Alpine A110 FUTURE: el deportivo eléctrico que no quiere ser como los demás
Alpine prepara una revolución para el A110: su próxima generación será 100% eléctrica, pero no seguirá el camino habitual de colocar una gran batería bajo el suelo. En su lugar, la marca francesa apostará por dos paquetes separados, una arquitectura de 800 voltios y un reparto de pesos pensado para conservar el carácter ligero, bajo y ágil que siempre ha definido a este deportivo.
Alpine no quiere que la electrificación del A110 borre aquello que convirtió al deportivo francés en un coche especial: ligereza, centro de gravedad bajo y una conducción con sabor a motor central. Por eso, la próxima generación no seguirá la receta más común entre los eléctricos deportivos.
La marca llevará a Goodwood el Alpine A110 FUTURE, un prototipo de desarrollo que adelanta las soluciones técnicas del futuro A110 eléctrico. Su mayor particularidad estará en la batería, que no irá agrupada bajo el piso, sino repartida en dos módulos para mantener unas proporciones mucho más cercanas a las del modelo actual.
Alpine A110 FUTURE: el deportivo eléctrico que quiere escapar de la fórmula habitual
La tercera generación del Alpine A110 marcará un punto de inflexión para la firma francesa. El actual modelo de gasolina, uno de los deportivos más apreciados por los puristas durante los últimos años, dejará paso a una propuesta completamente eléctrica, pero Alpine parece decidida a no caer en el error de convertirlo en un coupé rápido y pesado sin alma propia.
Para lograrlo, la compañía ha desarrollado la Alpine Performance Platform, conocida como APP. Se trata de una arquitectura específica para deportivos eléctricos, con estructura de aluminio, tecnología de 800 voltios y un enfoque muy claro: reducir al máximo el peso, mejorar la recarga y conservar una respuesta ágil en carretera y circuito.
Dos baterías en lugar de una gran losa bajo el suelo
La decisión más llamativa está en la ubicación de las baterías. En vez de colocar un gran paquete plano bajo el habitáculo, como ocurre en la mayoría de eléctricos, Alpine dividirá la batería en dos bloques independientes. Uno irá en la parte delantera y el otro se situará cerca del eje trasero.
Con esta solución, la marca busca mantener baja la carrocería y evitar que el coche pierda esa postura característica de deportivo compacto. Además, Alpine habla de un reparto de pesos de 40:60, con mayor carga sobre el eje posterior. Es una cifra todavía más orientada al tren trasero que la del A110 térmico actual, que ronda el 44:56.
Dos motores atrás y una electrónica pensada para correr
El sistema de propulsión también seguirá una filosofía muy Alpine. El nuevo A110 eléctrico montará un eje trasero con dos motores, un inversor de carburo de silicio y una configuración compacta de tipo 3 en 1. Esta solución permitirá gestionar con mucha precisión el par enviado a cada rueda trasera, algo clave para mejorar la tracción a la salida de las curvas.
A esto se sumarán suspensiones de aluminio, nuevos frenos, una dirección de desarrollo específico y un sistema de reparto activo de par. La idea no es solo ofrecer buenas cifras de aceleración, sino conseguir que el coche se sienta vivo y comunicativo, dos aspectos que han definido al A110 desde su regreso al mercado en 2017.
El gran reto: que un eléctrico siga pareciendo ligero
Alpine trabaja con un objetivo de peso cercano a los 1.500 kilos. Es una cifra muy superior a los aproximadamente 1.100 kilos del A110 de gasolina, pero sigue siendo razonable si se compara con otros eléctricos deportivos. La clave estará en que ese aumento de masa no arruine la agilidad del conjunto.
Philippe Krief, consejero delegado de Alpine, ya ha dejado claro que la prioridad no será fabricar simplemente un coche eléctrico muy potente. El objetivo es que pueda ofrecer más de 500 kilómetros de autonomía y aguantar un uso exigente en circuito, incluyendo varias vueltas rápidas a Nürburgring Nordschleife sin que la temperatura limite la entrega de potencia.
Goodwood será el primer escaparate del nuevo A110 eléctrico
El A110 FUTURE rodará durante los cuatro días del Festival of Speed de Goodwood, del 9 al 12 de julio. Alpine aprovechará el evento para mostrar su transición entre pasado y futuro, reuniendo unidades históricas del A110 junto a sus nuevos modelos eléctricos, como el A290 y el A390.
La marca también organizará una Brand Parade con varias generaciones del deportivo y una demostración del monoplaza Alpine E20 de Fórmula 1. Todo ello servirá para reforzar un mensaje evidente: el A110 eléctrico no quiere ser una ruptura, sino una reinterpretación moderna de la misma idea.
La esencia del Alpine A110 seguirá en la versión eléctrica y eso es un acierto
La jugada de Alpine es arriesgada, pero también es exactamente la que necesitaba hacer. Electrificar el A110 con una plataforma convencional habría sido lo fácil, aunque probablemente también habría acabado con buena parte de su encanto. Dividir la batería, cuidar el reparto de pesos y mantener una arquitectura de aluminio demuestra que la marca entiende qué espera su público.
El problema será el listón emocional. Un A110 no se compra solo por prestaciones, sino por tacto, ligereza y sensaciones. Si Alpine consigue que su eléctrico transmita algo parecido, podría tener entre manos uno de los deportivos eléctricos más interesantes de Europa. Si falla, será simplemente otro coche rápido con una gran ficha técnica.
Personalmente, me encanta cuando marcas apuestan por no seguir las tendencias o lo que hace el resto de marcas, y aquí Alpine ha decidido mantener su esencia en el Alpine A110 eléctrico, intentar que mantenga su alma intacta.
