2025: Un año horrible para Mercedes-Benz con caída de beneficios de casi un 50%

Mercedes-Benz presenta unos resultados malos en 2025 con caída en beneficios

Mercedes-Benz Group se deja casi la mitad del beneficio en 2025: menos margen, más presión china y dudas en el coche eléctrico

El ejercicio 2025 pasará a la historia reciente de Mercedes-Benz como uno de los más exigentes de la última década. El fabricante alemán ha cerrado el año con un desplome del beneficio del 48,8%, quedándose en apenas 5,34 millones de euros. Una sacudida de gran calibre que refleja un contexto complejo marcado por la caída de ventas, la erosión de márgenes y una generación de caja claramente inferior a la de 2024.

La propia compañía atribuye el retroceso a varios factores combinados: aranceles en mercados clave, tipos de cambio desfavorables y, especialmente, una competencia cada vez más agresiva en China. Su consejero delegado, Ola Källenius, ha insistido en que los resultados estaban dentro de lo previsto y que el grupo ha priorizado eficiencia y flexibilidad. El mensaje hacia los inversores es claro: 2025 ha sido un año de transición y el foco está puesto en una recuperación progresiva en 2026.

Las cifras dejan poco margen a la interpretación

El deterioro no se limita al beneficio neto. El resultado operativo (EBIT) se contrajo un 57,2%, hasta 5,82 millones de euros, mientras que el EBIT ajustado retrocedió un 39,9%, situándose en 8,24 millones. La facturación también cedió terreno: un 9,2% menos, hasta 132,2 millones de euros.

La presión se trasladó igualmente a la caja. El flujo de caja libre del negocio industrial cayó un 40,8%, hasta 5,41 millones de euros. El beneficio por acción pasó de 10,19 euros a 5,34 euros, y el dividendo se reducirá desde 4,30 euros hasta 3,50 euros por título. En definitiva, menos rentabilidad para el accionista y menos músculo financiero para afrontar la transformación eléctrica.

Mercedes-Benz Cars: menos volumen y menor rentabilidad

La división de turismos, auténtico corazón del grupo, tampoco logró esquivar la tormenta. El EBIT ajustado descendió un 45%, hasta 4,77 millones de euros, y la rentabilidad sobre ventas cayó del 8,10% al 5,00%.

En términos de volumen, Mercedes entregó 1.801.291 coches en 2025, un 9,2% menos que el año anterior. El retroceso fue generalizado, aunque especialmente acusado en China.

Electrificación: crecimiento aparente, pero con matices

Los modelos electrificados (eléctricos puros e híbridos enchufables) alcanzaron 368.700 unidades, apenas un 0,3% más. Sin embargo, al analizar el dato en detalle surgen señales preocupantes: los eléctricos 100% bajaron un 8,8%, pasando de 185.059 a 168.823 unidades.

Esto significa que el ligero aumento de la cuota electrificada, que ya representa el 20,50% de las ventas, se apoya principalmente en los híbridos enchufables. El eléctrico puro pierde impulso dentro de la propia marca, en un momento en el que la competencia —especialmente asiática— acelera su ofensiva tecnológica y comercial.

La gama alta resiste, pero no compensa

Los modelos denominados “Top-End” supusieron el 15% de las ventas globales de turismos, unas 270.000 unidades. Aquí se incluyen pesos pesados como el Clase S, el GLS, el Clase G y las versiones deportivas de AMG. Son vehículos de alto margen que ayudan a sostener la rentabilidad.

Aun así, el tirón del segmento premium no ha sido suficiente para neutralizar la caída global del volumen y la presión sobre precios en mercados estratégicos.

Nueva ofensiva de producto: CLA, GLC y digitalización propia

En el núcleo de su oferta, Mercedes deposita buena parte de sus esperanzas en la nueva generación del CLA, el GLC y el GLB. El GLC continúa siendo el superventas de la marca, mientras que el nuevo CLA estrena el sistema operativo propio MB.OS, un movimiento clave para ganar independencia tecnológica.

Según la compañía, el CLA ya acumula pedidos que cubren buena parte de la producción de 2026, trabajando incluso a tres turnos. El Clase S, por su parte, ha recibido una profunda actualización, incluyendo una nueva generación de motor V8 para reforzar su posición en el lujo tradicional.

China: mercado imprescindible y mayor quebradero de cabeza

Casi un tercio de los turismos vendidos por Mercedes en 2025 se entregaron en China. Pero también fue el país donde más retrocedió la marca, con una caída del 19%.

La presión de fabricantes locales, cada vez más competitivos en calidad, tecnología y precio, está erosionando el posicionamiento de las marcas europeas. La estrategia de Mercedes pasa por reforzar el enfoque “en China para China”, aumentar la localización productiva y tecnológica y ejecutar un severo plan de ajuste de costes.

Hasta 2027, el grupo pretende reducir un 10% los costes de materiales, un 20% los costes variables de producción y otro 20% los costes fijos respecto a 2024. Una hoja de ruta ambiciosa que será determinante para recuperar márgenes.

Vans y servicios financieros: luces y sombras

En Mercedes-Benz Vans, las entregas bajaron un 11,5%, hasta 359.136 unidades. La nota positiva llegó del lado eléctrico: 28.488 furgonetas eléctricas, un 46% más que el año anterior, elevando la cuota eléctrica al 7,90%.

No obstante, el EBIT ajustado cayó un 37,9% y la rentabilidad se redujo del 14,60% al 10,20%. Más volumen eléctrico, pero menor margen.

En cambio, Mercedes-Benz Financial Services logró mejorar su EBIT ajustado un 11,7%, hasta 1,27 millones de euros, aunque con menor volumen de nuevos contratos y mayores costes por riesgo crediticio.

Objetivo: volver a los 2.000.000 de coches… pero con más eficiencia

A medio plazo, Mercedes quiere aproximarse de nuevo a los 2.000.000 de vehículos anuales. Sin embargo, la capacidad global se ajustará a unas 2.200.000 unidades en 2028. La consigna es clara: priorizar rentabilidad frente a volumen.

La marca aspira a recuperar una rentabilidad sobre ventas de entre el 8% y el 10%. Para ello, prepara una ofensiva de más de 40 modelos nuevos o actualizados antes de 2027, incluyendo versiones eléctricas del Clase C y nuevas propuestas tanto en el segmento central como en la gama alta.

De cara a 2026, el grupo prevé ingresos similares a los de 2025, pero con un EBIT claramente superior al desaparecer los costes extraordinarios de reestructuración. El flujo de caja libre podría ser ligeramente inferior y, en turismos, la rentabilidad ajustada se movería entre el 3% y el 5%.

Mercedes-Benz está bajo el alambre

La fotografía de 2025 es preocupante, pero no sorprendente. Mercedes está pagando el precio de una transición eléctrica más lenta de lo previsto y de haber subestimado la velocidad a la que los fabricantes chinos han escalado en tecnología y percepción de marca.

Lo más llamativo no es solo la caída del beneficio, sino el retroceso de los eléctricos puros dentro de su propio mix. Si el crecimiento electrificado depende de los híbridos enchufables, el riesgo es quedarse a medio camino en una carrera donde otros ya están acelerando a fondo.

La ofensiva de producto y el recorte de costes pueden devolver oxígeno a corto plazo. Sin embargo, la verdadera batalla se librará en China… y, cada vez más, en Europa, donde la “armada china” ya compite no solo en el acceso, sino también en el territorio premium. Si Mercedes quiere recuperar sus márgenes históricos, necesitará algo más que eficiencia: necesitará volver a marcar la referencia tecnológica.

Me resulta muy curioso que un gigante como Mercedes-Benz apenas logre unos beneficios de poco más de 5 millones de euros, un valor que sitúa a la marca alemana en el alambre de presentar un año de pérdidas y es que si hay algún desajuste de cualquier tipo, o un modelo que no se comercialice como se espera podría suponer un gran problema para la marca.

Es cierto que Mercedes-Benz cuenta con un interesante fondo de recursos, por lo tanto podría aguantar el golpe sin problema, pero si entra en una tónica de pérdidas salir de allí sería un grave problema.

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