Elon Musk está convencido que el futuro de Tesla pasa por el Robotaxi
Otros expertos en el sector no están tan convencidos como Elon Musk al respecto
Con la caída en las ventas de sus coches eléctricos, Tesla y su CEO, Elon Musk, están redirigiendo la atención de Wall Street hacia un futuro centrado en la inteligencia artificial (IA). En lugar de enfocarse únicamente en la producción y venta de vehículos, Musk está promoviendo la visión de un negocio centrado en taxis autónomos, conocidos como robotaxis, que pueden operar en diversas condiciones y entornos. Según Musk, Tesla está cerca de perfeccionar esta tecnología y confía en obtener la aprobación regulatoria para su implementación en las carreteras.
Recuerda que el próximo 10 de octubre de 2024 Tesla presentará su Robotaxi, y la expectación es máxima. Otros fabricantes como Rimac, ya presentaron hace unas semanas su propuesta de robotaxi bajo el nombre de Verne.
Musk ha planteado que los propietarios de Tesla podrían generar ingresos mientras duermen o están en el trabajo, al permitir que sus coches sean utilizados como robotaxis. Este servicio, según Musk, podría disparar la valoración de mercado de Tesla, actualmente en torno a los 700.000 millones de dólares, hacia cifras de billones.
Sin embargo, este ambicioso proyecto enfrenta desafíos significativos. Se necesitarán avances tecnológicos importantes y un cambio cultural en la percepción de los coches. Además, el mercado de los taxis autónomos es altamente competitivo, con empresas como Waymo (subsidiaria de Alphabet), Uber, Lyft y Zoox de Amazon, entre otros, compitiendo en este espacio. Incluso General Motors, con su división Cruise, y compañías chinas como Baidu y BYD, están desarrollando tecnología similar.
El mercado de los robotaxis podría alcanzar un valor de 5 billones de dólares, según el analista Tom Narayan de RBC Capital Markets, aunque no se espera que una sola empresa monopolice el sector. Tesla ya ofrece dos tipos de software de asistencia al conductor: Autopilot y Full Self-Driving, este último con un coste mensual de 99 dólares. Estos sistemas podrían representar una fuente significativa de ingresos en el futuro.
A pesar de las expectativas, la tecnología de conducción autónoma de Tesla enfrenta escepticismo, conocida como Full Self-Driving, tanto por parte de reguladores como de expertos. La Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras de Estados Unidos ha vinculado cientos de accidentes y al menos 29 choques mortales con los sistemas de asistencia de Tesla. Además, la compañía opta por usar cámaras en lugar de sensores Lidar, una tecnología más cara pero considerada más precisa por algunos expertos.
Por la otra parte, hay que citar que los informes facilitados por Tesla indican que su sistema de conducción autónoma Full Self-Driving (FSD) hace que sus vehículos sean mucho más seguros, reportando muchos menos accidentes que la competencia.
El enfoque de Tesla contrasta con el de Waymo, que ha desarrollado su tecnología en entornos cuidadosamente mapeados, logrando ofrecer servicios comerciales en ciudades como San Francisco, Los Ángeles y Phoenix. Waymo ha invertido millones de horas de ingeniería y miles de millones de millas en pruebas, lo que la posiciona como una competidora formidable.
No obstante, persisten las incógnitas sobre cómo Tesla planea monetizar su tecnología de conducción autónoma. La idea de compartir coches como una especie de "Airbnb sobre ruedas" plantea dudas sobre la disposición de los propietarios a prestar sus vehículos y los posibles costos asociados con la operación y mantenimiento de estos servicios.
En resumen, mientras Tesla busca diversificar y expandir su negocio hacia la inteligencia artificial y los robotaxis, aún enfrenta grandes retos tecnológicos, regulatorios y de aceptación en el mercado, aunque van avanzando al respecto.