Citroën 2CV eléctrico: el arma de Stellantis para vender coches eléctricos asequibles y hacer frente a los chinos

Stellantis vuelve a mover ficha en Europa, y esta vez el cambio apunta directamente al corazón del mercado: los coches eléctricos pequeños, baratos y pensados para el uso diario. El grupo quiere recuperar el concepto de coche popular, pero adaptado a una industria donde el precio sigue siendo el gran freno para muchos compradores.

Citroën 2CV (posible diseño)

Durante los últimos años, Stellantis ha defendido una estrategia muy flexible en materia de motorizaciones. Un mismo modelo podía ofrecerse con motores de combustión, híbridos ligeros, híbridos convencionales o versiones 100% eléctricas, una fórmula útil para adaptarse a mercados muy distintos y a clientes que todavía no estaban preparados para dar el salto al coche eléctrico.

Sin embargo, el contexto europeo está cambiando. La presión de los fabricantes chinos, los objetivos de emisiones y la caída del mercado de coches pequeños han obligado al grupo a replantear su hoja de ruta. Según la información publicada por Reuters, Stellantis prepara un coche eléctrico urbano de unos 15.000 euros, con inicio de producción previsto en 2028 en la planta italiana de Pomigliano d’Arco. 

El Citroën 2CV podría volver como eléctrico barato

Uno de los movimientos más llamativos sería el regreso del Citroën 2CV, no como una reinterpretación nostálgica sin más, sino como un coche eléctrico sencillo, urbano y con precio contenido. La idea encaja con el espíritu original del modelo: movilidad práctica, accesible y pensada para un público amplio.

Este nuevo E-Car se situaría por encima de propuestas ultracompactas como el Citroën AMI o el Fiat Topolino, pero por debajo de modelos eléctricos urbanos más ambiciosos. Su gran objetivo sería competir contra futuros rivales como el Renault Twingo eléctrico o el Volkswagen ID.1, además de mirar de cerca a modelos chinos de bajo coste.

El País también avanzó que Stellantis contempla el relanzamiento del 2CV dentro de una ofensiva mucho más amplia, con decenas de nuevos modelos y actualizaciones antes de 2030. 

Recreación de como podría ser el nuevo Citroën 2CV eléctrico
Recreación de como podría ser el nuevo Citroën 2CV eléctrico

STLA One, la clave para reducir costes

La base técnica de esta ofensiva será la nueva plataforma STLA One. Stellantis la presentó como una arquitectura modular pensada para simplificar su gama, cubrir varios segmentos y reducir la complejidad industrial. La compañía asegura que esta plataforma permitirá una mejora de costes de hasta el 20%, gracias a la modularidad y a distintas opciones de batería. 

Este punto es clave. Hoy, muchos eléctricos siguen siendo claramente más caros que sus equivalentes de combustión. Si Stellantis quiere vender coches eléctricos por debajo de los 15.000 euros, no basta con recortar equipamiento: necesita una estructura industrial más eficiente, baterías ajustadas al uso urbano y una producción europea que no dispare los costes.

La presión china obliga a reaccionar

El gran desafío está en China. Marcas como BYD, Leapmotor o MG han demostrado que se puede competir con precios agresivos, algo que pone en aprietos a los fabricantes europeos. Stellantis ya mantiene una relación estratégica con Leapmotor, y esa colaboración podría tener un papel importante en futuros eléctricos asequibles.

No sería solo una cuestión de producto, sino también de aprendizaje industrial. Compartir tecnología, procesos o incluso capacidad productiva puede ayudar al grupo a cerrar parte de la brecha que mantiene con sus rivales asiáticos.

Europa también juega su partido

El movimiento de Stellantis coincide con una tendencia más amplia en Bruselas: apoyar coches eléctricos pequeños, fabricados en Europa y más accesibles. Reuters informó recientemente de que Volkswagen, Renault y Stellantis han pedido reglas más simples para reforzar el “Made in Europe” y proteger la competitividad industrial del continente.

La lógica es sencilla: si Europa quiere electrificar de verdad su parque móvil, necesita coches que no estén reservados a los bolsillos más altos. Y ahí los urbanos eléctricos de bajo coste pueden ser decisivos.

Los fabricantes chinos ganan ventaja y Stellantis espera contrarrestar el golpe con coches baratos y pequeños

Stellantis llega tarde, pero no necesariamente mal. Durante demasiado tiempo, los fabricantes europeos han intentado vender la electrificación empezando por arriba: SUV grandes, baterías enormes y precios difíciles de justificar para el comprador medio. El problema es que Europa siempre ha tenido una enorme tradición de coches pequeños, sencillos y relativamente baratos.

Recuperar nombres como 2CV tiene sentido, pero solo si el producto está a la altura. No basta con usar una denominación histórica para generar titulares. El coche tendrá que ser barato de verdad, práctico, eficiente y fabricado con una lógica europea. Si Stellantis consigue cumplir ese equilibrio, puede tener entre manos algo mucho más importante que un modelo nuevo: puede recuperar el coche eléctrico popular que Europa lleva años prometiendo.

 

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