Elon Musk, Tesla y el ejército de robots: la última jugada de poder del magnate tecnológico
Elon Musk pide a los accionistas de Tesla aprobar una remuneración cercana a 1 billón de dólares para poder, en sus propias palabras, controlar un ejército de robots
En uno de los episodios más insólitos y controvertidos del ecosistema tecnológico reciente, Elon Musk ha vuelto a estar en el centro de la polémica. El empresario ha solicitado a los accionistas de Tesla que aprueben un colosal paquete de remuneración, valorado en más de 940.000 millones de euros (aproximadamente 1 billón de dólares), no para enriquecerse —según sus palabras— sino para garantizar un control más firme sobre el futuro de la inteligencia artificial... y, literalmente, sobre un "ejército de robots".
Durante la reciente presentación de resultados del tercer trimestre de 2025, Musk dejó claro que su prioridad no es el dinero en sí mismo, sino aumentar su poder de decisión dentro de Tesla. Actualmente posee en torno al 13 % de la compañía, y aspira a duplicar esa cifra hasta alcanzar al menos un 25 %, alegando que necesita esta influencia para “asegurar que el desarrollo de robots e inteligencia artificial en Tesla no escape de su control”.
Lo más llamativo de su intervención fue el momento en el que, casi sin filtros, planteó su mayor temor: “Si voy a construir este enorme ejército de robots, ¿quién me garantiza que no me destituirán en el futuro?”, declaró. Acto seguido trató de matizar sus palabras, reemplazando “control” por “influencia significativa” y “yo construyo” por “nosotros construimos”, aunque la esencia de su mensaje quedó clara: Musk quiere asegurarse de que, si Tesla alcanza la ambiciosa meta de fabricar millones de robots humanoides, él seguirá teniendo la última palabra.
El contexto: presión sobre Tesla, promesas futuristas y una votación decisiva
Esta inusual declaración llega en un momento especialmente delicado para Tesla. Aunque la empresa continúa siendo líder en el mercado de vehículos eléctricos, sus resultados financieros del tercer trimestre han defraudado expectativas, con beneficios cayendo en torno al 40 %. A esto se suma el desgaste reputacional de su CEO, acusado de estar más centrado en sus otras empresas —como la red social X o su startup de IA, xAI— que en el desempeño operativo de Tesla.
A pesar de esto, la compañía ha lanzado una ofensiva mediática para convencer a los accionistas de que aprueben este nuevo paquete de compensación para Musk, el cual también implica una dilución significativa del valor de las acciones y de los derechos de voto de los inversores minoritarios. Paradójicamente, uno de los motivos por los que Musk perdió poder de voto fue que vendió gran parte de sus acciones de Tesla para financiar la compra de X (antes Twitter), una operación criticada por su elevado coste y su discutido impacto social.
Un "ejército de robots": de promesa industrial a distopía tecnocrática
Desde hace tiempo, Elon Musk promueve con entusiasmo el proyecto “Optimus”: un robot humanoide desarrollado por Tesla que, según sus propias palabras, podría convertirse en “una máquina de hacer dinero infinita”. El objetivo declarado es integrar estos robots en tareas repetitivas dentro y fuera de las fábricas, e incluso en entornos domésticos. En el largo plazo, Musk sueña con producir millones —o incluso miles de millones— de unidades.
Sin embargo, hasta el momento, Optimus sigue siendo más un prototipo que una realidad funcional. En eventos de presentación se ha comprobado que muchos de sus movimientos son teleoperados, y aunque recientemente se han difundido vídeos de estos robots ejecutando coreografías de artes marciales, más de uno ha sospechado que se trataba de secuencias preprogramadas, especialmente tras un espectáculo promocional en la premiere de la nueva película de Tron.
En ese sentido, el riesgo no está solo en la tecnología aún inmadura, sino en el mensaje implícito: ¿qué significa exactamente que un empresario multimillonario quiera tener el control sobre un ejército de robots, en lugar de garantizar su uso ético y regulado por organismos independientes?