Tesla registra el nuevo Roadster: el superdeportivo eléctrico prepara su regreso tras años de retrasos (O eso esperamos)
Tesla vuelve a mover ficha con el esperado Roadster. La marca ha presentado dos nuevas solicitudes de registro ante la Oficina de Patentes y Marcas de Estados Unidos, la USPTO, relacionadas con su superdeportivo eléctrico. No es una confirmación oficial de lanzamiento, pero sí una de las señales más claras de que el proyecto sigue vivo y podría estar acercándose a una nueva fase comercial.
El detalle más interesante es que Tesla no se ha limitado a proteger el nombre del modelo. También ha registrado una identidad visual específica, con una tipografía propia y una insignia diferenciada. Un movimiento poco habitual en la compañía, que normalmente utiliza una imagen muy uniforme en sus vehículos.
El Roadster tendrá una identidad visual diferente
Las solicitudes fueron presentadas el 3 de febrero de 2026 bajo la fórmula “intent to use”, es decir, intención de uso. Esto significa que Tesla declara que planea utilizar esas marcas comercialmente, aunque todavía no las haya aplicado en un producto a la venta.
La primera solicitud corresponde al nombre “ROADSTER” escrito en mayúsculas, con una tipografía alargada, angulosa y de aspecto futurista. Está registrada dentro de la categoría de vehículos eléctricos terrestres.
La segunda es más llamativa: se trata de un emblema formado por líneas que evocan velocidad, propulsión, calor o viento. Es un diseño mucho más cercano al lenguaje visual de los superdeportivos que a la imagen minimalista que Tesla suele utilizar en modelos como el Model 3, Model Y, Model S o Model X.
Este cambio sugiere que el Roadster podría tener una personalidad propia dentro de la gama. Algo similar a lo que ocurre con algunos deportivos de alto rendimiento, donde el logotipo y los detalles visuales ayudan a reforzar la exclusividad del producto.
Una señal importante, pero no definitiva
El hecho de que Tesla registre estas marcas bajo intención de uso tiene cierto peso. No es simplemente un rumor o una publicación en redes sociales: es un trámite legal que suele realizarse cuando una empresa prepara un producto para su llegada al mercado.
Aun así, conviene ser prudentes. Tesla ya ha registrado en el pasado marcas que finalmente no terminaron en productos comerciales. Y con el Roadster, más que con ningún otro modelo de la compañía, la cautela es obligatoria.
El coche fue presentado como prototipo en noviembre de 2017 y, en aquel momento, se prometió su producción para 2020. Desde entonces, el calendario se ha ido retrasando en repetidas ocasiones. Musk habló primero de 2021, después de 2022, más tarde de 2023 y 2024. La fecha ha vuelto a moverse varias veces desde entonces.
El gran problema del Roadster: la espera
Uno de los aspectos más delicados es que Tesla aceptó reservas muy elevadas para este modelo. En Estados Unidos, algunos clientes depositaron entre 50.000 y 250.000 dólares, una cifra equivalente aproximadamente a entre 46.000 y 230.000 euros, dependiendo del tipo de cambio.
En noviembre de 2025, Tesla volvió a retrasar la demostración del Roadster hasta el 1 de abril de 2026, con una posible producción situada entre 2027 y 2028. Después, Elon Musk volvió a revisar el calendario y apuntó a una presentación más cercana a finales de mayo o junio de 2026, alegando que el coche todavía necesitaba más pruebas y validaciones.
Es decir, los primeros clientes podrían esperar una década completa antes de recibir su coche, siempre que el calendario no vuelva a cambiar.
Tesla tiene que mover ficha con el Roadster ya mismo
El registro de una nueva identidad visual para el Roadster es una señal interesante. Tesla parece querer tratar este coche como algo especial, no como un modelo más dentro de su gama. Una insignia propia encaja perfectamente con la idea de un superdeportivo eléctrico destinado a demostrar el máximo potencial tecnológico de la marca.
Pero el problema ya no es generar expectación. Eso Tesla lo consiguió en 2017. Ahora lo importante es cumplir. El Roadster necesita dejar de ser una promesa eterna y convertirse en un coche real, con fecha de producción, precio definitivo y entregas confirmadas.
Si Tesla logra presentarlo en 2026 y producirlo entre 2027 y 2028, todavía puede ser uno de los eléctricos más espectaculares de la década. Pero otro retraso más dañaría todavía más la credibilidad de un proyecto que lleva demasiado tiempo viviendo del hype.