654 euros es lo que cuesta poder cargar tu nuevo Mercedes eléctrico en cargadores de 400V
Mercedes opta por una extraña estrategia, no poner de serie el adaptador de carga de 400V en sus nuevos eléctricos con sistema eléctrico de 800V, y hace pasar por caja a sus clientes
La apuesta reciente de Mercedes‑Benz por la arquitectura de 800 V en sus nuevos modelos eléctricos ha generado tensiones importantes con la infraestructura de carga convencional. Para sus últimos lanzamientos eléctricos, la marca germana ha decidido implementar un sistema de carga rápida compatible únicamente con redes de 800 V, lo que implica que no puedan conectarse —sin adaptador— a la mayoría de las estaciones de 400 V, ampliamente desplegadas en Europa.
Aunque la plataforma de 800 V permite alcanzar picos de hasta 330 kW en condiciones óptimas, la falta de compatibilidad con instalaciones de 400 V se traduce en una limitación considerable para los usuarios, especialmente en desplazamientos fuera de rutas donde los puntos ultrarrápidos aún son escasos (como es el caso en España).
Consciente de este escollo estratégico, Mercedes‑Benz ha lanzado un adaptador que brinda acceso a redes de 400 V, aunque con ciertas restricciones. Este accesorio figura ya en el configurador del Mercedes‑Benz GLC eléctrico (en mercados como Alemania y Francia) y se espera que también esté disponible para el Mercedes‑Benz CLA eléctrico. Su coste en Alemania asciende a 654,50 €, y permite la carga en estaciones de 400 V con una potencia máxima de hasta 100 kW.
Está claro que este nivel está muy por debajo de los 330 kW que puede manejar el GLC cuando se conecta a una infraestructura de 800 V, pero al menos los conductores del SUV eléctrico ganan cierta versatilidad, al poder acceder al amplio universo de cargadores de 400 V. Esta mejora cobra especial relevancia en viajes largos o en países donde la red de carga de alta potencia es limitada. Asimismo, posibilita el acceso a la red de supercargadores de Tesla (siempre que sea compatible), lo que podría marcar la diferencia entre una parada fluida y una odisea de búsqueda.
Ahora bien: este «parche» tiene sus matices negativos. El adaptador solo se puede solicitar como equipamiento en fábrica, en el momento de la compra del vehículo; no puede instalarse posteriormente en unidades ya entregadas. Por tanto, aquellos clientes que ya han recibido un CLA eléctrico antes de que estuviese disponible esta opción se quedan sin poder beneficiarse de él.
En definitiva, estamos ante una solución que mejora claramente la practicidad del coche, pero que al mismo tiempo deja en evidencia un fallo estratégico de Mercedes‑Benz. La decisión de no incorporar desde el origen compatibilidad “dual” 800 V/400 V supone una limitación real, justo cuando la marca presenta modelos con propuestas estéticas, técnicas y de rendimiento sobresalientes.
Para muchos usuarios que se plantean el paso al coche eléctrico de lujo —y están valorando alternativas como el BMW iX3— este asunto de la carga podrá inclinar la balanza: una marca premium con carga ultra‑rápida teórica, pero con menor acceso real a infraestructura, frente a otro modelo que quizá no tenga cifras tan espectaculares, pero ofrece mayor flexibilidad de uso en el día a día.