Las baterías de los coches eléctricos duran más de lo esperado: el estudio que cambia el mercado de ocasión

Innovación en movilidad eléctrica con apps que controlan la batería de coches eléctricos en tiempo real.
Innovación en movilidad eléctrica con apps que controlan la batería de coches eléctricos en tiempo real.

Los temores sobre la degradación prematura de las baterías en los coches eléctricos vuelven a quedar en entredicho. Un análisis conjunto de TÜV Nord y la tecnológica Carly, basado en unos 50.000 vehículos electrificados fabricados entre 2016 y 2026, concluye que el estado de salud de las baterías es, en general, mucho mejor de lo que buena parte del mercado asumía hasta ahora. La cifra más llamativa es un SoH mediano del 96%. Este dato refuerza la idea de que la batería no se deteriora tan deprisa como muchos compradores de segunda mano siguen temiendo.

El informe también deja una lectura muy relevante para el mercado de ocasión. Hasta cerca de los 90.000 kilómetros, el desgaste medio es relativamente contenido. Sin embargo, a partir de ese punto la pérdida de capacidad se acelera de forma bastante más visible. En paralelo, TÜV Nord ya está impulsando junto a Carly un sistema de verificación de batería con estándar CARA. Este sistema está pensado precisamente para aportar más transparencia en la compraventa de eléctricos usados.

Las baterías de los coches eléctricos duran más de lo que muchos pensaban

Uno de los grandes titulares del estudio es que la batería media analizada mantiene un nivel de salud muy alto. Ese 96% de SoH mediano no equivale a una media aritmética, sino al valor que divide la muestra en dos mitades. La mitad de los coches analizados está por encima y la otra mitad por debajo. Aun así, el dato sirve para lanzar un mensaje claro. La mayoría de baterías conserva una capacidad muy elevada incluso después de años de uso.

Además, el análisis confirma algo lógico, pero importante. Los modelos más recientes presentan un estado de batería mejor que los más veteranos. Sin embargo, lo realmente interesante aparece al cruzar antigüedad, kilometraje y marca. Ahí sí emergen diferencias notables entre fabricantes, sobre todo en coches de generaciones anteriores.

Diferencias entre marcas: no todas envejecen igual

Según los datos difundidos, algunos modelos veteranos de Hyundai, Kia o Mercedes-Benz siguen mostrando valores de capacidad cercanos al 90%. Incluso superiores al 95% en ciertos casos. En cambio, en modelos más antiguos de Volkswagen, Renault o Citroën aparecen registros que, en ocasiones, bajan a una horquilla del 70% al 80%. Los autores del análisis sostienen que la distancia entre marcas puede situarse entre dos y diez puntos porcentuales de SoH según la edad del vehículo. Aunque ese desfase se reduce claramente en los coches más nuevos.

Eso sugiere dos cosas. La primera, que la evolución tecnológica en química, gestión térmica y software ha afinado mucho la durabilidad en las últimas generaciones. La segunda, que en el mercado de ocasión ya no basta con mirar solo año y kilometraje. El historial técnico del modelo y la forma en la que la marca gestiona la batería pueden ser igual de decisivos.

El punto crítico llega a partir de los 90.000 kilómetros

La parte más reveladora del estudio aparece cuando se observa cómo cae la capacidad con el paso de los kilómetros. Hasta los 90.000 km, la degradación media es de apenas 0,7 puntos porcentuales por cada 10.000 km. El problema es que, superado ese umbral, la pérdida se acelera hasta 2,3 puntos por cada 10.000 km. Este salto dibuja un claro punto de inflexión en la curva de desgaste.

No significa que un coche eléctrico se convierta en una mala compra al superar esa cifra. Significa, más bien, que a partir de ahí la revisión del estado real de la batería cobra todavía más importancia. En otras palabras, dos eléctricos con el mismo kilometraje pueden ofrecer realidades muy distintas. Esto sucede si su batería ha sido mejor o peor tratada durante su vida útil.

Lo que el estudio no termina de responder

Aunque los datos son muy útiles, el informe deja varios frentes abiertos. No aclara con precisión si pesa más la edad del coche o el kilometraje a la hora de explicar la pérdida de capacidad. Tampoco entra a fondo en otros factores que influyen en la degradación, como la frecuencia de carga rápida. Además, tampoco analiza las temperaturas extremas, la gestión térmica del vehículo o ciertos hábitos del conductor.

En ese sentido, investigaciones previas ya habían apuntado que el uso intensivo de cargadores ultrarrápidos puede acelerar ligeramente el desgaste, aunque normalmente dentro de márgenes asumibles. Por otro lado, los climas calurosos tampoco ayudan a preservar la batería a largo plazo.

Una noticia clave para el coche eléctrico de segunda mano

Si hay un sector que puede beneficiarse especialmente de este tipo de datos es el del vehículo usado. La incertidumbre sobre el estado real de la batería sigue siendo uno de los grandes frenos para muchos compradores. Además, también es una fuente habitual de dudas para compraventas, financieras y tasadores. Precisamente por eso, TÜV Nord y Carly han puesto en marcha un sistema de evaluación estandarizada. Este sistema permite medir el estado de salud de la batería en apenas unos minutos. Igualmente, genera un informe más objetivo para la operación de compra o venta.

El marco en el que se apoya esta solución es el estándar CARA, orientado a crear una base común en Europa para evaluar baterías de vehículos eléctricos usados. Además, facilita su remarketing con más confianza y menos especulación.

Por qué este dato vale oro para el comprador

Hasta ahora, buena parte del mercado se movía con estimaciones, percepciones y miedo. Y eso, en un coche eléctrico, puede traducirse en rebajas exageradas, tasaciones conservadoras o dudas injustificadas sobre la vida útil del vehículo. La lectura del estudio cambia parte de ese relato. Si la mayoría de baterías se mantiene por encima de lo esperado y las garantías de los fabricantes suelen fijar un mínimo del 70% durante ocho años o 160.000 km, el margen real parece hoy bastante más favorable de lo que muchos creían.

Dicho de otra forma, una buena parte de los eléctricos actuales no solo está cumpliendo, sino superando en la práctica las expectativas que el propio mercado había puesto sobre ellos.

Las baterías de los coches eléctrico están pensados para durar y durar

Durante años, la conversación sobre el coche eléctrico ha estado demasiado contaminada por una idea: que la batería sería poco menos que una bomba de relojería económica. Este tipo de análisis ayuda a enfriar ese discurso y a devolver el debate al terreno de los datos. La batería envejece, sí, pero no al ritmo alarmista que durante mucho tiempo se ha repetido en tertulias, foros y compraventas.

A mi juicio, la clave no es vender la idea de que todas las baterías son perfectas, porque no lo son, sino normalizar algo mucho más útil. Es más útil medirlas bien. Igual que nadie compra un coche térmico usado sin mirar motor, mantenimiento o kilometraje real, en un eléctrico debería ser habitual pedir un certificado del estado de la batería. Ese paso puede cambiar por completo la confianza del mercado de ocasión. Además, de rebote, puede mejorar también el valor residual de muchos eléctricos que hoy todavía se infravaloran.

Puedes leer el informe completo aquí: https://www.tuev-nord-group.com/de/tuev-nord-und-carly-bringen-transparenz-in-das-thema-batteriegesundheit/

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