico de Estados Unidos.

Entre esas soluciones se incluyen tecnologías emergentes como la geotermia avanzada, sistemas de almacenamiento de energía de larga duración y centrales de gas con captura y almacenamiento de carbono. Todo ello encaja con la visión de Intersect, que defiende un modelo de “lleva tu propia generación”, combinando renovables, almacenamiento y fuentes de respaldo flexible, a menudo ubicadas junto a los propios centros de datos.

Un enfoque que va más allá de Google

Alphabet asegura que esta operación forma parte de una estrategia más amplia para desbloquear energía abundante, fiable y asequible para los centros de datos, sin trasladar los costes al resto de usuarios de la red eléctrica. Además, la compañía afirma estar utilizando IA para acelerar las conexiones de nuevas plantas a la red y para mejorar programas de eficiencia y accesibilidad energética en las comunidades que albergan estas infraestructuras.

La transacción está prevista para cerrarse durante la primera mitad de 2026. Si se completa según lo previsto, marcará un punto de inflexión en cómo las grandes tecnológicas abordan el reto energético de la era de la inteligencia artificial.

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