Agotado: El último Tesla Model X ya se ha vendido

Tesla Model X Signature Edition

Tesla ya ha bajado el telón de una de sus despedidas más simbólicas. La marca ha agotado la exclusiva Model X Signature Edition, una serie final de solo 100 unidades. Con esto, pone punto final al SUV que durante años representó su propuesta más aspiracional. Las reservas quedaron cerradas el 16 de abril de 2026. Así se confirmó que esta edición limitada ha volado prácticamente de inmediato.

No se trata de una simple variante estética. Esta serie especial llega justo cuando Tesla ya ha dejado atrás los pedidos a medida de los Model S y Model X. Además, acelera su giro industrial en Fremont, donde la compañía quiere liberar capacidad para el desarrollo y la fabricación de Optimus, su robot humanoide. En otras palabras, el final del Model X no solo tiene carga emocional. También refleja un cambio estratégico de primer nivel dentro de Tesla.

Tesla agota la edición definitiva del Model X antes de cerrar su etapa en Fremont

La llamada Model X Signature Edition ha sido la última oportunidad real de hacerse con una unidad nueva de este SUV en su configuración más exclusiva. Tesla la lanzó como una serie de despedida por invitación. Esta fue reservada a determinados clientes de la marca, con un precio de 159.420 dólares antes de tasas, unos 135.308 euros al cambio.

Más allá del precio, lo importante es su significado. Esta versión formaba parte del “runout” final de los dos grandes buques insignia de Tesla. Son 250 unidades para el Model S y solo 100 para el Model X. En el caso del SUV, la producción de esta pequeña remesa marca el adiós definitivo a una de las carrocerías más reconocibles de la era moderna del coche eléctrico.

Qué hacía especial a esta última serie

Tesla no quiso despedir al Model X con una versión cualquiera. Todas las unidades de esta edición final incorporan la mecánica Plaid, con configuración Tri-Motor, tracción total y una potencia superior a los 1.000 CV. Además, tienen una aceleración propia de un superdeportivo. Esto ocurre pese a tratarse de un SUV grande y familiar.

A eso se suman varios rasgos exclusivos que refuerzan su carácter de coleccionista: pintura Garnet Red, insignias específicas y habitáculo de seis plazas de serie. También ha trascendido que Tesla impone a los compradores una cláusula de no reventa durante el primer año. Esta incluye una penalización de 50.000 dólares, unos 42.438 euros al cambio oficial de referencia. O bien el valor íntegro de la reventa si fuese superior.

El Model X se despide como uno de los Tesla más icónicos

Cuando llegó al mercado en 2015, el Model X ayudó a Tesla a demostrar que un SUV eléctrico podía ser tecnológico, rápido, llamativo y, además, posicionarse en el segmento premium sin complejos. Sus puertas Falcon Wing, el enorme parabrisas panorámico y sus prestaciones lo convirtieron en uno de esos coches que no pasaban desapercibidos.

Con el paso del tiempo, Tesla fue desplazando el foco comercial hacia modelos con más volumen como el Model 3 y el Model Y. Mientras tanto, el Cybertruck acaparaba parte de la atención mediática en Estados Unidos. Aun así, el Model X ha mantenido su papel de producto halo: un escaparate rodante de lo que la firma era capaz de hacer en autonomía, potencia y tecnología aplicada a un SUV. Esta despedida exprés demuestra que seguía existiendo demanda entre los clientes más fieles de la marca.

Un adiós que encaja con la nueva Tesla

La desaparición del Model X no responde solo al desgaste natural del producto. Tesla ha confirmado el fin de la producción regular de los Model S y Model X. Al mismo tiempo, Elon Musk ha insistido en que Optimus puede convertirse en un negocio incluso más relevante para la empresa que su división de automoción. Por eso Fremont cambia de misión: menos espacio para las berlinas y SUV de nicho. Y más recursos para robótica e inteligencia artificial.

Las entregas de las unidades Signature restantes comenzarán en mayo de 2026, así que quienes lograron reservar una no solo se llevan un Tesla muy exclusivo. También obtienen una pieza que probablemente quedará asociada al final de una etapa clave en la historia del fabricante.

Tesla se queda sin sus dos coches más premium ¿Tiene sentido?

Tesla lleva tiempo dejando claro que su futuro no pasa por ampliar su gama más elitista. En cambio, se concentra en productos escalables, software, autonomía y robótica. Aun así, cuesta no ver el fin del Model X como el cierre de una era mucho más emocional y ambiciosa que la actual. Fue uno de esos coches imperfectos, sí, pero también valientes, distintos y capaces de convertir a Tesla en una marca deseada. Esto ocurrió cuando todavía muchos dudaban del coche eléctrico premium.

Desde un punto de vista de marca, movimientos así tienen un riesgo. Cuando una empresa deja atrás sus modelos más icónicos para centrarse en nuevas prioridades, puede ganar eficiencia. Sin embargo, también puede perder parte de su aura. Y el Model X, con todas sus rarezas, tenía mucha. Por eso no sorprende que estas 100 unidades finales se hayan convertido casi al instante en objeto de culto. Además, creo que quizás Tesla se la juega y mucho. Pierde dos modelos premium dentro de su gama. Así, se queda con dos modelos eléctricos para competir con un mercado cada vez más competido (en mi ecuación no entra la Tesla Cybertruck). Esto deja un vacío para que otras marcas ganen terreno en los segmento berlinas y SUV premiums. Por ejemplo, Mercedes con el EQS será una de las alternativas.

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