El coche eléctrico rompe uno de sus mayores mitos: se avería menos que los gasolina y diésel

Averías en coches eléctricos y coches de combustión

Los últimos datos del ADAC vuelven a desmontar una de las dudas más repetidas sobre el coche eléctrico: su fiabilidad. Según la estadística de asistencia en carretera del club automovilístico alemán, los eléctricos sufren menos averías que los modelos de gasolina y diésel cuando se comparan vehículos de edades similares.

La clave no está en ningún misterio tecnológico, sino en algo bastante simple: un eléctrico tiene menos piezas sometidas a desgaste, menos elementos móviles y una arquitectura mecánica menos compleja. Aun así, el informe también deja una lectura curiosa: el gran punto débil sigue siendo la clásica batería de 12 voltios, la misma que lleva décadas dando problemas en los coches de combustión.

Los coches eléctricos ya fallan menos que los de combustión, según el ADAC

Durante años, una parte del mercado ha mirado al coche eléctrico con cierta desconfianza. Autonomía, precio, infraestructura de carga y vida útil de la batería han sido los grandes argumentos del debate. Pero en materia de averías en carretera, los datos empiezan a inclinar la balanza con bastante claridad.

La estadística de averías del ADAC, una de las referencias más importantes en Europa, señala que los eléctricos puros registran menos incidencias que los coches de combustión de la misma antigüedad. En el caso de los vehículos de cuatro años, los eléctricos presentaron una media de 6,5 averías por cada 1.000 unidades, mientras que los modelos de gasolina y diésel alcanzaron 12,5 averías por cada 1.000 coches.

La diferencia es notable porque no hablamos de una comparativa teórica, sino de asistencias reales en carretera. Es decir, de coches que han necesitado la intervención de los servicios de ayuda del ADAC.

Menos piezas, menos desgaste y menos puntos críticos

La explicación principal está en la propia construcción del vehículo eléctrico. Frente a un motor térmico, con cientos de piezas móviles, sistemas de lubricación, escape, inyección, turbo, embrague o cajas de cambio complejas, un eléctrico reduce mucho el número de componentes susceptibles de fallar.

El ADAC apunta precisamente a esa menor complejidad mecánica como uno de los factores que explican la ventaja de los eléctricos. Un motor eléctrico trabaja con muchos menos elementos móviles y soporta menos esfuerzos térmicos que un propulsor de gasolina o diésel. Eso se traduce en menos desgaste y, por tanto, en una menor probabilidad de sufrir una avería grave en los primeros años de uso.

No significa que los eléctricos sean inmunes a los problemas. Significa que sus averías tienden a concentrarse en otros apartados, especialmente en la electrónica auxiliar, el sistema de bajo voltaje y algunos componentes comunes a cualquier coche moderno.

La batería de 12 voltios sigue siendo el gran enemigo

Uno de los datos más llamativos del informe es que la causa más habitual de avería sigue siendo la batería de 12 V. En el conjunto de vehículos analizados por el ADAC, este elemento estuvo detrás del 45,4 % de las asistencias registradas en 2025.

En los eléctricos, esta batería no se usa para arrancar un motor de combustión, pero sigue siendo imprescindible. Alimenta sistemas de control, unidades electrónicas, cierres, iluminación, comunicación y otros elementos de bajo voltaje. Si falla, el coche puede quedar completamente inutilizado aunque la batería principal esté cargada.

Aquí aparece una paradoja interesante: la parte más criticada del coche eléctrico suele ser la batería de tracción, pero muchas de las incidencias reales no vienen de ahí. El problema, en muchos casos, está en un componente tradicional, barato en comparación con el resto del vehículo y compartido con los coches térmicos.

Hyundai IONIQ 5, Tesla Model 3, Model Y y Volkswagen ID.4: no todos salen igual parados

El informe del ADAC analiza 158 gamas de vehículos de unas 27 marcas, con coches de entre dos y nueve años de antigüedad y un volumen mínimo suficiente para que los datos sean comparables. Entre los eléctricos aparecen modelos muy conocidos en Europa, como el Tesla Model 3, el Tesla Model Y, el Volkswagen ID.4, el Audi Q4 e-tron, el Hyundai IONIQ 5, el Volkswagen ID.3 o el Skoda Enyaq.

El Hyundai IONIQ 5 figura entre los modelos señalados negativamente dentro de la categoría media, especialmente por problemas relacionados con la batería de 12 V y la unidad ICCU, encargada, entre otras funciones, de alimentar el sistema de bajo voltaje. Cuando este componente falla, la batería auxiliar puede no recibir carga suficiente y el vehículo puede acabar detenido.

En el lado contrario, modelos como el Tesla Model 3 aparecen en las estadísticas de asistencia en carretera con buenos resultados dentro de los eléctricos más recientes. Pero aquí conviene hacer una lectura completa.

Tesla Model 3 Highland Standard de color blanco

Por qué Tesla puede salir bien en el ADAC y mal en el TÜV

La fiabilidad de Tesla es uno de los puntos más interesantes del debate. En los datos de asistencia en carretera, algunos modelos de la marca estadounidense pueden aparecer bien posicionados. Sin embargo, los informes de inspección técnica alemanes han sido mucho más duros con Tesla.

El TÜV Report 2026 situó al Tesla Model Y como el peor clasificado entre los vehículos de dos a tres años, con un 17,3 % de defectos significativos, mientras que el Tesla Model 3 también quedó en la parte baja con un 13,1 %. Los problemas señalados se concentran sobre todo en frenos, suspensiones, ejes y alumbrado.

La contradicción es solo aparente. El ADAC mide averías que dejan tirado al conductor y requieren asistencia en carretera. El TÜV, en cambio, analiza defectos detectados durante inspecciones técnicas periódicas. Un coche puede no quedarse parado nunca y, aun así, presentar fallos en frenos, luces o suspensión cuando pasa una revisión.

Por eso ambas estadísticas son útiles, pero no dicen exactamente lo mismo. Una habla de fiabilidad operativa en carretera. La otra, de estado técnico y mantenimiento.

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