El Robotaxi de Tesla ya tiene su primer accidente
Por suerte no ha sido nada grave y no cambia para nada los planes de Tesla sobre los Robotaxis
Era cuestión de tiempo. Lo que realmente nadie esperaba era que el primer tropiezo del ambicioso programa de Robotaxis de Tesla ocurriera de forma tan predecible, tan... "marca Tesla". En un vídeo publicado el 24 de junio en X (la red social de Elon Musk), uno de estos vehículos autónomos protagonizó su primer incidente documentado: una colisión, leve pero reveladora, con un coche que simplemente estaba estacionado.
En un principio, la escena parecía un apretado intento de maniobra. Sin embargo, el dueño del coche golpeado, tras revisar con más detalle, confirmó que el Tesla no solo pasó muy cerca, sino que llegó a impactar la puerta de su Toyota Camry con una de sus ruedas. Nada de tráfico denso ni situaciones complejas: el Camry estaba detenido, sin moverse, mientras el sistema de conducción autónoma de Tesla seguía su curso hasta que terminó por rozar el vehículo aparcado. Luego, el Robotaxi se detuvo completamente y activó sus luces de emergencia.
Lo más curioso es que, al principio, el testigo del incidente pensó que el conductor de seguridad —obligatorio en esta fase inicial del programa— había logrado frenar a tiempo antes del contacto. Pero más tarde, él mismo desmintió esta suposición: no hubo intervención humana, y el toque fue real. Este pequeño roce, que en cualquier otra circunstancia se resolvería con una nota bajo el limpiaparabrisas y los datos del seguro, se ha convertido en un símbolo: es el primer percance conocido de los Robotaxis de Tesla, y llega apenas días después de que comenzara oficialmente el programa piloto en Austin, Texas.
Super tight squeeze for robotaxi in one of my last drives ?
— Dirty Tesla (@DirtyTesLa) June 25, 2025
The owner of the parked car asked if it was my car and I told him it was a robotaxi. The robotaxi backed up and then the driver of the parked car left. It looked like the tire touched the parked car. The safety driver… pic.twitter.com/DzNuAQk6Su
Elon Musk había prometido que estos vehículos operarían sin nadie en el asiento delantero, y que serían controlados de forma remota en caso de emergencia. Sin embargo, los primeros pasajeros descubrieron que sí hay una persona a bordo, aunque ubicada en el asiento del copiloto y no al mando del volante. Según Musk, esta decisión responde a un “exceso de precaución” por parte de Tesla, aunque a la vista del resultado, parece más bien una necesidad.
Y es que el fallo, por simple que parezca, es muy significativo. Detectar un coche parado es una de las tareas más básicas para cualquier sistema de asistencia a la conducción. Una función elemental, que sistemas más convencionales realizan mediante sensores ultrasónicos o radar. Pero Tesla eliminó esos sensores en 2022, apostando todo por un sistema basado únicamente en cámaras. Una decisión arriesgada que, en este caso, ha fallado estrepitosamente. ¿Un ángulo muerto? ¿Un fallo puntual de interpretación visual? Lo cierto es que un error así deja claro que el desarrollo de la autonomía total todavía tiene mucho camino por recorrer.
Este leve incidente no es comparable con accidentes más graves ocurridos con el sistema Full Self-Driving (FSD) en autopista, pero tampoco ayuda a mejorar la imagen del software, que ha sido criticado por comportamientos erráticos como frenazos fantasma y cambios de carril sin sentido. De hecho, el sistema ya está siendo investigado por las autoridades de seguridad vial en Estados Unidos, lo que añade más presión a Tesla en un momento clave.
La compañía, por supuesto, sigue insistiendo en su capacidad de mejorar con rapidez gracias a las actualizaciones por software y el aprendizaje automático basado en datos reales. Pero si este pequeño choque sirve como termómetro del progreso real de la tecnología, lo cierto es que queda la sensación de que los Robotaxis de Tesla apenas están aprendiendo a gatear, mientras competidores como Waymo ya corren maratones.
Por ahora, solo cabe esperar que los próximos errores sean igual de inocuos. Aunque si Tesla quiere cumplir su promesa de liderar la conducción autónoma del futuro, va a necesitar mucho más que parches visuales y buena voluntad. Va a necesitar precisión, fiabilidad y, sobre todo, una tecnología que sepa distinguir algo tan simple como un coche aparcado.