Leapmotor logra lo impensable hace unos años, sus coches ya son más seguros que los de Volvo
Leapmotor demuestra, otra vez, que los coches chinos ya no tienen nada que envidiar al resto
Hace un par de décadas, los coches chinos que intentaban irrumpir en Europa ya mostraban claras carencias: desde niveles de seguridad poco convincentes hasta motores y emisiones que dejaban mucho que desear. Pues bien: ese panorama ha quedado bastante atrás. El país que hace apenas una década todavía era sinónimo de automóviles con escasa protección ahora firma, de hecho, una de las mayores exhibiciones de seguridad de su historia.
Durante casi siete décadas, el eje del discurso sobre seguridad automovilística tuvo un acento claramente sueco. Volvo construyó su reputación sobre un enfoque casi obsesivo por proteger a los ocupantes: desde el cinturón de tres puntos patentado en 1959 y liberado para toda la industria hasta los sofisticados sistemas de asistencia que se convirtieron en estándar en los últimos años. Pues lo que está ocurriendo con la última oleada de pruebas de Euro NCAP no es una mera anécdota: es un símbolo de cambio de época.
El SUV eléctrico Leapmotor B10, de la marca china Leapmotor (respaldada por el grupo Stellantis), ha logrado la puntuación más elevada registrada hasta ahora en la protección de adultos y una valoración global que lo sitúa en lo más alto de la tabla. Su balance es contundente: 93 % en protección de adultos, 93 % en niños, 84 % para usuarios vulnerables y 85 % en sistemas de asistencia.
Es el modelo más equilibrado de la ronda, y por primera vez un vehículo chino se sitúa en la cúspide del termómetro europeo de seguridad.
La sorpresa adquiere aún más relieve cuando lo comparas con el Volvo EX90, el modelo que muchos consideraban el “nuevo tótem” de la marca sueca. Sus datos siguen siendo excelentes —92 % para adultos, 93 % para niños, 82 % para usuarios vulnerables y 86 % en asistentes de seguridad—, pero no bastan para superar al Leapmotor, que firma una consistencia global algo superior. El detalle es especialmente relevante si se tiene en cuenta que Volvo había construido su identidad casi exclusivamente sobre la seguridad, y hasta ahora ningún fabricante chino se había codeado con tanta solvencia en ese territorio considerado tradicionalmente europeo.
Quizás lo más llamativo es que los cuatro modelos chinos evaluados en esta ronda han obtenido la máxima calificación de cinco estrellas: además del Leapmotor B10, están el Hongqi EHS7, el BYD Seal 6 y el MG S9 PHEV. Este pleno contrasta con lo que sucedía en Europa, donde gigantes como BMW o Volkswagen han visto cómo algunos de sus productos se quedaban en cuatro estrellas. Para los consumidores el mensaje es claro: el origen ya no determina la seguridad de un vehículo.
Que China lidere esta ronda tiene una carga simbólica evidente. Muchos todavía recuerdan aquellos virales de principios de los 2000 donde algunos coches chinos se venían abajo en los crash tests con una fragilidad alarmante. Hoy, esos mismos fabricantes muestran que han aprendido la lección, que han invertido y que ahora pueden ser alumnos aventajados en la asignatura que durante décadas fue patrimonio europeo. Y justo ahora, Euro NCAP acaba de certificarlo.