Alemania no está de acuerdo con los aranceles impuestos por Europa a China
Los fabricantes alemanes también se verán perjudicados y el gobierno alemán busca soluciones
Días después de que la Comisión Europea determinara que los vehículos eléctricos (EV) importados de China tienen una ventaja injusta debido a las subvenciones gubernamentales y respondiera con aranceles más altos, Alemania, uno de los mayores mercados automovilísticos de la región, se ha manifestado en contra de la decisión, argumentando que los aranceles impuestos podrían perjudicar el éxito de los fabricantes locales que venden vehículos en China.
La decisión de esta semana pasada de la Comisión Europea, que concluyó que los EV chinos tienen una ventaja injusta en los mercados europeos tras una investigación que comenzó el otoño pasado, ha sido la culminación de un largo proceso. Mientras se llevaba a cabo la investigación a puerta cerrada, la UE ya amenazaba con aranceles a las importaciones chinas.
Por otro lado, Estados Unidos no necesitó una investigación para imponer sus propios aranceles elevados. En represalia, China amenazó con aranceles de hasta el 25% a los modelos fabricados en Europa, como los de Alemania, instando a la UE a ser justa y no seguir la decisión de Estados Unidos.
Lamentablemente para China, la Comisión Europea confirmó los resultados de su investigación, declarando que las importaciones de EV son injustas debido a las subvenciones locales. Como resultado, anunció planes para imponer aranceles masivos de hasta el 38% a esos modelos que recién comienzan a ganar terreno en nuevos mercados extranjeros.
Alemania se declara en contra de los aranceles
Pocos días después, Alemania se pronunció en contra de la decisión de la UE sobre los aranceles, expresando la esperanza de que aún haya tiempo para llegar a un acuerdo y evitarlos. O, al menos, suavizar esos porcentajes.
Tras la decisión de la Comisión Europea de imponer aranceles a los EV chinos el próximo mes, el gobierno de Alemania está interviniendo para tratar de mediar en las tensiones y, idealmente, detener los aumentos de precios por completo.
Según Automotive News Europe, un portavoz vinculado a funcionarios de Berlín que solicitó el anonimato, dijo que el grupo sigue siendo optimista de que la UE puede resolver el problema mediante conversaciones directas con China. Con aliados en el extranjero, Alemania cree que todavía hay espacio (y tiempo) para revertir o suavizar los aranceles, pero ambas partes deben comprometerse.
El argumento más fuerte de Alemania es que los aranceles de represalia contra China también podrían perjudicar a los fabricantes locales, incluidos Volkswagen, Mercedes-Benz Group y BMW, todos los cuales dependen en gran medida de las ventas en Asia, especialmente en China.
Está claro que la decisión de los aranceles no está gustando a muchos países, y es que además de Alemania, Noruega también ha manifestado su oposición a adoptar los aranceles europeos a los coches eléctricos fabricados en China.
Mercedes-Benz es un fabricante especialmente popular en China, y sus vehículos de las clases G y S, en particular, han tenido éxito entre los consumidores chinos. A medida que el fabricante alemán adopta los vehículos eléctricos, ha visto crecer las ventas de EV en China y planea llevar su nuevo G-Class totalmente eléctrico al extranjero este año. Alemania argumenta que los aranceles de la UE podrían entorpecer esos planes, ya que sus fabricantes locales podrían enfrentar la represalia del gobierno chino.
El Ministro de Economía de Alemania, Robert Habeck, dijo que aún hay tiempo para detener esta escalada de aranceles y viajará a China la próxima semana para discutir el asunto con los funcionarios del gobierno.