Luca di Montezemolo carga contra el Ferrari Luce: “Estamos arriesgando la destrucción de un mito”
Ferrari acaba de abrir una puerta que durante décadas parecía casi intocable: la de un modelo completamente eléctrico con el Cavallino Rampante en el capó. El nuevo Ferrari Luce no es solo el primer coche 100% eléctrico de Maranello, también es una declaración de intenciones en un momento especialmente delicado para los deportivos de lujo.
El problema es que no todos han recibido esta nueva etapa con entusiasmo. Luca Cordero di Montezemolo, una de las figuras más importantes de la historia moderna de Ferrari, ha cargado con dureza contra el Luce y ha puesto sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿puede un Ferrari eléctrico, de cuatro puertas y cinco plazas, conservar intacto el mito de la marca?
Luca di Montezemolo estalla contra el Ferrari Luce: “Estamos arriesgando la destrucción de un mito”
Cuando Luca Cordero di Montezemolo habla de Ferrari, no lo hace como un simple aficionado nostálgico. Fue presidente de la marca entre 1991 y 2014 y su nombre está ligado a una de las etapas más exitosas de Maranello, tanto en imagen de marca como en competición.
Por eso sus palabras sobre el Ferrari Luce han causado tanto ruido. Montezemolo no ha suavizado el mensaje y ha llegado a afirmar que, si dijera todo lo que piensa, dañaría a Ferrari. Su frase más dura, sin embargo, ha sido otra: espera que al menos retiren el Cavallino Rampante de ese coche.
? | Luca Cordero di Montezemolo on the new Ferrari Luce:
— La Gazzetta Ferrari (@GazzettaFerrari) May 26, 2026
"If I said what I really think, I'd harm Ferrari. We're risking the destruction of a myth, I'm very sorry about that. I hope they at least remove the Prancing Horse from that car" pic.twitter.com/CdqD5mGFuN
La crítica no va dirigida únicamente a que el Luce sea eléctrico. Lo que Montezemolo cuestiona es algo más profundo: la legitimidad de este modelo para representar a Ferrari. En su visión, el riesgo no está en una batería o en unos motores eléctricos, sino en que la marca acabe diluyendo aquello que la convirtió en un símbolo mundial.
El Ferrari Luce no es un eléctrico cualquiera
Ferrari ha presentado el Luce como una de sus apuestas más importantes de las últimas décadas. Es su primer coche completamente eléctrico y llega con una configuración muy alejada de la imagen más clásica de Maranello.
No estamos ante un biplaza de motor central ni ante un superdeportivo radical pensado únicamente para emocionar en circuito o en una carretera de montaña. El Luce es un coche de cuatro puertas, cinco plazas y enfoque gran turismo, con una orientación más familiar y lujosa que deportiva en el sentido tradicional.
Según Reuters, el modelo tendrá un precio de partida de 550.000 euros, equivalente a unos 640.000 dólares, y las primeras entregas están previstas para el cuarto trimestre de 2026. También será el primer Ferrari de cinco plazas y contará con un maletero de 600 litros, una cifra muy poco habitual en un coche de la marca italiana.

Más de 1.000 CV y cuatro motores eléctricos
Ferrari sabe que no puede lanzar un eléctrico convencional con su escudo. Por eso el Luce llega con una ficha técnica de altísimo nivel: cuatro motores eléctricos, uno por rueda, más de 1.000 CV y una velocidad máxima superior a 310 km/h.
The Guardian apunta además a una batería de 122 kWh, una autonomía de 329 millas —unos 529 kilómetros— y una aceleración de 0 a 100 km/h en 2,5 segundos. Son cifras que lo colocan en el territorio de los eléctricos más prestacionales del mercado, aunque el debate alrededor del coche no se está centrando tanto en sus números como en lo que representa.
El sonido, el gran desafío emocional de un Ferrari eléctrico
Uno de los puntos más delicados para cualquier Ferrari eléctrico es el sonido. Durante décadas, el rugido de sus motores V8, V10 o V12 ha formado parte inseparable de la experiencia de conducción. No era un detalle más, sino una parte fundamental del producto.
Ferrari ha intentado resolver ese vacío amplificando vibraciones naturales del sistema eléctrico para generar una experiencia sonora propia. La idea no es imitar de forma artificial un motor de combustión, sino dar al conductor una respuesta acústica que acompañe la aceleración y mantenga cierta conexión emocional con el coche.
Aun así, aquí es donde muchos puristas encuentran el mayor problema. Para ellos, un Ferrari sin escape, sin cambios de régimen y sin el dramatismo mecánico de un motor térmico pierde una parte importante de su identidad.

Jony Ive y LoveFrom firman un diseño que divide a los seguidores
Otro de los aspectos más comentados del Ferrari Luce es su diseño. El coche ha sido desarrollado con la colaboración de Jony Ive, antiguo jefe de diseño de Apple, y su colectivo LoveFrom. El resultado se aleja de las formas agresivas que muchos aficionados asocian con Ferrari y apuesta por una silueta más limpia, grande y minimalista.
Esa decisión ha generado una reacción muy polarizada. Para algunos, el Luce representa una reinterpretación moderna del lujo italiano. Para otros, su imagen se aparta demasiado del ADN visual de Maranello.
La reacción del mercado tampoco ha sido especialmente cálida. Tras la presentación, las acciones de Ferrari llegaron a caer con fuerza en Milán y Nueva York, en medio de las dudas de inversores y analistas sobre la acogida del modelo.

Un Ferrari pensado para nuevos clientes
El Luce no parece diseñado para sustituir a los Ferrari de combustión más emocionales, sino para abrir una nueva vía de negocio. Su formato de cinco plazas, su maletero amplio y su planteamiento tecnológico encajan mejor con un comprador que busca lujo, exclusividad y uso diario, pero que también quiere entrar en la electrificación sin renunciar a una marca icónica.
Mercados como China, donde el coche eléctrico tiene una presencia mucho más consolidada y los motores de gran cilindrada soportan mayores presiones fiscales y regulatorias, pueden ser claves para entender esta decisión. También puede atraer a clientes jóvenes de alto poder adquisitivo más familiarizados con la tecnología, la inteligencia artificial y el ecosistema eléctrico.
Ferrari intenta demostrar que puede trasladar su idea de exclusividad a una nueva era. Montezemolo, en cambio, advierte de que en ese camino puede perderse algo que no se recupera con potencia, aceleración o precio.

Ferrari no abandona la combustión, pero el mensaje cambia
La llegada del Luce no significa que Ferrari vaya a dejar atrás de inmediato sus motores térmicos. La marca seguirá vendiendo deportivos de combustión e híbridos, y sus planes a largo plazo contemplan una gama dividida entre motores tradicionales, híbridos y eléctricos. Según The Guardian, Ferrari apunta a una combinación para 2030 con un 40% de modelos de combustión, un 40% híbridos y un 20% eléctricos.
Ese dato es importante porque sitúa al Luce como una pieza más dentro de la estrategia, no como una sustitución total del Ferrari tradicional. Sin embargo, el hecho de que el primer eléctrico de la marca sea grande, de cuatro puertas, cinco plazas y con un diseño tan diferente explica perfectamente la intensidad del debate.
Ferrari tenía que electrificarse, pero quizá no así
Ferrari no podía vivir eternamente al margen del coche eléctrico. Incluso una marca tan protegida, exclusiva y rentable como Maranello necesita explorar nuevas tecnologías, nuevos clientes y nuevos mercados. En ese sentido, el Luce era casi inevitable.
La cuestión es si el primer Ferrari eléctrico debía ser precisamente este coche. Un gran turismo de cinco plazas, con estética rupturista y precio estratosférico, puede tener sentido desde el punto de vista comercial, pero también abre una brecha emocional con la base más fiel de la marca.
Montezemolo exagera cuando pide retirar el Cavallino Rampante, pero su crítica toca una fibra sensible. Ferrari no vende solo velocidad. Vende teatro, sonido, historia, escasez y una conexión casi irracional con la máquina. Si el Luce consigue trasladar todo eso al mundo eléctrico, será un hito. Si no lo consigue, quedará como un coche carísimo, rapidísimo y tecnológicamente brillante, pero con una pregunta incómoda encima: ¿era esto lo que esperábamos de un Ferrari?
