Los robotaxis de Waymo se vuelven "locos" tras un apagón de semáforos en San Francisco

Waymo en San Francisco trás apagón de los semáforos

El apagón de San Francisco deja en evidencia a los robotaxis de Waymo

La noche del sábado, San Francisco vivió una de esas situaciones que ponen a prueba la resistencia de cualquier gran ciudad: un apagón masivo dejó a miles de hogares y a buena parte de las infraestructuras urbanas sin suministro eléctrico. Calles a oscuras, semáforos apagados y conductores intentando orientarse en cruces sin referencias claras. Pero, más allá del caos habitual, hubo un protagonista inesperado: los robotaxis de Waymo.

Cuando la ciudad se apaga, los coches autónomos se detienen

El origen del problema estuvo en un incendio en una subestación situada en la intersección de 8th Street y Mission Street. En apenas unos instantes, alrededor de 130.000 viviendas perdieron la electricidad. El impacto fue especialmente crítico en la red semafórica, que quedó fuera de servicio en numerosos puntos de la ciudad.

Ese escenario desató una reacción en cadena para los vehículos autónomos. Los robotaxis de Waymo, al encontrarse con intersecciones sin señalización operativa, comenzaron a frenar y, en muchos casos, a quedarse completamente inmovilizados en mitad de la calzada. El resultado: cruces bloqueados, filas de coches detenidos y una circulación prácticamente imposible en barrios como North Beach o Richmond, donde varios Waymo quedaron parachoques con parachoques.

Tráfico atrapado en un círculo vicioso

La situación se agravó porque los conductores humanos tuvieron que maniobrar para esquivar a los robotaxis detenidos, invadiendo en ocasiones carriles contrarios. Ese movimiento improvisado generó más obstáculos, con otros vehículos autónomos encontrándose de repente con un tráfico impredecible que los llevaba, de nuevo, a detenerse. Un bucle que colapsó aún más la circulación.

Ante la magnitud del incidente, Waymo optó por suspender su servicio durante todo el fin de semana. Según explicó posteriormente TechCrunch, la compañía reanudó los trayectos el lunes 22 de diciembre de 2025, una vez restablecida la normalidad en la red eléctrica y el tráfico.

¿Por qué fallaron los sistemas?

Desde el sector se subraya que este tipo de fallos no son habituales. Los vehículos autónomos suelen estar diseñados para operar incluso cuando pierden conectividad inalámbrica o cuando los semáforos dejan de funcionar, tratando esos cruces como si fueran intersecciones con señal de “Stop”.

Sin embargo, en esta ocasión confluyeron varios factores: un apagón de gran escala, un volumen elevado de tráfico y numerosos peatones cruzando sin orden ni prioridad clara. Esa combinación llevó a que los sistemas de conducción autónoma optaran por la decisión más conservadora posible: detenerse para evitar riesgos, aunque ello implicara bloquear la vía.

El debate tecnológico y político entra en escena

El incidente no tardó en generar comparaciones. Elon Musk afirmó en su red social que los robotaxis de Tesla no se habían visto afectados por el apagón. No obstante, conviene matizar que Tesla no opera un servicio de taxis totalmente autónomos en San Francisco: sus vehículos cuentan con un conductor de seguridad preparado para intervenir en cualquier momento. Aunque es cierto que en las últimas horas ya se han divisado algunas unidades circulando sin conductor en Austin.

La diferencia de enfoque es clave. Waymo apuesta por una combinación de sensores lidar, radares, cámaras y mapas de alta precisión que se actualizan con frecuencia. Tesla, en cambio, basa su estrategia casi exclusivamente en cámaras y algoritmos de inteligencia artificial, apoyándose además en la supervisión humana exigida por las autoridades californianas.

Una lección para el futuro de la movilidad autónoma

Más allá del incidente puntual, el apagón ha servido para poner sobre la mesa una cuestión de fondo: los cortes de suministro eléctrico no son extraños, pero sí imprevisibles, y suponen un reto mayúsculo para sistemas que deben interpretar el entorno en tiempo real.

En un momento en el que los servicios de robotaxis se expanden por Estados Unidos y comienzan a mirar hacia Europa, episodios como este reavivan el debate sobre la velocidad a la que estas tecnologías pueden integrarse de forma segura y fiable en el espacio urbano. La movilidad autónoma avanza, pero situaciones extremas como esta recuerdan que aún queda camino por recorrer.

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