Congelan un BYD eléctrico a -30ºC... y se recarga al 97% en 12 minutos
BYD quiere demostrar que la carga ultrarrápida también puede funcionar cuando el frío extremo castiga a las baterías eléctricas: un Denza Z9GT congelado durante 24 horas a -30 ºC logró pasar del 20% al 97% de carga en solo 12 minutos gracias a la nueva batería Blade y a los cargadores Flash de 1.500 kW.
La carga rápida de los coches eléctricos acaba de entrar en una nueva fase. BYD ha querido demostrar que su nueva batería Blade de segunda generación y sus cargadores Flash no solo son rápidos en condiciones ideales, sino también cuando el frío extremo suele poner contra las cuerdas a cualquier batería.
La marca china ha sometido a un Denza Z9GT a una prueba especialmente exigente: 24 horas a -30 ºC y una recarga posterior con un cargador de hasta 1.500 kW. El resultado, según la compañía, fue una recuperación del 20% al 97% en apenas 12 minutos, una cifra que acerca la experiencia de carga eléctrica a los tiempos habituales de repostaje de un coche de combustión.
BYD quiere eliminar el miedo a cargar en invierno
Uno de los grandes enemigos del coche eléctrico sigue siendo el frío. A bajas temperaturas, la química interna de la batería se vuelve menos eficiente, la potencia de carga se reduce y los tiempos de espera aumentan. Por eso, la última demostración de BYD tiene más importancia de la que parece a simple vista.
La prueba se realizó con un Denza Z9GT, el familiar deportivo de la firma premium Denza, perteneciente a BYD. El vehículo fue congelado durante un día completo a -30 ºC antes de conectarse a un cargador Flash. Pese a ese castigo térmico, el coche pasó del 20% al 97% de batería en 12 minutos, manteniendo la promesa que la marca había anunciado con su nueva tecnología.
En condiciones normales, BYD asegura que su sistema puede completar una carga del 10% al 70% en unos cinco minutos y alcanzar el 97% en nueve minutos. Con frío extremo, la penalización sería de apenas tres minutos adicionales, una diferencia muy inferior a la que se ve habitualmente en muchos eléctricos actuales.
Hasta 1.500 kW: una potencia muy por encima de lo habitual
La clave está en la combinación de dos elementos: la batería Blade 2.0, de química LFP, y los nuevos cargadores Flash de BYD. Estos puntos de carga pueden entregar hasta 1.500 kW, es decir, 1,5 MW, una cifra que multiplica ampliamente la potencia de muchos cargadores ultrarrápidos instalados hoy en Europa.
Para ponerlo en contexto, la mayoría de redes de alta potencia se mueven entre 150 y 350 kW, mientras que algunos fabricantes premium ya empiezan a superar esa barrera. Mercedes-AMG, por ejemplo, ha anunciado para su nuevo GT eléctrico picos de hasta 600 kW, con una carga del 10% al 80% en 11 minutos en condiciones ideales. BYD, al menos sobre el papel, juega ya en otra liga.
Eso sí, conviene matizar algunos detalles. La autonomía mostrada tras la carga del Denza Z9GT supera los 1.000 kilómetros, pero previsiblemente está calculada bajo el ciclo chino CLTC, más optimista que el WLTP europeo. En conducción real, especialmente en autopista, esa cifra será inferior.
Por qué BYD se detiene en el 97% y no en el 100%
La decisión de cortar la carga en el 97% no es casual. BYD deja un pequeño margen para que el sistema de frenada regenerativa siga funcionando después de una recarga rápida. Cuando una batería está completamente llena, no tiene capacidad para absorber energía adicional, por lo que la regeneración se limita o se desactiva temporalmente.
Ese 3% de margen permite que el coche recupere energía desde el primer momento tras salir del cargador, algo especialmente útil en circulación urbana o en descensos prolongados. Es un detalle técnico, pero también práctico, porque evita que el usuario pierda una de las ventajas habituales de un eléctrico.
Europa será una pieza clave en el despliegue
BYD no quiere que esta tecnología se quede en una demostración de laboratorio. La compañía ha anunciado planes para desplegar miles de estaciones Flash, con objetivos ambiciosos tanto en China como en mercados internacionales. En Europa, el Denza Z9GT será uno de los primeros modelos asociados a esta nueva red de carga, con llegada prevista como punta de lanza de la marca premium en la región.
El reto, sin embargo, no está solo en el coche. Instalar cargadores de 1.500 kW exige una infraestructura eléctrica muy potente, gestión energética avanzada y, probablemente, baterías estacionarias de apoyo para no tensionar la red. La tecnología ya ha enseñado músculo; ahora falta demostrar que puede escalarse de forma rentable y fiable.

