BYD invierte más de 13.000 millones de euros en conducción inteligente y acelera el coche autónomo en China

Nuevo BYD Tang

Más de 5.000 ingenieros trabajan en BYD para convertir a la marca china en la líder de la conducción autónoma

El fabricante chino BYD ha dado un paso decisivo en la carrera por el coche inteligente. La compañía ha formado un equipo de más de 5.000 ingenieros y especialistas dedicados exclusivamente al desarrollo de tecnologías avanzadas de asistencia a la conducción, un área estratégica en la que planea invertir más de 100.000 millones de yuanes, el equivalente a unos 14.300 millones de dólares (aproximadamente 13.200 millones de euros), a lo largo de los próximos años.

El sistema “God’s Eye” como pilar tecnológico

A mediados de 2025, BYD sorprendió al sector al presentar la capacidad de aparcamiento autónomo de nivel 4 (L4) integrada en su sistema de asistencia denominado God’s Eye. Lo más llamativo del anuncio fue el compromiso del fabricante de asumir toda la responsabilidad en caso de pérdidas derivadas de este sistema en China, un movimiento poco habitual que refuerza la confianza del consumidor en estas tecnologías.

Para finales de 2025, la expansión de God’s Eye ha sido notable: más de 2,5 millones de vehículos ya lo incorporan, lo que ha permitido a BYD crear la mayor base de datos en la nube de vehículos del país. Este ecosistema recopila cada día más de 150 millones de kilómetros de datos reales de conducción, una cifra clave para mejorar los algoritmos y acelerar el aprendizaje del sistema.

China acelera la adopción de la conducción asistida

El contexto del mercado también juega a favor de BYD. Entre enero y julio de 2025, la tasa de penetración de vehículos de pasajeros con sistemas avanzados de asistencia a la conducción alcanzó el 62,58 % en China, reflejando la rápida aceptación de estas tecnologías por parte de los usuarios.

En cuanto a la metodología de desarrollo, BYD apuesta por un enfoque basado en “agentes inteligentes de IA combinados con modelos del mundo”, que permiten entrenar los sistemas en entornos virtuales. Gracias a estos escenarios simulados, el software puede aprender a gestionar situaciones poco frecuentes o errores raros antes de enfrentarse a ellos en carretera.

Del coche como transporte al coche como “compañero de vida”

Desde la visión estratégica de la marca, la conducción asistida y los habitáculos inteligentes forman el núcleo del automóvil del futuro. Para BYD, el coche deja de ser únicamente un medio de transporte y se convierte en una entidad inteligente dentro del Internet de las Cosas. Esta evolución incluye funciones como la integración con drones, el control del hogar inteligente y una interacción cada vez más personalizada con el usuario.

Todo ello se engloba en su iniciativa “Intelligent Driving for All”, cuyo objetivo es democratizar la asistencia avanzada a la conducción y hacerla estándar en toda la gama, desde modelos asequibles hasta vehículos de lujo.

El siguiente objetivo: la conducción autónoma de nivel 3

Mirando al futuro inmediato, los fabricantes chinos están centrando sus esfuerzos en la conducción autónoma de nivel 3 (L3). Varias marcas ya han logrado avances significativos, entre ellas Xpeng, Arcfox y Deepal, que recientemente han obtenido licencias para pruebas en carretera en China. Este nivel permite que el vehículo opere de forma autónoma en entornos específicos, aunque sigue siendo necesaria la intervención humana cuando el sistema no puede tomar decisiones con total seguridad.

Con inversiones multimillonarias, millones de kilómetros de datos y una clara hoja de ruta, BYD y el resto de la industria china están acelerando una transformación que promete redefinir el papel del automóvil en la vida cotidiana.

Comentarios