Tesla inicia la fase de pruebas de conducción autónoma en Austin para sus robotaxis

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A pocos días de lanzar el servicio de Robotaxi de Tesla en Austin, reciben el permiso para pruebas

Tesla ha comenzado oficialmente la fase de pruebas de su sistema de conducción autónoma en Austin, Texas, justo unos días antes del que sería su esperado debut comercial como servicio de transporte bajo demanda. Aunque Elon Musk lleva meses anunciando el lanzamiento de su flota de robotaxis para junio, no ha sido hasta finales de mayo cuando la compañía empezó a probar vehículos sin conductor ni supervisor de seguridad a bordo.

Este nuevo enfoque supone un cambio importante respecto a las promesas que Tesla ha venido haciendo desde 2016, cuando aseguró que millones de sus coches podrían circular de forma completamente autónoma. En lugar de habilitar esa función para los vehículos ya vendidos, ahora la compañía se centrará en operar una pequeña flota propia, equipada con un software adaptado específicamente para funcionar dentro de zonas limitadas en Austin. Además, estos coches contarán con un sistema de teleoperación que permitirá a humanos intervenir de forma remota en situaciones complejas.

Hasta ahora, Tesla no figuraba entre las empresas autorizadas para realizar pruebas de conducción autónoma en la ciudad, algo que generaba dudas sobre la viabilidad inmediata del proyecto. Sin embargo, recientemente ha sido añadida a la lista oficial del Ayuntamiento de Austin como operador en fase de prueba, mientras que Waymo, su principal competidor, sigue siendo la única firma registrada como “desplegada”, es decir, con autorización para operar de manera comercial.

La diferencia en los tiempos de desarrollo entre ambas compañías es significativa. Waymo dedicó seis meses a pruebas con conductores de seguridad y otros seis sin ellos antes de comenzar a cobrar por sus servicios. Tesla, por su parte, ha acelerado el proceso, lo que ha levantado cuestionamientos sobre la seguridad del sistema. De hecho, se ha informado que la empresa solicitó que no se publiquen los informes sobre posibles incidentes durante la fase de prueba, una medida que ha generado controversia.

La fecha de lanzamiento comercial del servicio sigue siendo tentativa. Se espera que Tesla comience a operar alrededor del 12 de junio, pero aún no se ha confirmado de forma definitiva. La flota inicial será muy reducida, con entre 10 y 20 unidades del Model Y, y solo estará disponible para un grupo limitado de usuarios mediante invitación. Esto permitirá a la compañía ajustar el sistema antes de abrirlo al público general.

Además de los retos técnicos, Tesla también enfrenta obstáculos regulatorios y de confianza pública. La Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras (NHTSA) ha vinculado más de 50 muertes al uso de sistemas avanzados de asistencia a la conducción de la marca, lo que añade presión al debut del servicio de robotaxis. A pesar de ello, Musk ha reiterado su intención de poner en marcha el proyecto antes de que termine el mes de junio.

El éxito en Austin sería crucial para Tesla, no solo como prueba tecnológica sino también como puerta de entrada a un nuevo modelo de negocio, pasando de vender coches a ofrecer servicios de movilidad. De lograrlo, la compañía podría transformar por completo el panorama del transporte urbano, aunque el camino está plagado de desafíos técnicos, éticos y legales.

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