Tesla y BMW podrían contar en breve con baterías de estado sólido

Tres profesionales en un evento de movilidad eléctrica, celebrando con un pastel y mostrando entusiasmo por la innovación en vehículos eléctricos.

La carrera por la batería de estado sólido acaba de sumar un nuevo capítulo en China. EVE Energy ha anunciado la salida de producción de dos nuevas celdas, bautizadas como Longquan No.3 y Longquan No.4, en su base de Chengdu. Con este movimiento el fabricante deja claro que quiere posicionarse cuanto antes en una de las tecnologías más prometedoras para la próxima generación de coches eléctricos. Además, el acto de presentación tuvo lugar el 17 de marzo de 2026 y la propia compañía lo enmarca como un paso relevante en su estrategia de industrialización.

Lo interesante del anuncio es que EVE no ha apostado por una única vía. Ha decidido dividir su desarrollo en dos frentes: uno más cercano a la electrónica de consumo y otro directamente orientado a la automoción. Esa hoja de ruta no es casual. En el sector se da por hecho que las baterías de estado sólido llegarán antes a aplicaciones menos exigentes desde el punto de vista mecánico e industrial. Posteriormente, darán el salto a los vehículos eléctricos a gran escala.

EVE Energy mueve ficha con sus nuevas baterías de estado sólido

EVE Energy ha sacado de línea dos nuevas baterías de estado sólido en su planta de Chengdu. La Longquan No.3 está enfocada al mercado de la electrónica de consumo y puede trabajar con una presión inferior a 2 MPa. Este es un detalle importante porque este tipo de dispositivos no admite soluciones de empaquetado demasiado complejas o pesadas. La Longquan No.4, por su parte, se ha desarrollado pensando en baterías de tracción para coche eléctrico. Eleva su capacidad hasta 60 Ah y ya puede completar ciclos bajo presiones de hasta 5 MPa.

Ese dato de la presión no es menor. Uno de los grandes problemas técnicos de las baterías de estado sólido es lograr que los materiales sólidos mantengan un contacto estable en el interior de la celda. En laboratorio puede resolverse, pero en un vehículo la cosa cambia: todo debe ser compacto, fiable, seguro y viable en costes. Por eso, conseguir que una celda orientada a automoción funcione en rangos de presión más realistas acerca esta tecnología a un escenario industrial más creíble.

Por qué esta tecnología sigue siendo clave para el futuro del coche eléctrico

Las baterías de estado sólido llevan años siendo consideradas una especie de “meta final” para el vehículo eléctrico. Sobre el papel, prometen más densidad energética, mayor seguridad térmica y tiempos de carga potencialmente más rápidos que las químicas actuales con electrolito líquido. La industria las observa como una solución capaz de mejorar autonomía, reducir riesgos y abrir la puerta a diseños de baterías más compactos y eficientes.

Aun así, conviene enfriar el entusiasmo. Que EVE haya conseguido poner en producción estas dos celdas no significa que su llegada al mercado masivo sea inminente. De hecho, todavía no se han publicado detalles completos sobre aspectos tan decisivos como el coste real de fabricación, la densidad energética final de estas versiones o el calendario exacto de integración en vehículos de producción.

Del laboratorio a la carretera todavía hay varios obstáculos

La industria sigue teniendo tres grandes deberes pendientes. El primero es la escalabilidad: fabricar unas pocas celdas avanzadas no tiene nada que ver con producir millones de unidades con rendimientos consistentes. El segundo es la integración en plataformas reales de automóvil, donde el comportamiento térmico, la durabilidad y el empaquetado son críticos. El tercero, y quizá el más determinante, es el precio: si el coste se dispara, la tecnología tardará mucho más en aterrizar en modelos generalistas.

En el caso de EVE Energy, además, esta evolución se apoya en un trabajo previo. En 2025, la compañía ya había comunicado avances en su base de Chengdu con capacidades de fabricación para baterías sólidas de entre 10 y 60 Ah. Además, realizó el lanzamiento previo de la Longquan No.2, dirigida a aplicaciones como robótica humanoide, dispositivos de inteligencia artificial y aeronaves de baja altitud. Las nuevas No.3 y No.4 suponen, por tanto, un paso más en una hoja de ruta que busca diversificar usos antes de atacar el mercado del coche eléctrico de lleno.

Pero probablemente te estés preguntando porque he titulado este artículo nombrando a Tesla y BMW ¿verdad? La respuesta es sencilla, EVE Energy es proveedor de Tesla y BMW, muchos modelos y coches eléctricos de este fabricante chino montan sus baterías. Por lo tanto el que EVE Energy avance hacia las baterías de estado sólido y su desarrollo abre las puertas a sus clientes a que en un futuro cuenten con la tecnología más avanzadas en baterías de estado sólido.

China sigue marcando el ritmo en la industria de las baterías

El movimiento de EVE no se entiende sin el contexto general. China no solo lidera la fabricación mundial de baterías para vehículos eléctricos, sino que también está acelerando en tecnologías emergentes. Datos difundidos a comienzos de 2026, basados en SNE Research, sitúan a CATL con un 39,2% de cuota global de baterías para vehículos eléctricos en 2025 y a BYD con un 16,4%. Entre ambas sumaron el 55,6% del mercado mundial. Esto es una señal clara del peso que ya tiene el ecosistema chino en este negocio.

A eso se suma otro factor: China está avanzando también en la creación de estándares específicos para baterías de estado sólido, algo que puede ayudar a acelerar la validación industrial y la adopción comercial de esta tecnología. En otras palabras, no solo quiere fabricar más que nadie, también quiere fijar parte de las reglas del juego. Soy consciente de que queda todavía algún que otro año para que las baterías de estado sólido sea algo común en los coches eléctricos. Sin embargo, sí que estoy confiado de que poco a poco empezaremos ver su implementación en modelos concretos y quien sabe si BMW o Tesla se atreven con el reto.

Lo que realmente significa el anuncio de EVE Energy

Más que una revolución inmediata, lo que ha hecho EVE Energy es mandar un mensaje al mercado: las baterías de estado sólido ya no están solo en la fase de promesa teórica. Ahora han entrado en una etapa de validación industrial cada vez más tangible. La Longquan No.3 parece diseñada para abrir camino en un entorno menos complejo, mientras que la Longquan No.4 actúa como una declaración de intenciones hacia el automóvil eléctrico.

Eso sí, todavía queda distancia entre este tipo de anuncios y una comercialización amplia en coches de calle. La tecnología progresa, pero sigue necesitando tiempo, volumen, costes competitivos y pruebas reales fuera del entorno controlado de fábrica. La noticia, por tanto, es importante, aunque no conviene venderla como si el cambio definitivo ya estuviera a la vuelta de la esquina.

Las baterías de estado sólido, mas cerca de lo que pensamos

Mi impresión es que EVE Energy ha tomado una decisión inteligente al no intentar vender humo con una batería “milagrosa” lista para todos los coches. Separar el desarrollo entre electrónica y automoción tiene sentido, porque demuestra que la compañía entiende dónde están hoy los límites reales del estado sólido. En esta industria, avanzar no consiste solo en presentar una cifra espectacular de autonomía, sino en resolver problemas muy poco vistosos. Esos problemas incluyen la presión interna, la fabricación a gran escala o la estabilidad de los materiales.

También creo que Europa y Estados Unidos deberían mirar con bastante atención este tipo de pasos. Mientras aquí seguimos hablando de futuros lanzamientos, en China cada vez aparecen más señales de industrialización, de estandarización y de capacidad para convertir una promesa tecnológica en producto. No significa que la batalla esté decidida. Sin embargo, sí que el ritmo lo está marcando, una vez más, el ecosistema chino de baterías.

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