Ford tiene una nueva bomba de calor que permite ahorrar un 10% de energía en invierno

Furgoneta eléctrica de Ford con nueva bomba de calor

La bomba de calor es un elemento clave en los coches eléctricos ya que permite que en invierno el vehículo no se vea tan afectado por las bajas temperaturas

La llegada del invierno y la caída de las temperaturas representan un desafío considerable para los vehículos eléctricos. El frío afecta significativamente tanto a la autonomía como al consumo energético, a pesar de los avances en gestión térmica en los últimos años.

Sin embargo, Ford afirma haber encontrado una solución innovadora: una nueva bomba de calor que, por el momento, se ha incorporado a su flota de furgonetas eléctricas, pero que previsiblemente llegará a los turismos en un futuro cercano.

Una tecnología más eficiente para climatizar vehículos eléctricos

El funcionamiento de las bombas de calor es bien conocido en el sector. Estas emplean gases refrigerantes extremadamente fríos para captar calor del ambiente y, posteriormente, lo comprimen para elevar su temperatura. Esta tecnología es altamente eficiente en comparación con los sistemas de calefacción convencionales que utilizan resistencias eléctricas. De hecho, la autonomía de un coche eléctrico puede variar significativamente en invierno dependiendo del tipo de sistema térmico que emplee.

Ford ha dado un paso adelante al integrar la inyección de vapor en su sistema de bomba de calor, lo que optimiza tanto la calefacción como la refrigeración en sus vehículos industriales. La compañía asegura que su nueva tecnología, denominada VIHP (Vapor Injection Heat Pump), permite extraer energía térmica incluso en condiciones extremas, como temperaturas de hasta -10 °C. Este sistema maximiza la eficiencia energética, ya que necesita una mínima cantidad de electricidad para funcionar, pero genera una gran cantidad de calor, lo que se traduce en una mejora de autonomía de hasta un 10% en pruebas reales.

Eficiencia térmica en invierno y verano

No solo en invierno esta tecnología supone una ventaja, sino también en verano. Ford explica que, cuando la temperatura exterior supera los 25 °C, la bomba de calor actúa en sentido inverso, extrayendo calor del interior del habitáculo y reduciendo así la energía necesaria para el aire acondicionado. Esto significa un menor consumo de batería y una mayor autonomía, factores clave para empresas que dependen de vehículos comerciales eléctricos.

"Para las compañías que utilizan furgonetas, cada kilómetro adicional entre recargas supone menos tiempo de inactividad y, en consecuencia, mayores beneficios. Por eso, en Ford nos esforzamos por optimizar cada kilómetro recorrido para que las flotas eléctricas sean más eficientes y rentables", destaca la marca.

Pruebas exigentes para garantizar el rendimiento

El desarrollo de esta nueva tecnología ha supuesto dos años de investigación y pruebas exhaustivas. Los ingenieros de Ford han llevado a cabo más de 100 ensayos en túneles de viento y entornos climatizados, además de recorrer más de 25.000 kilómetros en condiciones reales. Desde el frío extremo de Finlandia con temperaturas de hasta -34 °C hasta el calor abrasador del sur de España, Ford ha puesto a prueba su sistema en todo tipo de escenarios.

El control térmico es una prioridad en la industria del coche eléctrico. Fabricantes como Tesla y Volkswagen ya han desarrollado sus propias soluciones avanzadas para optimizar el consumo energético y maximizar la autonomía. Sin embargo, la apuesta de Ford por la inyección de vapor en su nueva bomba de calor podría marcar un antes y un después en la eficiencia térmica de los vehículos eléctricos, tanto en climas fríos como cálidos.

Con esta innovación, Ford busca no solo mejorar la autonomía de sus vehículos, sino también ofrecer soluciones más eficientes y rentables para empresas y usuarios, consolidándose como un referente en la evolución tecnológica de la movilidad eléctrica.

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