El beneficio de Volkswagen cae un 64% en este tercer trimestre. ¿Qué está pasando?
El gigante europeo está pasando por una época delicada donde ve como el beneficio cae trimestre tras trimestre
Volkswagen no está en su mejor momento y es que está atravesando una crisis marcada por una caída significativa en las ventas y unos costes elevados que han golpeado sus beneficios más de lo previsto. Los resultados del tercer trimestre del Grupo Volkswagen reflejan esta situación, con un notable debilitamiento de la compañía alemana debido a un retroceso en sus ganancias.
La presentación de estos resultados se da en un contexto industrial complicado, donde los altos costos energéticos y una demanda reducida están afectando el desempeño de la empresa. A esto se suman tensiones laborales derivadas de los recientes anuncios de recortes de personal y el posible cierre de plantas, medidas que podrían representar costos de miles de millones de euros en los próximos meses.
Uno de los golpes inmediatos ha sido el cierre de la planta de Audi en Bruselas, una decisión que ha afectado las finanzas del trimestre, junto con la desaceleración en el mercado chino, anteriormente uno de los principales generadores de ingresos para el grupo. Este debilitamiento en China ha sido más grave de lo previsto por los analistas y ha profundizado la crisis de Volkswagen.
El beneficio neto después de impuestos del grupo cayó un 64%, situándose en 1.580 millones de euros, mientras que los ingresos brutos apenas se sostuvieron, con una caída leve del 0,5%, alcanzando los 78.500 millones de euros. En los primeros nueve meses del año, el retorno de inversión de la marca Volkswagen se ha reducido al 2%, con una baja del 4% en las ventas, lo cual evidencia, en palabras del director financiero Arno Antlitz, la necesidad urgente de recortar costos y mejorar la eficiencia.
En respuesta a esta situación, el CEO de Volkswagen, Oliver Blume, ha lanzado un plan de choque que incluye, según los sindicatos, el cierre de tres plantas en Alemania y el despido de unos 23.000 empleados, un 20% de la plantilla en el país. Sin embargo, los sindicatos han anunciado su oposición y se preparan para exigir a Volkswagen que cumpla su promesa de estabilidad laboral hasta 2030, un compromiso que se torna complicado dados los resultados financieros recientes.
Volkswagen tiene ahora una ventana de uno o dos años para recuperar competitividad tanto en ventas como en márgenes comerciales. Esto es crucial para contrarrestar la expansión de marcas como BYD, que planean establecer fábricas en Europa. Estas instalaciones permitirán a BYD alcanzar una mayor economía de escala, reducir costos logísticos y evitar aranceles, resultando en ofertas mucho más competitivas.