Xpeng arrebata un record Guiness a Porsche que es tan espectacular como absurdo
Las marcas chinas llevan tiempo presionando a los fabricantes europeos en ventas, tecnología y precio. Pero Xpeng acaba de dar un golpe de efecto mucho más simbólico: arrebatar a Porsche un récord Guinness que hasta ahora pertenecía al Taycan.
La firma china lo ha conseguido con el Xpeng P7, su berlina eléctrica, que ha firmado el derrape continuo más largo realizado por un coche eléctrico. El resultado impresiona: 73,594 kilómetros de drift, una cifra que supera con claridad los 42,171 kilómetros que Porsche logró en 2020 con el Taycan.
Xpeng P7: 73,594 km de lado para batir al Porsche Taycan
El protagonista de esta historia no ha sido un piloto cualquiera. Al volante del Xpeng P7 estaba Andreas Mikkelsen, piloto noruego con amplia experiencia en el Mundial de Rallyes, campeón europeo de rallyes y campeón mundial en WRC2. Actualmente sigue vinculado al entorno de Skoda Motorsport, compitiendo en WRC2 con Toksport WRT.
La idea nació de una forma bastante curiosa. Mikkelsen vio en YouTube el anterior récord del Porsche Taycan y se preguntó si sería posible superarlo con un eléctrico chino. Tras hablar con Xpeng Noruega, el proyecto acabó escalando hasta la sede central de la marca en China, donde se analizaron factores como la temperatura de la batería, la gestión del motor, el desgaste de los neumáticos y la fricción.
El escenario elegido fue una pista de pruebas en Shanghái, con una gran rotonda preparada para mantenerse mojada de forma constante. El agua era clave para reducir la resistencia de los neumáticos y facilitar que el coche pudiera mantenerse deslizando durante más tiempo sin castigar en exceso la mecánica.
Más de hora y media derrapando sin interrupción
La marca no utilizó el nuevo P7+, sino el Xpeng P7 original, precisamente porque ofrecía unas condiciones más favorables para este tipo de maniobra. El coche empleado tenía volante a la izquierda y el derrape se realizó en sentido antihorario, de forma que el peso del conductor quedaba hacia el interior de la curva, ayudando a mantener el equilibrio del vehículo.
El intento definitivo fue una prueba de resistencia tanto para el coche como para el piloto. Mikkelsen completó 216 vueltas consecutivas durante 1 hora y 33 minutos, siempre con el coche cruzado y sin romper la continuidad del drift. Según DirtFish, Xpeng detuvo la prueba cuando la batería ya había bajado hasta el 5%.
El dato final deja poco margen a la comparación: 73,594 kilómetros, frente a los 42,171 kilómetros que Porsche había registrado en el Porsche Experience Centre de Hockenheim con un Taycan de tracción trasera.
La concentración, tan importante como la técnica
Aunque Mikkelsen está acostumbrado a competir en tramos de rally al límite, este reto tenía una dificultad distinta. No se trataba de ir rápido durante unos minutos, sino de mantener una precisión extrema durante más de una hora y media.
El propio piloto explicó que preparó una lista de música para ayudarle a mantener la concentración. También trabajó la respiración, ya que durante los entrenamientos llegó a registrar pulsaciones muy elevadas. Una vez superada la distancia del récord anterior, la presión bajó y pudo completar el intento con más calma.
Opinión del redactor: un récord menor, pero con mucho mensaje
Este tipo de récords pueden parecer una simple curiosidad, pero tienen más lectura de la que aparentan. Xpeng no solo ha conseguido una cifra llamativa para titulares; también ha utilizado el récord para demostrar control térmico, resistencia de batería, precisión electrónica y capacidad de chasis en condiciones extremas.
Para Porsche, perder este récord no supone ningún drama. El Taycan sigue siendo una referencia entre los eléctricos deportivos. Pero para Xpeng sí tiene valor estratégico: coloca su nombre en una conversación donde antes solo aparecían marcas premium europeas. Y eso, en plena ofensiva china sobre el mercado europeo, importa.
Lo más interesante es que ya no hablamos solo de coches chinos baratos o bien equipados. Hablamos de marcas que quieren competir también en imagen, prestaciones y prestigio tecnológico. Este récord Guinness no venderá miles de coches por sí solo, pero ayuda a construir algo igual de importante: reputación.