Un importante grupo chino podría ser la salvación que Nissan necesita

Nissan Logo

Nissan busca aire en uno de los momentos más delicados de su historia reciente. Tras el fallido acercamiento con Honda en febrero de 2025, la firma japonesa sigue moviendo ficha para ganar tiempo y proteger empleo. Además, busca dar sentido industrial a sus fábricas europeas. En ese tablero aparece ahora un actor inesperado: Chery, el gigante chino que ya opera en España con OMODA, JAECOO y su alianza industrial con EBRO.

La posibilidad de ver a Chery fabricando coches en Sunderland no es un simple rumor sin contexto. Financial Times avanzó que ambas compañías han mantenido conversaciones. Por su parte, Reuters ha recogido que la planta británica de Nissan funciona hoy en torno al 50 % de su capacidad, un dato que explica por qué la marca japonesa necesita nuevas soluciones. Además, Nissan acelera su reestructuración global.

Chery podría convertirse en el socio inesperado que Nissan necesita en Europa

Nissan lleva meses intentando recomponer su hoja de ruta. La caída de las negociaciones con Honda devolvió a la marca a una posición incómoda, en plena presión por reducir costes, simplificar su gama y recuperar rentabilidad. Reuters explicó entonces que el principal choque entre ambas compañías estuvo en la gobernanza del grupo resultante y el alcance de los recortes. Además, la pretensión de Honda de convertir a Nissan en una filial terminó dinamitando el acuerdo.

Desde entonces, el fabricante japonés ha entrado en modo supervivencia. Bajo el mando de Ivan Espinosa, Nissan ha puesto en marcha un plan que contempla recortes de costes, cierre de siete plantas y una reducción del 15 % de la plantilla global. Adicionalmente, prevé una poda de su gama mundial, que pasará de 56 a 45 modelos.

En ese contexto, Sunderland se ha convertido en una pieza crítica. Hablamos de una de las grandes fábricas del automóvil en Reino Unido, con alrededor de 6.000 empleados. Sin embargo, también es una instalación que necesita más volumen para justificar su peso industrial. Precisamente por eso Nissan ha sondeado a distintos fabricantes. Entre ellos aparece Chery como uno de los candidatos más lógicos.

Por qué Chery encaja en Sunderland

La jugada tiene sentido por ambos lados. Nissan necesita llenar capacidad de producción. Y Chery necesita más producción en Europa. Sus directivos reconocieron hace apenas unos días que el grupo quiere ampliar su huella industrial en el continente mediante acuerdos con fabricantes ya implantados. Así, buscan aprovechar instalaciones existentes en lugar de levantar nuevas fábricas desde cero.

Ese enfoque encaja perfectamente con Sunderland. Según la información publicada por Financial Times y replicada por otros medios, la planta británica cuenta con líneas separadas en distintos edificios. Esta configuración facilitaría compartir espacios de fabricación con otra compañía si el acuerdo terminase materializándose. Eso sí, por ahora no hay nada cerrado. Varias fuentes subrayan que las conversaciones no garantizan un desenlace positivo.

OMODA, JAECOO y Lepas: el avance de Chery en Europa ya es una realidad

Hablar de Chery ya no es hablar de una promesa lejana. El grupo chino ha acelerado con fuerza en Europa desde 2023. De hecho, sus ventas regionales pasaron de 17.035 unidades en 2024 a 120.147 en 2025, casi seis veces más. Esa expansión explica su necesidad de sumar más capacidad productiva dentro del continente.

España juega un papel central en esa estrategia. Chery ya tiene en marcha su alianza con EBRO en la antigua planta de Nissan en Barcelona, donde prevé fabricar modelos propios. Además, quiere escalar la producción hasta 200.000 unidades anuales en 2029. Reuters también apuntó que esa instalación por sí sola no bastará para cubrir toda la demanda europea ni para responder a las exigencias de contenido local y al nuevo marco arancelario sobre coches eléctricos chinos.

A eso se suma la ofensiva comercial de sus marcas. OMODA y JAECOO son hoy sus puntas de lanza. Sin embargo, Chery ya ha confirmado además el despliegue internacional de Lepas, una enseña que también quiere abrirse hueco en Europa y que refuerza la idea de que el grupo va a necesitar más músculo industrial en la región.

Sunderland no sería un simple parche

Si Chery terminara entrando en la fábrica británica de Nissan, el acuerdo tendría una lectura mucho más profunda que la de una cesión temporal de espacio. Para Nissan supondría monetizar capacidad infrautilizada, proteger empleo y ganar oxígeno en pleno plan de ajuste. Para Chery sería una forma rápida de ensamblar coches en suelo europeo, reducir complejidad logística y avanzar en localización industrial sin asumir el coste y los plazos de una planta completamente nueva.

El otro salvavidas de Sunderland ya tiene nombre: el nuevo Nissan Juke eléctrico

Aunque el posible acuerdo con Chery acapara los focos, la propia Nissan ya tiene otro balón de oxígeno en camino para Sunderland. La compañía presentó el 14 de abril de 2026 el nuevo Juke 100 % eléctrico y confirmó que se fabricará en esa misma planta británica.

El lanzamiento comercial está previsto para 2027, y varios medios del sector sitúan el arranque de la producción en torno a principios del próximo año. Es decir, el nuevo Juke eléctrico ayudará a elevar la carga de trabajo de la planta, pero no resolverá por sí solo el problema inmediato de utilización industrial. Por eso la opción de Chery sigue teniendo tanto sentido ahora mismo.

Nuevo Nissan Juke totalmente eléctrico

Nissan, además, acaba de reiterar que reducirá su gama global y que seguirá apostando por distintas tecnologías electrificadas. Su objetivo es reconstruir su negocio en mercados clave como Europa, Estados Unidos, China y Japón. Sunderland seguirá siendo una pieza importante en ese plan. Sin embargo, necesita más volumen y más estabilidad para blindar su futuro.

Nissan no está quieta y busca soluciones, gran parte pasa por China

La posible alianza entre Nissan y Chery en Sunderland sería una de esas operaciones que hace unos años parecían impensables, pero que hoy encajan perfectamente con la nueva realidad del automóvil. Las marcas tradicionales ya no solo compiten entre sí: también necesitan cooperar para sobrevivir a la presión de costes, a la electrificación y al empuje chino.

Mi impresión es que, si este movimiento sale adelante, no habría que verlo como una derrota de Nissan, sino como una decisión pragmática. La industria europea lleva tiempo entrando en una fase en la que compartir plataformas, fábricas o tecnología deja de ser una excepción para convertirse en una obligación. Y Chery, por volumen, velocidad comercial y ambición en Europa, parece uno de los pocos grupos capaces de darle a Sunderland el oxígeno que necesita a corto plazo.

Comentarios