El CEO de Ford muestra gran preocupación por el control que tiene China en algo relacionado con los coches eléctricos
China es la gran amenaza del futuro del sector del automóvil y es que tiene control absoluto sobre las materias primas
El sector automovilístico atraviesa un período convulso. Entre las nuevas regulaciones, la escasez de suministros, los aranceles comerciales, y otros condicionantes, hemos visto cómo líderes como el de Stellantis han manifestado su preocupación, e incluso ejecutivos de la talla de Luca de Meo han abandonado Renault. Ahora Jim Farley, consejero delegado de Ford, ha expresado en una entrevista con Bloomberg que la marca enfrenta una “batalla diaria” para mantener la producción.
Ford ha tenido que detener temporalmente varias de sus plantas en Estados Unidos debido a la falta de minerales de tierras raras, esenciales en componentes como altavoces, cinturones de seguridad o sistemas eléctricos. Farley reconoció líneas completamente inaccesibles y funcionamiento "de día a día", señalando una situación de suministro tan crítica que obligó a detener la línea de producción del SUV Explorer en Chicago durante una semana.
El problema radica en que EE. UU. obtiene aproximadamente el 90 % de sus tierras raras de China. En abril, Pekín endureció sus controles y estableció nuevas licencias de exportación, complicando aún más una cadena ya frágil. Aunque se logró un acuerdo el 11 de junio durante conversaciones en Londres, la burocracia a la hora de conceder permisos mantiene la cadena en constante incertidumbre.
Farley también alertó de que los aranceles impulsados durante la administración Trump podrían “abrir un agujero” en la industria estadounidense, generando un impacto aún más dañino si no hay acuerdos comerciales firmes. A pesar del reciente acercamiento entre Donald Trump y Xi Jinping, el CEO de Ford recalca que lo que hace falta son pactos concretos para asegurar la producción