PowerCo ajusta el calendario de Sagunto: las baterías españolas de Volkswagen llegarán a finales de 2026
La gigafábrica de PowerCo en Sagunto retrasa ligeramente su puesta en marcha, pero mantiene intacto su papel estratégico dentro del plan eléctrico de Volkswagen en España. La planta valenciana comenzará a producir celdas a finales de 2026 y será clave para alimentar modelos como el CUPRA Raval, el Volkswagen ID. Polo, el Skoda Epiq y el futuro ID. Cross.
La gigafábrica de baterías de PowerCo en Sagunto vuelve a colocarse en el centro de la estrategia eléctrica del Grupo Volkswagen en España. El proyecto valenciano, llamado a abastecer a varias plantas ibéricas, mantiene su hoja de ruta industrial, aunque con un pequeño ajuste en el calendario.
La compañía prevé iniciar la actividad a finales de diciembre de 2026, unos meses más tarde de lo previsto inicialmente. Este movimiento no cambia el papel estratégico de Sagunto, pero sí confirma que la puesta en marcha de una instalación de esta escala será progresiva y estrechamente ligada al aumento de producción de coches eléctricos en Martorell, Landaben y, más adelante, Palmela.
PowerCo retrasa a diciembre el inicio de la gigafábrica de Sagunto
La planta de Sagunto, propiedad de PowerCo, la división de baterías del Grupo Volkswagen, empezará a operar finalmente a finales de 2026. El calendario anterior situaba el arranque en septiembre, pero fuentes de la compañía apuntan ahora a diciembre como fecha prevista para iniciar la producción de celdas.
No hablamos de una fábrica cualquiera. El complejo valenciano está llamado a convertirse en uno de los pilares industriales de la electrificación del automóvil en España. Desde allí saldrán las celdas destinadas a alimentar la nueva familia de eléctricos urbanos del grupo, una gama que tendrá a nuestro país como centro de producción europeo.
Martorell y Landaben, los grandes beneficiados
La futura producción de Sagunto será clave para las plantas de Martorell, en Barcelona, y Landaben, en Navarra. En la primera ya han comenzado a fabricarse modelos como el CUPRA Raval y el Volkswagen ID. Polo, mientras que la factoría navarra se encargará de los SUV eléctricos compactos de la misma familia, entre ellos el Skoda Epiq y el Volkswagen ID. Cross.
La estrategia de Volkswagen es clara: concentrar en la Península Ibérica buena parte de su ofensiva eléctrica asequible. Esta nueva generación de modelos busca competir en una franja de precio más ajustada, con baterías más contenidas y costes industriales mejor controlados.
Además, Palmela, en Portugal, también entra en la ecuación. Volkswagen confirmó que su futuro eléctrico de acceso, derivado del ID. Every1, se fabricará en la planta portuguesa a partir de 2027, lo que refuerza todavía más el papel del eje ibérico dentro del grupo.
Celdas LFP y una capacidad que crecerá por fases
La primera fase de Sagunto arrancará con una capacidad de 10 GWh anuales, equivalente a unas 55.000 celdas diarias de tipo LFP, una química cada vez más utilizada en coches eléctricos de precio contenido por su menor coste y su buena durabilidad.
El plan industrial contempla escalar posteriormente hasta los 40 GWh, con la posibilidad de alcanzar los 60 GWh si la demanda lo justifica. Volkswagen ya comunicó en 2023 que la planta valenciana nacía con potencial para llegar a esa cifra, dentro de un complejo de gran tamaño situado en Sagunto.
El ritmo de crecimiento dependerá de varios factores: la evolución de las ventas de eléctricos pequeños, la asignación de nuevos modelos a las fábricas españolas y la propia situación interna del Grupo Volkswagen.
El ajuste de Volkswagen añade incertidumbre
El retraso de Sagunto llega en un momento delicado para Volkswagen. El grupo está inmerso en un profundo plan de recorte de costes, con reducción de capacidad productiva, simplificación de gama y posibles ajustes laborales de gran calado. Reuters apuntó incluso a la posibilidad de que el grupo estudie hasta 100.000 recortes de empleo acumulados, aunque la compañía no ha confirmado un impacto directo sobre las plantas españolas.
Por ahora, Martorell, Landaben y Sagunto siguen siendo piezas prioritarias en el mapa eléctrico de Volkswagen. Sin embargo, la presión por mejorar márgenes y reducir complejidad obliga a mirar con atención cualquier cambio de producto o calendario.
Un retraso permitido y que entra dentro de lo normal en proyectos de esta envergadura
El retraso de unos meses en Sagunto no debería interpretarse como una señal de debilidad del proyecto, sino como una muestra de la enorme complejidad que supone levantar una gigafábrica desde cero. Lo importante no es tanto si las primeras celdas llegan en septiembre o en diciembre, sino que la planta arranque con estabilidad, calidad y capacidad real de escalar.
La clave estará en la demanda. Si modelos como el CUPRA Raval, el Volkswagen ID. Polo o el ID. Cross funcionan bien en Europa, Sagunto puede convertirse en una ventaja competitiva enorme para Volkswagen. Fabricar coches eléctricos asequibles en España y con baterías producidas cerca reduce costes logísticos, mejora la flexibilidad industrial y da más sentido a toda la inversión.
El problema es que Volkswagen atraviesa una etapa de ajustes muy agresivos. España parte con una buena posición, pero no puede confiarse. La electrificación va a premiar a las plantas más eficientes, rápidas y competitivas. Sagunto tiene todos los ingredientes para ser una de ellas.
