Ford negocia con BYD el suministro de baterías para impulsar sus coches híbridos y eléctricos
BYD podría contar en su cartera de clientes con Ford
El sector del automóvil vive una etapa marcada por alianzas internacionales que, hace apenas unos años, habrían parecido impensables. La globalización de la tecnología eléctrica y la presión por reducir costes están dando lugar a movimientos estratégicos llamativos. El último de ellos apunta a conversaciones entre Ford y BYD, dos gigantes de la industria que estarían explorando una posible colaboración en el ámbito de los vehículos electrificados.
A primera vista, puede resultar sorprendente que el histórico fabricante estadounidense dialogue con una marca china que recientemente ha superado a Tesla como mayor productor mundial de coches eléctricos. Sin embargo, el contexto explica gran parte de este acercamiento. BYD no solo lidera las ventas globales de eléctricos e híbridos enchufables, sino que también se ha consolidado como uno de los mayores fabricantes de baterías del planeta, únicamente por detrás de CATL.
Según información publicada por The Wall Street Journal, la compañía dirigida por Jim Farley estaría valorando adquirir tecnología de baterías de BYD para modelos electrificados destinados a mercados fuera de Estados Unidos. Las fuentes citadas apuntan especialmente a vehículos híbridos, más que a eléctricos puros, lo que encaja con la estrategia actual de Ford en determinadas regiones.
Este posible acuerdo también está condicionado por el entorno político y comercial estadounidense. Las políticas proteccionistas impulsadas durante la presidencia de Donald Trump establecen que, si una marca norteamericana recurre a proveedores chinos, la producción debe realizarse en suelo estadounidense. Un escenario que ya está siendo analizado por algunos actores del sector, incluido el propio CATL.
Las esperanzas de la colaboración siguen vivas
De acuerdo con fuentes cercanas a la negociación, citadas por Europa Press, las conversaciones entre Ford y BYD siguen abiertas y no existe, por ahora, la certeza de que lleguen a buen puerto. Aun así, encajan dentro de la estrategia global de BYD, que ya suministra baterías a otros fabricantes internacionales, incluidos modelos de Toyota producidos en China y vehículos de KGM comercializados a nivel mundial.
Para Ford, esta vía de colaboración forma parte de un giro más amplio en su política industrial. La marca busca reforzar su rentabilidad en un momento en el que la demanda de vehículos electrificados en Estados Unidos se ha enfriado, especialmente tras la retirada de los incentivos federales a la compra de coches eléctricos. En este nuevo enfoque, la compañía prioriza alianzas que le permitan reducir costes y adaptarse mejor a la evolución del mercado.
Un ejemplo reciente de esta estrategia es el acuerdo firmado con el Grupo Renault para el desarrollo de coches eléctricos pequeños, un movimiento que podría allanar el regreso del Ford Fiesta en versión 100 % eléctrica en los próximos años.
En paralelo, Ford ha anunciado una revisión profunda de su hoja de ruta para los vehículos electrificados a nivel global. El objetivo es redefinir su estrategia de producción en todos los mercados y segmentos en los que opera, con la vista puesta en alcanzar un crecimiento sostenible y rentable de aquí a 2027. En este contexto, una posible alianza con BYD en materia de baterías sería una pieza clave para reforzar su competitividad en la nueva era del automóvil.
Ford muy activo en alianzas claves y estratégicas
Analizar los últimos movimientos de Ford es sin duda de lo más interesante, y a continuación te voy a dejar una pequeña reflexión sobre ello y que me encantaría que dejaras tu opinión al respecto en los comentarios del artículo.
Parece que la incursión 100% eléctrica de Ford no está terminando de dar sus frutos, al menos en Europa, y es que en todo momento ha contado, y está contando, con alianzas externas que dependen de otras marcas para el lanzamiento de coches eléctricos. El primer caso lo tenemos con la alianza entre Ford y Volkswagen, una alianza que dio como fruto el uso de la plataforma MEB del grupo Volkswagen para el desarrollo de varios coches eléctricos. De esta alianza nació el Ford Explorer y el Ford Capri, dos modelos que han pasado sin pena ni gloria y que no ha supuesto una revolución para la marca.
Hace unos meses, Ford anunció la sonada alianza con el Grupo Renault para hacer algo parecido pero para un segmento de coches eléctricos pequeños y urbanos y ahora está próximo de cerrar un acuerdo para el suministro de baterías por parte de BYD. Esto último podría ser una excelente noticia, pero lo que nos damos cuenta es que Ford depende prácticamente de factores externos poco controlables por ellos mismos y eso si que es una mala noticia.
En el momento que dependes de alguien, la cosa se complica y Ford es lo que está sembrando, es cierto que estas alianzas permiten optimizar costes pero terminas dependiendo de alguien, y no son unos cualquieras, sino que es tu competencia directa como Volkswagen y Renault.
Bajo mi punto de vista, Ford debería de trazar una estrategia en paralelo y aunque estas alianzas les permitan ser competitivos a corto plazo, tener ya un plan a largo con su propia tecnología, sus propios desarrollos y sus propias innovaciones tecnológicas.