Renault fabricará coches eléctricos en España: Palencia se acerca a la nueva plataforma RGEV Medium 2.0
Renault España ha dado un paso importante para asegurar el futuro de sus fábricas en Castilla y León. Tras semanas de negociación, paros y una reunión decisiva en el Ministerio de Industria, la dirección y los sindicatos UGT, CCOO y SCP han alcanzado un preacuerdo para el convenio 2026-2028.
La noticia más relevante está en Palencia. La planta podría recibir la nueva plataforma eléctrica RGEV Medium 2.0. Esta arquitectura de nueva generación abriría la puerta a fabricar coches eléctricos de Renault en España. Además, sería la primera vez en los 75 años de historia de la marca en nuestro país.
Cinco nuevos modelos para asegurar el futuro industrial
El preacuerdo está condicionado a la adjudicación de cinco nuevos modelos a las fábricas españolas. Palencia optaría a tres vehículos eléctricos basados en la plataforma RGEV Medium 2.0, mientras que Valladolid mantendría dos modelos híbridos con ciclo de vida prolongado.
Este paquete industrial permitiría proteger más de 6.000 empleos directos. También generaría un volumen importante de trabajo para proveedores y empresas auxiliares. En un momento delicado para la automoción europea, la llegada de nuevos proyectos eléctricos supondría un respaldo importante para España dentro de la estrategia de Renault.
Palencia entraría en la nueva generación eléctrica de Renault
La plataforma RGEV Medium 2.0 es una de las grandes apuestas técnicas del grupo. Está pensada para vehículos de los segmentos B+ a D. Además, contará con arquitectura de 800 voltios. Se trata de una tecnología asociada a mejores prestaciones de carga y mayor eficiencia en vehículos eléctricos.
Para Palencia, no se trataría de fabricar un eléctrico secundario, sino de participar en una familia de modelos llamada a tener peso en la próxima década. Así, la planta pasaría a formar parte del núcleo de la electrificación de Renault. Esto es especialmente importante en plena reordenación de la industria europea.
Mejoras laborales, pero sin apoyo unánime
El preacuerdo también incluye medidas laborales reclamadas por parte de la plantilla. Entre ellas figuran la limitación de sábados trabajados y un protocolo de temperaturas para las fábricas. Además, se elimina determinados puestos especialmente exigentes y el compromiso de crear 300 contratos indefinidos durante la vigencia del convenio.
En materia salarial, el pacto recoge subidas ligadas al IPC entre 2026 y 2028. También incorpora pagos lineales, una paga única inicial y una mejora de la prima de resultados. Finalmente, se contemplan prejubilaciones desde los 61 años mediante contrato relevo.
Sin embargo, no todos los sindicatos respaldan el texto. CSIF y CGT lo han rechazado por considerarlo insuficiente, especialmente en lo relativo a la recuperación del poder adquisitivo y los ritmos de trabajo. Por eso conviene subrayar que todavía no es un convenio definitivo: el preacuerdo deberá ser ratificado por las asambleas sindicales en los próximos días.