La carga bidireccional podría ser obligatoria en los coches eléctricos
California contempla esta posibilidad, lo que podría arrastrar a que otros estados y países se sumen a la propuesta
El gobernador Gavin Newsom de California, ha seguido avanzando en el camino hacia una red eléctrica más inteligente al firmar una nueva ley que podría exigir la capacidad de carga bidireccional en los vehículos eléctricos (VE) en el futuro. Aunque esta ley no tiene un cronograma definido, representa un paso importante hacia la integración de estas tecnologías en el sistema eléctrico, aunque aún podría pasar tiempo antes de ver su implementación masiva.
La carga bidireccional se refiere a la capacidad de los vehículos eléctricos no solo de recibir electricidad para cargar sus baterías, sino también de suministrar energía en diferentes formas. Esto incluye aplicaciones como vehículo-a-carga (vehicle-to-load), que permite conectar dispositivos directamente al vehículo, vehículo-a-hogar (vehicle-to-home), o vehículo-a-red (vehicle-to-grid).
Aunque pueda parecer una función secundaria, el uso generalizado de la carga bidireccional podría aportar grandes beneficios en términos de eficiencia y resiliencia de la red, además de facilitar una mayor penetración de la generación de energía renovable. Actualmente, la mayoría de las redes eléctricas no tienen problemas para cubrir las necesidades diarias de electricidad de los consumidores. Sin embargo, los picos de demanda, como en días muy calurosos con el uso extendido de aire acondicionado o cuando la generación de electricidad disminuye inesperadamente, representan un desafío considerable.
California, debido al cambio climático, se enfrenta cada vez más a estos días calurosos que sobrecargan la red durante el verano, que ahora es más largo y extremo. Para agravar la situación, las plantas de gas fósil que se usan durante los picos de demanda —las llamadas plantas "peaker"— son las que más contaminan, y su uso es esencial para equilibrar la demanda cuando la red está al límite.
Una solución a este problema es añadir sistemas de almacenamiento de energía que puedan ser desplegados cuando la demanda es alta y cargarse cuando hay un excedente de generación. Esto ayuda a equilibrar la oferta y la demanda de electricidad, haciendo que el sistema sea más predecible. Es aquí donde tecnologías como los megapacks de Tesla, grandes baterías conectadas a la red que pueden desplegarse rápidamente, juegan un papel fundamental.
No obstante, existe otra fuente de baterías conectadas a la red que ha estado disponible desde hace tiempo: los coches eléctricos. Estos vehículos, ya conectados en su mayoría a Internet, podrían utilizarse como dispositivos de almacenamiento de energía distribuidos y, en ciertos momentos, ser llamados para proporcionar electricidad a la red cuando se necesite. Esta idea ya se aplica en proyectos de Plantas de Energía Virtual (Virtual Power Plants) basadas en almacenamiento estacionario, pero si los coches estuvieran equipados con tecnología vehículo-a-red (V2G), podrían contribuir de manera similar, beneficiando a la red y permitiendo incluso a sus propietarios obtener ganancias a través de la compraventa de electricidad según las fluctuaciones de precios.
El problema actual es que pocos fabricantes de automóviles han integrado la tecnología V2G en sus vehículos, y entre los que lo han hecho, no se han desarrollado muchos equipos compatibles. Además, los consumidores no parecen estar muy interesados en gastar más dinero en actualizar sus sistemas eléctricos para hacerlos compatibles con V2G.
Para dar un impulso a esta tecnología, California está buscando la forma de acelerar el proceso. La nueva ley californiana, que podría exigir la carga bidireccional, es un ejemplo de ello. Esta propuesta se originó en 2023 cuando la senadora estatal Nancy Skinner presentó un proyecto de ley que requería que los VE incluyeran la capacidad de carga bidireccional para 2027. Sin embargo, durante el proceso legislativo, esta ambiciosa fecha límite fue eliminada, y el proyecto de ley, ahora denominado SB 59, delega en la Comisión de Energía de California (CEC) la decisión de cuándo establecer el requisito.
El proyecto de ley instruye a la CEC, a la Junta de Recursos del Aire de California (CARB) y a la Comisión de Servicios Públicos de California (CPUC) a evaluar los casos de uso de la carga bidireccional y les otorga la autoridad para exigir que ciertos vehículos eléctricos, según su clase de peso, cuenten con esta capacidad si se demuestra que existe un caso de uso convincente. Las estimaciones del estado sugieren que integrar los VE a la red podría ahorrar hasta 1.000 millones de dólares (aproximadamente 940 millones de euros) anualmente en costos, lo cual evidencia un beneficio claro. Sin embargo, la cuestión radica en los costos y la inmediatez de integrar estos vehículos al sistema.
Uno de los principales obstáculos es el tiempo necesario para diseñar coches con esta capacidad. Aunque añadir la función de carga bidireccional no es un proceso extremadamente complejo, para que sea realmente útil es necesario contar con un ecosistema completo de servicios alrededor del vehículo. Incluso Tesla, que durante años se ha posicionado como una empresa de tecnología y energía, ha estado desplegando su función "Powershare" de manera paulatina.
Además, la creación de este ecosistema no ha sido fácil. Aunque a los consumidores se les pueda prometer ganar hasta 500 dólares al año (alrededor de 470 euros) vendiendo energía a la red, también se les debe convencer de comprar una unidad de carga más costosa y de mantener su coche siempre conectado, permitiendo a terceros gestionar el almacenamiento de energía. Este compromiso no resulta atractivo para muchos, por lo que parte del trabajo de la CEC será determinar cuándo existe suficiente interés del usuario final para que sea viable exigir esta función, de lo contrario, no tendría sentido imponer un requisito que nadie utilizaría.
En resumen, California está explorando cómo aprovechar la carga bidireccional como una herramienta para aumentar la resiliencia de la red eléctrica, mejorar la eficiencia energética y reducir la dependencia de plantas altamente contaminantes. Si bien la implementación no será inmediata, este movimiento deja clara la intención del estado de seguir liderando la transición hacia una red eléctrica más moderna y sostenible, apoyada en la sinergia entre el almacenamiento distribuido y la movilidad eléctrica. No cabe duda de que si este sistema funciona pronto se sumarán otros estados y países que podrían aplicarlo en su sistema eléctrico.