Tesla abre al público su servicio de Robotaxis
Cualquier persona podrá solicitar el servicio de robotaxi de Tesla en las ubicaciones donde opera, aunque necesitarás tener un iPhone para hacerlo (al menos por ahora)
Tesla ha comenzado una nueva etapa en su ambicioso proyecto de movilidad autónoma: su servicio de Robotaxis ya puede ser utilizado por cualquier persona… siempre que tenga un iPhone. Por ahora, la compañía ha limitado el acceso a la aplicación a usuarios del sistema operativo iOS, dejando fuera, de momento, a quienes utilizan Android.
El servicio ya está activo en dos localizaciones de Estados Unidos: Austin (Texas) y el área de la Bahía de San Francisco, en California. En ambas zonas, los interesados solo necesitan descargar la app de Tesla para poder solicitar un viaje a bordo de uno de sus vehículos equipados con tecnología de conducción autónoma.
De pruebas privadas a despliegue público
Hasta hace poco, el acceso al servicio era restringido. Tesla comenzó a operar sus Robotaxis en Austin el pasado mes de junio y, semanas más tarde, los extendió a la costa oeste. Sin embargo, solo un grupo reducido de personas había sido invitado a probar la experiencia, en una estrategia muy controlada que permitía a la compañía recoger datos de uso y afinar el rendimiento del sistema.
Elon Musk había adelantado que esta fase inicial serviría como base para convencer a las autoridades reguladoras de la viabilidad del servicio y, al mismo tiempo, demostrar que la tecnología estaba lista para dar el salto. Ahora, tras varios meses de pruebas, Tesla ha eliminado las restricciones y cualquier usuario con un iPhone ya puede acceder libremente al sistema.
Diferencias clave entre Austin y California
Aunque el servicio ya está abierto al público, existen diferencias notables entre su funcionamiento en Austin y en el área de la Bahía. En la capital texana, los coches pueden circular completamente solos por la ciudad, sin conductor humano a bordo, salvo en los trayectos que implican la entrada a autopistas. En esos casos, por normativa interna y motivos de seguridad, Tesla mantiene la figura del “safety monitor”, una persona que supervisa la conducción desde el asiento delantero.
Por el contrario, en California la legislación obliga a que un conductor esté presente en todo momento en el vehículo, incluso si no interviene en la conducción. Esto hace que el servicio en esa región tenga más similitudes con un transporte bajo demanda convencional, aunque impulsado por la tecnología Full Self-Driving (FSD) de Tesla.
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Seguridad y próximos pasos
Durante las pruebas iniciales, todos los vehículos contaban con supervisores a bordo. Musk ha explicado que esta medida no respondía tanto a exigencias externas, sino a una política interna de precaución. No obstante, el objetivo declarado por la compañía es eliminar por completo la presencia humana en los vehículos antes de que acabe el año.
Si logra hacerlo, Tesla podría pasar en tan solo seis meses de una fase de pruebas con operadores humanos a un servicio de robotaxis plenamente autónomo y abierto al público. Un avance sin precedentes que colocaría a la compañía por delante de sus competidores en el ámbito de la movilidad sin conductor.
Una apuesta ambiciosa con implicaciones globales
Este movimiento representa mucho más que una ampliación de servicio. Supone una declaración de intenciones por parte de Tesla, que busca posicionarse no solo como fabricante de vehículos eléctricos, sino como líder en el futuro del transporte autónomo. La apertura generalizada de la aplicación, sin listas de espera ni procesos de invitación, refuerza la confianza que Elon Musk y su equipo tienen en el potencial de su tecnología.
Aunque por el momento el servicio solo está disponible en Estados Unidos y para dispositivos iOS, todo indica que Tesla planea expandir su sistema a otras plataformas y regiones en los próximos meses. El éxito de esta etapa inicial podría marcar el comienzo de una nueva era en la que viajar en un coche sin conductor sea una experiencia cotidiana.
Y si eso ocurre, el mundo del motor —tal y como lo conocemos— estará a punto de cambiar para siempre.