Récord en Estados Unidos en almacenamiento de energía

Powerwall 3 en Estados Unidos

El almacenamiento energético en EE. UU. bate récords en un inicio de 2025 histórico, aunque con nubarrones en el horizonte

El mercado de almacenamiento de energía en Estados Unidos ha comenzado 2025 con cifras sin precedentes. Según el último informe elaborado por Wood Mackenzie y la American Clean Power Association (ACP), durante el primer trimestre del año se incorporaron más de 2 GW de nueva capacidad entre todos los segmentos del sector, lo que convierte a este periodo en el mejor primer trimestre de la historia para esta tecnología en el país norteamericano.

Este crecimiento descomunal ha estado liderado por los grandes proyectos a escala utility, que sumaron más de 1,5 GW, lo que supone un incremento del 57 % respecto al mismo trimestre del año anterior. Este tipo de instalaciones se están revelando como una pieza clave para sostener una red eléctrica que cada vez depende más de fuentes renovables y que está sometida a una presión creciente debido al aumento del consumo energético.

John Hensley, vicepresidente sénior de análisis de mercados y políticas de la ACP, explicó que el almacenamiento está respondiendo al desafío de garantizar un suministro energético fiable y accesible en un contexto de fuerte expansión de la demanda eléctrica. En su opinión, esta evolución muestra cómo el almacenamiento se está consolidando como una solución crítica para evitar apagones y equilibrar la red en tiempo real.

Uno de los fenómenos más destacables del trimestre ha sido la expansión del almacenamiento más allá de los estados pioneros, como California y Texas. Indiana, por ejemplo, se ha convertido en un nuevo foco de desarrollo, al añadir 256 MW de capacidad, lo que cuadruplica su cifra anterior. Además, cuenta con más de 10 GW en lista de espera para conectarse a la red, situándose como el quinto estado con mayor volumen en este sentido. Esta aceleración se debe, entre otros factores, a la disponibilidad de terrenos y a procesos de permisos más eficientes, aspectos que suelen ser obstáculos en otros territorios del país.

También destacan los avances en otras zonas del suroeste, como Arizona y Nevada, donde las inversiones en almacenamiento siguen ganando terreno. La tendencia indica que el despliegue de estas tecnologías está dejando de ser exclusivo de unos pocos estados para comenzar a consolidarse a nivel nacional.

El almacenamiento residencial, por su parte, también vivió su mejor trimestre hasta la fecha, con 458 MW instalados. California y Puerto Rico lideraron claramente este crecimiento, concentrando el 74 % de las nuevas instalaciones. No obstante, mercados emergentes como Illinois también comienzan a mostrar una dinámica positiva.

Pese a este panorama alentador, el futuro inmediato del sector está marcado por la incertidumbre. Aunque las previsiones para los próximos cinco años siguen siendo sólidas en el ámbito utility, los analistas advierten que posibles cambios en las políticas fiscales federales podrían frenar significativamente este impulso. Si finalmente se modificara el Investment Tax Credit (ITC), como se contempla en la actual propuesta legislativa de reconciliación de la Cámara de Representantes, el despliegue total de almacenamiento podría caer un 27 % respecto a las estimaciones actuales.

Este recorte afectaría con mayor fuerza al almacenamiento distribuido, que podría sufrir una caída del 46 %. En el segmento a gran escala, la reducción sería de 16 GW, mientras que el área CCI (comunitaria, comercial e industrial) ya ha visto recortadas sus previsiones en un 42 %, lastrada por las incertidumbres sobre aranceles y la lenta implementación del nuevo sistema de tarifas NEM 3.0 en California.

Allison Weis, directora global de almacenamiento energético en Wood Mackenzie, advierte que el sector se encuentra en una encrucijada. Aunque la demanda es clara y creciente, los cambios normativos podrían comprometer gravemente el desarrollo de nuevas infraestructuras. Según sus previsiones, en 2025 podrían instalarse hasta 15 GW de nueva capacidad (equivalente a 49 GWh), con un crecimiento del 22 % en las instalaciones a gran escala respecto a 2024. Sin embargo, el año siguiente podría estar marcado por una contracción de hasta el 29 % si las condiciones políticas no son favorables.

En definitiva, el sector del almacenamiento energético en Estados Unidos vive un momento de auge que, de mantenerse las condiciones actuales, podría consolidarse como un pilar esencial para la transición energética. Pero el futuro a medio plazo depende, en gran medida, de las decisiones que se tomen en el Congreso.

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