Madrid prepara sus primeros robotaxis con Uber, Cabify y Bolt: hasta 100 coches autónomos a finales de 2026
Madrid quiere dar un paso importante en la carrera por la movilidad autónoma. La Comunidad de Madrid prepara un proyecto piloto para probar robotaxis, vehículos sin conductor destinados al transporte de pasajeros, con la colaboración de empresas como Uber, Cabify y Bolt.
La iniciativa contempla el despliegue de una flota inicial de entre 50 y 100 vehículos a finales de 2026. Aunque el proyecto se ha presentado vinculado a la conducción autónoma de nivel 5, el grado más avanzado de automatización, la clave estará en cómo se desarrollan realmente las pruebas y bajo qué condiciones de seguridad podrán circular estos coches en vías públicas.
Madrid quiere probar robotaxis con Uber, Cabify y Bolt
Los robotaxis son vehículos capaces de desplazarse sin conductor gracias a una combinación de sensores, cámaras, radares, inteligencia artificial y software de toma de decisiones. Su objetivo es recoger pasajeros, calcular rutas y completar trayectos sin intervención humana directa.
En el caso de Madrid, el proyecto contará con la participación de tres grandes operadores de movilidad: Uber, Cabify y Bolt. La idea es poner en circulación una primera flota de entre 50 y 100 coches autónomos, aunque todavía será necesario superar diferentes fases de autorización y validación técnica antes de ver un servicio plenamente operativo.
La conducción autónoma de nivel 5 representa el escenario más avanzado: el vehículo no necesita volante, pedales ni conductor de respaldo, ya que puede encargarse de toda la conducción en cualquier circunstancia. Sin embargo, hoy la mayoría de robotaxis que ya operan en ciudades como Phoenix, Miami o Wuhan funcionan realmente bajo nivel 4, es decir, sin conductor, pero dentro de zonas y condiciones previamente definidas.
La DGT ya prepara el terreno regulatorio
Para que estas pruebas puedan realizarse en España, la Dirección General de Tráfico ha creado el Programa Marco de Evaluación de la Seguridad y Tecnología de los Vehículos Automatizados, conocido como ES-AV. Este marco establece las condiciones para ensayar vehículos autónomos o controlados de forma remota antes de su posible puesta en servicio.
El programa se divide en tres fases. La primera, llamada fase controlada, limita las pruebas a entornos muy acotados, con un máximo de tres vehículos y con operador de seguridad a bordo. La segunda, denominada fase extensiva, permite ampliar los escenarios de circulación y operar hasta diez vehículos simultáneamente, aunque también exige la presencia de un operador dentro del coche.
La tercera fase, conocida como predespliegue, es la más avanzada. En ella se permite operar con más de diez vehículos y el operador de seguridad puede estar en remoto. Este será probablemente el paso más importante antes de plantear un servicio comercial de robotaxis.
Madrid mira a Estados Unidos y China
Si el proyecto avanza según lo previsto, Madrid podría situarse entre las ciudades que están apostando de forma más clara por la movilidad autónoma. En Estados Unidos, Waymo ya opera robotaxis en ciudades como Phoenix, mientras que China ha acelerado esta tecnología en lugares como Wuhan, especialmente a través de Baidu Apollo Go.
Uber también se está moviendo con fuerza en este terreno. La compañía trabaja con Nvidia y otros socios tecnológicos para impulsar futuras flotas autónomas de nivel 4 a partir de 2027, con el objetivo de escalar el negocio en diferentes mercados internacionales.
Aun así, la implantación de los robotaxis no está exenta de problemas. Cruise, filial de General Motors, acabó abandonando el negocio tras un grave incidente en San Francisco. Waymo también ha tenido que retirar miles de vehículos para corregir fallos de software, y en China se han paralizado nuevas autorizaciones tras problemas registrados con robotaxis de Baidu en Wuhan.
Una oportunidad, pero con los pies en el suelo
Que Madrid quiera probar robotaxis es positivo. España necesita participar en el desarrollo de la movilidad autónoma si no quiere quedarse atrás frente a Estados Unidos o China. Además, este tipo de proyectos pueden atraer inversión, talento tecnológico y nuevas soluciones para el transporte urbano.
Pero también conviene ser prudentes. Hablar de conducción autónoma de nivel 5 suena muy ambicioso, quizá demasiado para el estado actual de la tecnología. Lo razonable es que los primeros ensayos se realicen en zonas concretas, con supervisión constante y con muchas limitaciones.
El robotaxi puede formar parte del futuro de la movilidad, pero solo tendrá sentido si llega con transparencia, seguridad y una regulación muy clara. En este terreno, generar confianza será tan importante como demostrar que el coche sabe conducir solo.