BMW arrancará en agosto la producción del nuevo i3 en Múnich y transformará la planta en 100 % eléctrica
BMW ya tiene fecha para uno de los movimientos más importantes de su nueva era eléctrica. La planta de Múnich, uno de los centros históricos de la marca, arrancará en agosto de 2026 la producción en serie del nuevo BMW i3, el segundo modelo de la familia Neue Klasse. No se trata solo de un lanzamiento más. Es el inicio real del despliegue industrial de esta nueva generación de coches eléctricos dentro de la red global del grupo.
La noticia también confirma hasta qué punto BMW está transformando su base productiva en Europa. La fábrica muniquesa ha vivido una profunda modernización en los últimos años para adaptarse a la movilidad eléctrica, a la digitalización masiva de procesos y a una nueva arquitectura de vehículo pensada para ganar eficiencia. Y el siguiente paso ya está fijado. En 2027, la planta fabricará exclusivamente modelos 100 % eléctricos.
BMW prepara en Múnich el gran salto de la Neue Klasse
La entrada en producción del nuevo BMW i3 marcará un antes y un después para la compañía alemana. BMW ha invertido unos 650 millones de euros para reconvertir la planta de Múnich en un centro preparado para la nueva ofensiva eléctrica de la marca. Ese esfuerzo no solo busca fabricar un nuevo modelo. Además, apunta a rediseñar por completo la forma en la que se ensamblan sus vehículos.
La importancia del movimiento es doble. Por un lado, el i3 será el segundo coche de la Neue Klasse tras el iX3. Por otro, será el modelo encargado de abrir una nueva etapa para la factoría bávara. Esta pasará de convivir con distintas tecnologías a centrarse únicamente en coches eléctricos a partir del próximo año. Además, BMW ha confirmado que las primeras entregas del nuevo i3 arrancarán en otoño de 2026.
Una fábrica histórica adaptada a la era del coche eléctrico
La planta de Múnich lleva más de un siglo produciendo vehículos, pero pocas veces había afrontado una transformación de este calibre. Durante la remodelación, BMW ha mantenido una producción diaria de hasta 1.000 coches mientras levantaba nuevas instalaciones clave dentro del complejo. Entre ellas destacan una nueva nave de carrocería, áreas logísticas rediseñadas y una zona de montaje completamente actualizada.
Una de las claves de este cambio es que BMW no ha planteado una reforma puntual, sino una revisión completa del flujo de valor, desde la llegada de los proveedores hasta el vehículo terminado. Según la propia compañía, esa reorganización permitirá reducir otro 10 % los costes de producción en Múnich con la llegada del nuevo BMW i3. Así, se situarán incluso por debajo de los niveles de la generación actual.

Más automatización, más digitalización y menos complejidad
En la nueva carrocería trabajan 800 robots industriales, y el grado de automatización ronda el 98 %. BMW asegura que también ha reducido la complejidad de los procesos de unión, bajándolos a solo cinco grandes tipos. Esto facilita la producción y mejora la eficiencia. A eso se suma el uso de gemelos digitales para planificar instalaciones y sistemas antes de su puesta en marcha física.
La digitalización también gana peso en pintura y montaje. La planta emplea sistemas de inspección de superficie apoyados por cámaras e inteligencia artificial para detectar imperfecciones. Mientras tanto, en la línea de ensamblaje los vehículos, las herramientas y los equipos están conectados en tiempo real. BMW señala incluso que el nuevo i3 es capaz de transmitir digitalmente el estado de hasta 20.000 características durante su proceso de montaje.
El modelo BMW iFACTORY ya toma forma real
Toda esta estrategia se apoya en el concepto BMW iFACTORY, el marco con el que el fabricante quiere hacer sus fábricas más eficientes, sostenibles y digitales. En Múnich, esa idea deja de ser un simple eslogan corporativo. Así, se convierte en una aplicación práctica en todas las fases de producción.
Logística pensada para una planta en plena ciudad
Uno de los retos más llamativos de Múnich es su ubicación: se trata de una planta histórica rodeada por la propia ciudad. Para resolverlo, BMW ha desarrollado una estructura logística de varios niveles que permitirá que cerca del 70 % de las piezas lleguen directamente a los puestos de montaje. Con ello se reducen desplazamientos internos, se libera espacio y se acelera el suministro a línea.
La automatización en esta área también sube un escalón. Los sistemas de suministro automáticos, los robots de transporte y los vehículos sin conductor asumirán en el futuro alrededor del 60 % de las tareas logísticas. Todo ello estará coordinado desde un centro digital de control.
Una planta dentro de otra: así fabrica BMW sus asientos en Múnich
Otra singularidad de esta factoría es su instalación interna para fabricar asientos, un modelo que BMW presenta como una especie de “planta dentro de la planta”. Allí se producen los asientos de todas las versiones fabricadas en Múnich y se entregan directamente a montaje en secuencia exacta. Para la marca, este centro actúa además como referencia interna en calidad, validación de procesos y prueba de nuevos materiales y tecnologías.
Baterías de Baviera y motores eléctricos desde Austria
La transformación de Múnich no se entiende sin su conexión con otros enclaves de producción del grupo. Las baterías de alta tensión Gen6 que usará el nuevo BMW i3 llegarán desde la nueva planta de Irlbach-Straßkirchen, en Baja Baviera. Esto sigue la estrategia “local for local” de BMW. La compañía destaca que en ese centro se emplean controles de calidad en línea, gemelos digitales e inteligencia artificial para elevar la precisión del proceso.
El motor eléctrico Gen6 del i3 se fabricará en la planta de Steyr, en Austria, una instalación con más de 40 años de experiencia en sistemas de propulsión. Allí se producirán componentes esenciales del sistema e-drive, como rotor, estator, inversor y transmisión. Por su parte, la carcasa del motor llegará desde Landshut, donde BMW cuenta con su fundición de aluminio.
El BMW i3 será solo el principio: habrá más Neue Klasse fabricados en Múnich
BMW no quiere que el nuevo i3 sea un caso aislado. La marca ya ha avanzado que la planta de Múnich acogerá más modelos de la Neue Klasse en los próximos años, incluido el futuro BMW i3 Touring. Es una señal clara de que la factoría tendrá un papel central en la gama eléctrica de nueva generación y no solo en un modelo de volumen.

Una fábrica histórica que BMW renueva para seguir viva
BMW se juega mucho más que un coche con este movimiento. El verdadero examen no será únicamente lanzar un sedán eléctrico atractivo, sino demostrar que puede fabricar a gran escala en Europa con costes competitivos, procesos muy automatizados y una cadena de suministro regionalizada. Y en ese sentido, Múnich se convierte en una especie de escaparate industrial. Si aquí funciona, el resto del plan de la Neue Klasse ganará credibilidad de inmediato.
También hay un detalle importante que no conviene pasar por alto. BMW no está vendiendo solo electrificación, sino una nueva manera de producir. La combinación de IA, gemelos digitales, logística multinivel y fabricación local de componentes críticos apunta a una estrategia más profunda que la de simplemente cambiar motores térmicos por baterías. Ahora queda ver si todo ese despliegue industrial se traduce en coches realmente competitivos en precio, autonomía y margen, que es donde de verdad se ganará la partida.