El nuevo SUV eléctrico de Chery y Huawei que recuerda demasiado al Ferrari Purosangue
Durante años, la industria china del automóvil fue señalada por modelos que recordaban demasiado a coches europeos, japoneses o estadounidenses. Esa etapa parecía superada gracias al enorme salto tecnológico de fabricantes como BYD, NIO, Xpeng, Chery o Geely. Sin embargo, el nuevo Luxeed RX ha vuelto a poner sobre la mesa una conversación incómoda.
Luxeed forma parte del ecosistema HIMA, la alianza de movilidad inteligente impulsada por Huawei junto a varios fabricantes chinos. En este caso, el RX nace de la colaboración entre Chery y Huawei, una fórmula que combina la experiencia industrial del primero con el músculo tecnológico del segundo.
El problema es que, nada más aparecer sus primeras imágenes oficiales, muchos han visto en el RX algo más que una simple coincidencia con el Ferrari Purosangue. Su frontal bajo y afilado, las ópticas delgadas, la postura deportiva y la caída trasera tipo fastback recuerdan de forma clara al exclusivo modelo de Maranello.
Una polémica con Ferrari de por medio
La controversia no se ha quedado solo en el parecido estético. Según recoge CarNewsChina, Zhao Changjiang, director ejecutivo y vicepresidente de Luxeed, afirmó que el modelo había sido diseñado con la participación de un “antiguo diseñador jefe de Ferrari”. La frase provocó una rápida reacción desde la propia Ferrari en China, donde se pidió públicamente conocer la identidad de esa persona.
La respuesta de Ferrari no es menor. La marca italiana dejó entrever que no ha perdido a su actual jefe de diseño, por lo que la afirmación de Luxeed queda, como mínimo, pendiente de aclaración. Por ahora, la compañía china no ha revelado nombres, lo que ha alimentado todavía más el debate.
Un diseño agresivo y unas proporciones de gran SUV deportivo
Más allá de la polémica, el Luxeed RX tiene argumentos para llamar la atención. La carrocería mide 5.020 mm de largo, 2.007 mm de ancho y hasta 1.600 mm de alto, con una batalla de 3.000 mm, según los datos publicados en China durante su proceso de homologación.
El frontal apuesta por una imagen muy deportiva, con grandes entradas de aire, una firma lumínica estrecha y un aspecto más cercano al de un gran turismo elevado que al de un SUV convencional. En el lateral destacan el capó largo, los tiradores enrasados, los pasos de rueda marcados y unas llantas de gran tamaño que pueden combinarse con pinzas de freno en varios colores.
La trasera tampoco pasa desapercibida. El RX incorpora una luneta muy inclinada, spoiler superior, una tira LED que recorre el ancho del vehículo y un difusor integrado que refuerza su imagen deportiva. Luxeed lo define como un FUV, siglas de Fashion Utility Vehicle, una denominación más propia del marketing que de una nueva categoría real.
Hasta 586 CV y baterías de CATL y CALB
En el apartado mecánico, el Luxeed RX contará con una versión de acceso equipada con un único motor eléctrico trasero de 372 CV. Por encima se situará una variante de doble motor, tracción total y 586 CV, capaz de alcanzar una velocidad máxima de 251 km/h.
De momento, la marca no ha comunicado la capacidad de sus baterías ni las cifras de autonomía. Sí se ha conocido que habrá paquetes NMC suministrados por CATL y CALB, dos de los grandes proveedores chinos de baterías. El precio tampoco ha sido anunciado, aunque todo apunta a que el RX buscará ofrecer una relación entre prestaciones, tecnología y coste muy agresiva frente a sus rivales.
¿Acierta Chery apostando por diseños parecidos a otras marcas?
El caso del Luxeed RX es interesante porque refleja muy bien el momento actual de la industria china. Ya no hablamos de marcas sin capacidad técnica que necesitan copiar para llamar la atención. Chery y Huawei tienen recursos, tecnología y ambición de sobra para crear productos propios muy competitivos.
Precisamente por eso sorprende que un modelo tan avanzado llegue envuelto en una polémica de diseño. El RX probablemente será rápido, tecnológico y mucho más barato que cualquier Ferrari, pero esa comparación estética puede jugar en su contra. China ya no necesita parecerse a Europa para vender coches. Su gran reto ahora es demostrar que también puede liderar desde la personalidad, no solo desde la potencia, el precio o la tecnología.
