BMW apuesta por el extensor de autonomía para su próximo SUV eléctrico y ofrecer 1.000 km de alcance
BMW recupera la tecnología de extensor de autonomía con un revolucionario X5 eléctrico que supera los 1.000 km
BMW vuelve a apostar por una tecnología que muchos daban por enterrada: el extensor de autonomía. Tras años de ausencia desde el fin del i3 REx en 2018, la firma bávara se prepara para relanzar este concepto con un planteamiento completamente nuevo, más sofisticado y adaptado a los desafíos actuales. El primer modelo en estrenarlo será la próxima generación del BMW X5, conocida internamente como G66, que incorporará una innovadora arquitectura híbrida en serie bautizada como eRE+.
Este sistema ha sido desarrollado conjuntamente con el proveedor alemán ZF, y no se limitará al X5. BMW también está evaluando su implementación en otros modelos clave como el futuro X3 (G45) y el próximo X7 (G67), lo que sugiere que esta tecnología podría convertirse en un pilar estratégico de su electrificación.
La razón de este regreso está clara. A pesar del avance de la movilidad eléctrica, muchos conductores aún desconfían de la limitada red de recarga, especialmente fuera de las grandes ciudades. Esta falta de infraestructura, unida al éxito que están teniendo en China las soluciones con extensor de autonomía, ha impulsado a BMW a reintroducir esta opción como una respuesta pragmática a la realidad del mercado global.
Pero el nuevo sistema REx que debutará en el X5 poco tiene que ver con el visto en el antiguo i3. BMW y ZF han diseñado desde cero la arquitectura eRE+, que va mucho más allá de servir simplemente como respaldo de emergencia. En esta nueva plataforma, el motor térmico no impulsa las ruedas directamente, sino que actúa como generador para alimentar el sistema eléctrico cuando la batería lo necesita. En la versión eRE+, además, se incorpora un embrague y un diferencial que permiten, en momentos puntuales, enviar tracción mecánica al tren de rodaje, ofreciendo un plus de versatilidad.
El propulsor térmico ofrecerá entre 148 y 201 CV de potencia, dependiendo de la configuración elegida, y estará vinculado a una moderna plataforma eléctrica de 800 voltios. A esto se suman las nuevas baterías cilíndricas NMC, desarrolladas junto a CATL, que prometen una densidad energética muy superior a la de los modelos actuales. Todo este conjunto permitirá que el X5 eRE+ alcance una autonomía combinada superior a los 1.000 kilómetros, aunque por el momento no se han publicado cifras oficiales homologadas bajo el estándar WLTP.
Uno de los avances más destacados es la gestión energética, que ha sido profundamente revisada por BMW. El sistema ha sido optimizado para que el motor térmico funcione de manera continua y eficiente como generador, evitando arranques y paradas innecesarias que penalicen el consumo y las emisiones. Esta lógica de funcionamiento también mejora el confort de marcha y permite un mayor aprovechamiento del sistema eléctrico en los trayectos diarios.
El regreso del extensor de autonomía contrasta con las declaraciones realizadas en el pasado por Oliver Zipse, CEO de BMW, quien descartó públicamente esta tecnología por su complejidad y coste adicional. Sin embargo, la presión regulatoria, la creciente competencia de marcas chinas y la necesidad de ofrecer soluciones más adaptadas a las distintas realidades de los mercados internacionales han llevado a la marca a revisar su estrategia. El proyecto ya está en una fase avanzada de validación y solo falta la aprobación definitiva del consejo de administración para iniciar la producción en serie.
Además, BMW no está descartando otras alternativas en paralelo. El desarrollo del iX5 de hidrógeno ha aportado valiosas lecciones, especialmente en lo que respecta al uso de generadores para alimentar un sistema eléctrico sin conexión mecánica directa. Esta experiencia también está sirviendo de base para explorar soluciones de electrificación más flexibles y escalables, que se adapten a diferentes necesidades sin cerrarse a una única tecnología.
Con esta nueva generación de extensores de autonomía, BMW busca posicionarse como una marca capaz de ofrecer vehículos eléctricos con verdaderas garantías de uso en el día a día, incluso para aquellos conductores que aún no confían plenamente en la infraestructura de recarga. Una apuesta que, lejos de mirar al pasado, apunta directamente a resolver los retos más inmediatos del futuro de la movilidad.