Inicia la producción en masa del primer coche volador modular de Xpeng
Aridge inicia la producción del primer coche volador modular del mundo
La compañía china Aridge, anteriormente conocida como Xpeng AeroHT y filial tecnológica del fabricante de coches eléctricos Xpeng Motors, ha dado un paso crucial en el desarrollo de la movilidad aérea urbana con la salida de su primer coche volador modular de la línea de producción en Guangzhou, en el distrito de Huangpu. Este evento marca el comienzo oficial de lo que la empresa describe como la primera línea de producción a gran escala del mundo dedicada exclusivamente a vehículos voladores.
El modelo, bautizado como Land Aircraft Carrier, se encuentra aún en fase de validación y pruebas, pero su ensamblaje supone un punto de inflexión en el desarrollo del transporte urbano aéreo. Este primer ejemplar será utilizado para vuelos experimentales con el objetivo de afinar tanto el rendimiento operativo como los procesos de fabricación, sentando las bases para su comercialización en 2026.
Un concepto modular que fusiona tierra y aire
Lo que diferencia al Land Aircraft Carrier de otros proyectos de movilidad aérea es su planteamiento modular: el vehículo se compone de dos unidades independientes que pueden operar por separado. Por un lado, está el módulo terrestre —apodado “vehículo madre”—, que incorpora una arquitectura de tres ejes y seis ruedas, con tracción total y dirección trasera. Esta base no solo permite transportar el módulo aéreo, sino que además ofrece una conducción robusta con aptitudes off-road y capacidad de carga, posicionándose como un SUV futurista diseñado para albergar una aeronave.
El módulo aéreo, por su parte, es un vehículo eléctrico de despegue y aterrizaje vertical (eVTOL) que utiliza seis rotores con doble conducto y estructura de fibra de carbono tanto en su fuselaje como en las palas de los rotores. Su diseño busca optimizar la ligereza y la resistencia, e incorpora una cabina panorámica con visión de hasta 270 grados, lo que garantiza una experiencia de vuelo inmersiva y controlada.
El módulo terrestre mide unos 5,5 metros de largo, 2 metros de ancho y 2 metros de alto, por lo que puede aparcarse en plazas convencionales y conducirse con un permiso de conducir estándar. El módulo de vuelo, en cambio, está optimizado para control manual mediante un joystick de una sola mano, pero también admite vuelo autónomo con funciones como planificación inteligente de rutas, despegue y aterrizaje automáticos, retorno al punto de origen y asistencia visual 3D para el aterrizaje.
Una fábrica de última generación para una nueva era de movilidad
La planta de producción de Aridge ocupa una superficie de unos 120.000 metros cuadrados y ha sido diseñada bajo principios de eficiencia energética, digitalización y sostenibilidad ambiental. En su fase inicial puede ensamblar hasta 5.000 unidades anuales, pero se ha proyectado con capacidad total para alcanzar las 10.000. A pleno rendimiento, se estima que la fábrica podrá producir una aeronave cada 30 minutos.
El complejo industrial se estructura en cinco grandes talleres: materiales compuestos, propulsión, ensamblaje, pintura e integración final. En el taller de compuestos se fabrican piezas de fibra de carbono como brazos, palas de rotor y paneles del suelo, con un objetivo de producción de 300 toneladas al año, lo que convierte a esta planta en una de las mayores del mundo en su categoría. En la sección de propulsión se ensamblan y prueban los sistemas de elevación y control de vuelo con una línea automatizada pionera que permite trazabilidad completa de cada componente.
El ensamblaje de las piezas estructurales se realiza con técnicas de unión en frío, como el remachado y el pegado con adhesivos de alta resistencia. En el área de pintura se aplica un sofisticado proceso de recubrimiento en múltiples capas —denominado “8C6B”— sobre una línea automatizada flexible. Finalmente, en el área de integración, se ensamblan los nueve sistemas principales del vehículo, mientras se verifican parámetros como el centro de gravedad, la calibración de vuelo autónomo y los sistemas de control.
Tecnología de vanguardia con enfoque sostenible
Uno de los pilares del proyecto es su compromiso medioambiental. La planta ha sido diseñada bajo criterios ecológicos e incorpora generación de energía mediante paneles solares, maquinaria de bajo consumo energético y un sistema de gestión digital que optimiza el uso de recursos, reduciendo la huella de carbono del proceso industrial.
En términos de innovación, Aridge ha integrado inteligencia artificial, visión compuesta en 3D y herramientas de calibración en la nube para facilitar el control autónomo tanto en tierra como en aire. Todo el sistema se alinea con la visión de crear un ecosistema de movilidad aérea avanzada (AAM) que pueda integrarse en el tejido urbano con seguridad, eficiencia y una experiencia fluida para el usuario.
Un paso estratégico hacia la movilidad aérea urbana
La propuesta de Aridge no solo busca revolucionar el transporte individual, sino también redefinir cómo se conciben las ciudades del futuro. Al combinar un vehículo eléctrico terrestre con capacidad de vuelo autónomo, la compañía introduce una nueva tipología de movilidad que puede sortear la congestión urbana y aprovechar el espacio aéreo de forma controlada y segura.
Aunque aún queda camino por recorrer en cuanto a certificaciones aéreas, infraestructura de despegue y aterrizaje, y adaptación a las normativas internacionales, este paso firme hacia la industrialización representa un cambio de paradigma. De cumplirse los plazos, las primeras entregas comerciales podrían comenzar en 2026, lo que pondría a Aridge a la cabeza de una carrera que hasta ahora parecía más propia de la ciencia ficción.