Pony.ai, competencia del robotaxi de Tesla, asegura que no son rivales

Lou Tiancheng de Pony AI

El co-fundador de Pony.ai no ve a Tesla al mismo nivel de conducción autónoma que ellos

En vísperas del esperado anuncio de Elon Musk sobre el Robotaxi de Tesla, Lou Tiancheng, cofundador y director técnico de Pony.ai, lanzó una afirmación contundente que no ha pasado desapercibida: “Tesla aún no se ha ganado un sitio en la mesa del Nivel 4”. Con esta metáfora, Lou se refiere al exclusivo grupo de empresas que han logrado no solo operar vehículos autónomos sin conductor, sino también desplegarlos de forma masiva y funcional.

Lou, considerado una de las grandes mentes del software en China y exmiembro del equipo de conducción autónoma de Google (hoy Waymo), defiende desde hace años que la verdadera autonomía vehicular pasa por el Nivel 4 (L4), donde los coches pueden circular sin intervención humana dentro de zonas operativas concretas. En su opinión, los sistemas avanzados de asistencia al conductor (L2), por más refinados que sean, no pueden equipararse al salto cualitativo que supone un auténtico L4. De hecho, afirma tajantemente que cuanto mejor se vuelve un sistema L2, más se aleja tecnológicamente de lo que debería ser un L4.

Para Lou, los requisitos para entrar en esa “mesa del L4” son claros: operación sin conductor y una flota lo suficientemente amplia como para garantizar que la tecnología es realmente escalable y viable. Según él, actualmente solo tres compañías cumplen con ese estándar: Waymo, Baidu y la propia Pony.ai. Tesla, por ahora, está fuera de esa lista.

El directivo no solo cuestiona el nivel de autonomía de Tesla, sino también su escala operativa. Señala que los 20 vehículos que la compañía tiene desplegados en Austin, Texas, son aún demasiado pocos como para hablar de una implementación masiva. A su juicio, una empresa debe contar con al menos un centenar de unidades funcionando de manera continua, disponibles para el público y sin conductor a bordo, para empezar a ser considerada un actor serio en el terreno del L4.

También matiza que, si bien Tesla ha elegido una ciudad como Austin para su despliegue inicial por sus condiciones favorables —poca lluvia, escasos peatones, tráfico manejable—, esta estrategia recuerda a los primeros pasos de Waymo y denota que todavía está en una etapa inicial. Para Lou, es una señal más de que Tesla aún está lejos de ofrecer un sistema L4 maduro y preparado para entornos urbanos complejos y dinámicos.

Otro aspecto en el que Lou profundizó fue en la dificultad real de alcanzar la autonomía completa. Explicó que lograr un sistema que funcione sin conductor con seguridad y fiabilidad requiere un desarrollo que puede durar entre seis y siete años. Durante ese tiempo, muchas compañías atraviesan una etapa donde internamente se dan grandes avances, pero desde fuera parece que no hay progreso porque aún se utilizan conductores de seguridad. Este "vacío de percepción", como lo llama, es uno de los motivos por los que tantas empresas no logran dar el salto al verdadero L4.

Además, Lou hizo hincapié en una decisión que Waymo tomó hace ya más de una década: abandonar el desarrollo de sistemas L2. Según él, en 2013 y 2014 detectaron que muchos usuarios confundían el L2 con un sistema plenamente autónomo, lo que representaba un riesgo de seguridad significativo. Desde entonces, tanto Waymo como Pony.ai han apostado por el L4 como única vía viable hacia un futuro sin conductores humanos.

Pony.ai, que debutó en el Nasdaq en noviembre de 2024 con una valoración cercana a los 4.500 millones de dólares (unos 4.160 millones de euros), ha mantenido su enfoque exclusivamente en el desarrollo de esta tecnología. Lou y su socio James Peng han defendido en reiteradas ocasiones que su objetivo es rediseñar la movilidad desde la raíz, creando vehículos que no necesiten un volante ni pedales, convirtiéndolos en espacios móviles completamente autónomos.

Una de las claves de su estrategia es la reducción drástica de los costes. En los últimos meses han logrado disminuir el precio de producción de sus sistemas autónomos de última generación en un 70 %, lo que permite ampliar rápidamente su flota y establecer acuerdos con fabricantes como Toyota, GAC y BAIC. De hecho, ya están operando más de 250 vehículos en varias ciudades chinas y planean superar los 1.000 a lo largo de 2025.

En su intervención, Lou también reflexionó sobre el papel de la inteligencia artificial general (AGI) en este proceso. Si bien reconoce que la cobertura mediática sobre el AGI ha crecido exponencialmente, considera que el desarrollo tecnológico en sí avanza de forma constante y ligeramente acelerada. En su visión, la conducción autónoma será una de las primeras áreas donde veremos a la AGI superar a los humanos en tareas complejas sin necesidad de supervisión directa.

Por último, habló sobre los llamados “modelos del mundo”, un concepto impulsado por Waymo hace años que permite a las inteligencias artificiales aprender no solo a imitar, sino a explorar y mejorar su rendimiento mediante técnicas de aprendizaje por refuerzo en entornos simulados. Esta metodología, destaca Lou, favorece especialmente a compañías con ADN tecnológico como Pony.ai, ya que reduce la dependencia de datos del mundo real y exige un tipo de talento distinto.

El mensaje de Lou Tiancheng es claro y directo: mientras Tesla sigue ganando titulares, las verdaderas batallas por la autonomía total se están librando en otro nivel, uno donde el despliegue real y la seguridad sin concesiones son la norma. Y por ahora, ese es un juego al que Tesla aún no ha sido invitado.

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