Tesla revela la nueva mano de Optimus V3: tendones, más precisión y un diseño inspirado en el ser humano
Tesla vuelve a dar pistas importantes sobre el futuro de Optimus, su robot humanoide, y esta vez la atención no está puesta en la inteligencia artificial ni en la capacidad de caminar, sino en una pieza mucho más pequeña y decisiva: la mano.
Nuevas patentes publicadas recientemente muestran una arquitectura que encaja con la próxima evolución del robot, conocida de forma no oficial como Optimus V3. El diseño apunta a una mano mucho más parecida a la humana, accionada mediante tendones y con buena parte de la mecánica trasladada al antebrazo para ganar precisión, ligereza y, sobre todo, viabilidad industrial.
Tesla prepara una nueva mano para Optimus: más humana, más precisa y pensada para fabricarse en masa
Durante los últimos años, Elon Musk ha repetido en varias ocasiones que la mano y el antebrazo son dos de los elementos más complejos del proyecto Optimus. No es una frase menor. Para que un robot humanoide sea realmente útil en una fábrica, en un almacén o incluso en un entorno doméstico, no basta con que camine: debe ser capaz de manipular objetos con delicadeza, fuerza y repetibilidad.
Las nuevas patentes de Tesla parecen ir justo en esa dirección. En lugar de colocar motores dentro de la propia mano, una solución que suele aumentar el volumen, el peso y la complejidad, la compañía plantea un sistema en el que los actuadores se alojan en el antebrazo. Desde ahí, una serie de cables finos actúan como tendones y transmiten el movimiento hasta los dedos.
Una mano robótica inspirada en la anatomía humana
El planteamiento recuerda al funcionamiento de una mano real. En el cuerpo humano, muchos movimientos de los dedos no dependen de músculos situados dentro de los propios dedos, sino de tendones que conectan con estructuras ubicadas en el antebrazo. Tesla parece haber tomado esa lógica biológica como referencia para Optimus.
Según la información recogida en las patentes, cada dedo contaría con cuatro grados de libertad, mientras que la muñeca añadiría dos más. Esto permitiría movimientos más ricos y naturales que los de una simple pinza robótica, acercando la mano de Optimus a tareas que exigen coordinación fina, como agarrar objetos irregulares, sujetar herramientas o manipular piezas pequeñas.
La clave no está solo en tirar de los cables, sino en cómo se guían. Tesla propone tres cables de control por dedo, integrados a través de canales internos en las falanges. Algunos pasan por delante de las articulaciones y otros por detrás, una disposición que permitiría mover cada segmento con mayor independencia y evitar flexiones no deseadas.
Hope ya’ll enjoyed all the new announcements and reveals!
— Perry Jia (@perryzjia) October 11, 2024
For folks online, here’s one more new item that is at the event but not presented on the live broadcast
Next generation Optimus hand! pic.twitter.com/AAN9fjdSUJ
El antebrazo gana protagonismo en Optimus V3
Uno de los cambios más relevantes está en el papel del antebrazo. Al desplazar ahí los actuadores, Tesla puede reducir el tamaño y el peso de la mano, algo fundamental para mejorar la velocidad, la eficiencia y la precisión del conjunto.
Algunas informaciones apuntan a que el nuevo conjunto del antebrazo podría integrar 25 actuadores lineales, de los cuales 23 estarían destinados al control de la mano y dos a la muñeca. Esta configuración permitiría concentrar la parte mecánica más pesada en una zona con más espacio, dejando la mano como una estructura más ligera y ágil.
La muñeca también tiene un papel esencial en este diseño. Las patentes describen una zona de transición donde los cables pasan de una disposición horizontal en el antebrazo a una orientación vertical hacia la mano. Este detalle técnico puede parecer menor, pero es importante: reduce fricciones, interferencias entre cables y posibles pérdidas de precisión, tres problemas habituales en manos robóticas accionadas por tendones.

Articulaciones flexibles en lugar de bisagras tradicionales
Tesla también estaría replanteando la estructura interna de los dedos. En vez de recurrir únicamente a bisagras clásicas con pasadores, la compañía describe una solución más flexible y por capas, capaz de doblarse de una forma más parecida a un dedo humano.
Este tipo de arquitectura puede tener varias ventajas. Por un lado, mejora la suavidad del movimiento. Por otro, puede reducir el desgaste mecánico con el paso del tiempo. Además, facilita el paso de cables, sensores y otros elementos internos sin añadir demasiadas piezas móviles.
En un robot que Tesla quiere fabricar a gran escala, esa simplificación es casi tan importante como la propia destreza. Una mano muy avanzada, pero difícil de producir o mantener, no serviría de mucho si el objetivo final es desplegar miles o incluso millones de unidades.

Una pista del Optimus que Tesla ya mostró en el evento “We, Robot”
Un detalle llamativo es la fecha de presentación de las patentes: 9 de octubre de 2024. Fue justo un día antes del evento “We, Robot”, donde Tesla presentó el Cybercab y también mostró una nueva generación de Optimus con una mano más avanzada.
La coincidencia no parece casual. Los dibujos técnicos publicados en las patentes encajan con el diseño que Tesla enseñó en aquel evento, lo que refuerza la idea de que estamos ante la base mecánica del futuro Optimus V3.
¿Cuándo veremos al nuevo Optimus en acción?
La gran pregunta sigue siendo cuándo mostrará Tesla esta nueva versión del robot funcionando en público. La compañía había generado expectativas para una presentación anterior, pero el debut se ha retrasado. Elon Musk ha señalado que el robot ya se está moviendo, aunque Tesla prefiere esperar a completar los últimos ajustes antes de enseñarlo de forma abierta.
No hay una fecha oficial cerrada, pero el hecho de que estas patentes hayan salido a la luz indica que el desarrollo del hardware sigue avanzando. Y, en el caso de Optimus, la mano puede ser el elemento que marque la diferencia entre una demostración llamativa y un producto realmente útil.
La mano será el verdadero examen de Optimus
Tesla sabe fabricar coches eléctricos a gran escala, domina las baterías, desarrolla software de conducción autónoma y tiene una enorme experiencia en automatización industrial. Pero un robot humanoide plantea un reto distinto: interactuar con un mundo diseñado para manos humanas.
Por eso esta patente es más importante de lo que parece. Caminar ya no es suficiente para impresionar en robótica. Lo verdaderamente difícil es coger una pieza sin romperla, abrir una puerta, usar una herramienta o manipular objetos distintos sin que todo parezca una coreografía preparada.
La decisión de llevar los actuadores al antebrazo y usar tendones tiene mucho sentido. Es una solución elegante, inspirada en la biología y, en teoría, más escalable que meter pequeños motores en cada dedo. Aun así, Tesla tendrá que demostrar que este sistema no solo funciona en laboratorio, sino también durante miles de horas en entornos reales, con polvo, golpes, desgaste y tareas repetitivas.
Si Optimus V3 consigue una mano fiable, rápida y barata de fabricar, Tesla podría acercarse mucho más a su objetivo de crear un robot útil más allá del escenario. Pero hasta que lo veamos trabajando de forma autónoma y constante, conviene mantener cierta prudencia. La patente promete mucho; ahora falta la prueba más difícil: convertirla en un producto robusto.